Un jubilado encuentra en una caja de hojalata, al vaciar la casa de su madre, dos bonos postales de 1939 que hoy podrían valer 63.000 euros
Un hallazgo que representa mucho más que una posible fortuna.
Antes de vaciar un viejo armario, la mayoría de las personas solo espera encontrar recuerdos, fotografías antiguas o documentos que llevan años acumulando polvo. Sin embargo, hay veces que entre cajas olvidadas y objetos que parecen no tener valor, aparecen auténticas sorpresas capaces de cambiar por completo una historia familiar. Y es que algunos de esos papeles, pueden esconder un valor económico inesperado y convertirse en un auténtico tesoro.
Eso fue exactamente lo que ocurrió a un jubilado de 64 años mientras vaciaba la vivienda de su madre. En el interior de una antigua caja de hojalata encontró dos bonos de ahorro postal emitidos en 1939 que habían permanecido olvidados durante más de ocho décadas. Tras consultar con especialistas, descubrió que aquellos documentos, que en su día pasaron desapercibidos, podrían alcanzar en la actualidad un valor cercano a los 63.000 euros.
“Estábamos empezando a vaciar el garaje, donde también habían acabado las cosas de mi abuela, que falleció en el año 2000”, explica el hombre en declaraciones recogidas por La Repubblica. Allí descubrió los bonos, de 1.000 liras cada uno y emitidos durante el antiguo Reino de Italia, que aparecieron doblados en el interior de la caja junto a monedas antiguas, fotografías y otros recuerdos familiares.
En manos del tribunal
El descubrimiento se produjo en 2022, dos años después del fallecimiento de su madre, cuando la familia preparaba la vivienda para su venta. Nadie conocía la existencia de esos títulos, ni siquiera los hijos del propietario original, que falleció en 1964 tras haber regresado de la Segunda Guerra Mundial. Tras leer noticias sobre casos similares, el jubilado decidió pedir ayuda a una asociación especializada, que puso el caso en manos de abogados expertos en bonos postales inactivos.
Aunque este tipo de títulos suele prescribir con el paso de los años, los letrados sostienen que, al haber fallecido el titular antes de su vencimiento y desconocer los herederos su existencia, el plazo para reclamar podría empezar a contar desde el momento en que fueron encontrados. Eso sí, la cifra de 63.000 euros no es definitiva, sino una estimación realizada a partir del valor que tenían en 1939, su revalorización, los intereses acumulados y la capitalización durante décadas.
Será ahora un tribunal el que determine si los herederos tienen derecho a cobrar el importe y cuál sería la cantidad exacta. Mientras espera la resolución judicial, el hombre asegura que lo que más le impresionó no fue el posible valor económico del hallazgo. “Me asombró que sus sacrificios permanecieran allí, inconclusos, dentro de una caja”, recordó, convencido de que aquellos bonos representan mucho más que una posible fortuna.