Científicos franceses lo confirman: respiramos microplásticos en casa y los adultos pueden inhalar hasta 108.000 partículas al día
La concentración de microplásticos en interiores puede ser hasta ocho veces mayor que en exteriores.

Respiras microplásticos cada día, y no es una exageración. Un estudio liderado por el biogeoquímico Jeroen Sonke, del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia, calcula que un adulto puede inhalar entre 28.000 y 108.000 partículas diarias dentro de casa. El dato cambia lo que se pensaba hasta ahora: no solo los ingerimos en alimentos o agua, también los respiramos constantemente en espacios cerrados.
Y hay más. Según explica Dana Barr, de la Universidad de Emory, "los microplásticos están por todas partes y es imposible evitarlos". Pero matiza: hay formas de reducir la exposición con cambios cotidianos.
El aire de tu casa tiene más microplásticos de lo que crees
Pasas cerca del 90% de tu vida en interiores si vives en un país desarrollado. Eso multiplica el riesgo. Un estudio en China ya detectó que la concentración de microplásticos en interiores puede ser hasta ocho veces mayor que en exteriores.
En las mediciones realizadas en viviendas de Toulouse, los investigadores encontraron más de 500 fragmentos por metro cúbico de aire. En coches, la cifra superaba los 2.200 fragmentos.
El problema no es solo la cantidad, sino el tamaño. Las partículas de entre 1 y 10 micrómetros pueden penetrar profundamente en los pulmones. Y esas son justo las que más abundan en el aire doméstico.
Polvo doméstico: el principal foco invisible
Gran parte de estos microplásticos acaban en el polvo. Y ese polvo se levanta constantemente: al caminar, limpiar o sentarte en el sofá. Para un bebé que gatea, el impacto es aún mayor: puede inhalar entre 19.000 y 75.000 partículas al día. Su cara está más cerca del suelo, donde se concentra el polvo.
El origen está claro:
- Ropa sintética (poliéster, nylon).
- Sofás y tapicerías.
- Alfombras y cortinas.
- Ropa de cama.
Según Stephanie Wright, del Imperial College London, "el desgaste diario de estos materiales genera microplásticos constantemente". Cada gesto cuenta: sentarte, lavar ropa o incluso aspirar.
Lavadoras, aspiradoras y aire acondicionado: aliados y problema
Los electrodomésticos ayudan, pero también pueden empeorar la situación:
- Lavadoras: liberan microfibras al agua (aunque existen filtros que reducen hasta un 90%).
- Secadoras: emiten partículas al aire de la habitación.
- Aspiradoras: eliminan polvo, pero también lo resuspenden.
Los filtros HEPA son una de las soluciones más eficaces. Pueden eliminar hasta el 99,97% de partículas de 0,3 micras, e incluso más del 99% de nanopartículas en algunos estudios.
Sin embargo, no todo es perfecto. El aire acondicionado, por ejemplo, puede acumular y redistribuir microplásticos, aumentando su presencia en el ambiente.
Qué efectos tienen en la salud (y lo que aún no se sabe)
Aquí hay más incertidumbre que certezas. Los estudios coinciden en que los microplásticos se acumulan en los pulmones, pueden causar inflamación y que las partículas más pequeñas (de menos de 5 micras) pueden entrar en células.
Los experimentos en animales han demostrado que estas partículas pueden llegar a órganos como el hígado, riñones o incluso el cerebro en pocos días. Además, no llegan solos. Los microplásticos pueden transportar bacterias y contaminantes químicos, lo que aumenta su potencial impacto.
Como señala Annelise Adrian, del Fondo Mundial para la Naturaleza, "las fibras son especialmente preocupantes porque retienen toxinas y permanecen más tiempo en el organismo".
Cómo reducir la exposición en casa
Desengáñate. No puedes eliminarlos por completo, pero sí reducirlos:
- Ventila a diario.
- Aspira con filtro HEPA.
- Limpia con paños húmedos antes de aspirar.
- Lava la ropa solo cuando sea necesario.
- Evita secadoras siempre que puedas.
- Prioriza tejidos naturales (algodón, lino, lana).
También puedes instalar filtros en la lavadora o comprar ropa de segunda mano (aunque aquí no hay consenso científico claro).
Un problema global que no se resuelve solo en casa
El fondo del problema es mayor: cada año se producen más de 460 millones de toneladas de plástico en el mundo. Reducir tu exposición ayuda, pero no soluciona el origen. Como reconocen los investigadores, sin cambios globales en la producción y uso del plástico, el impacto seguirá creciendo.
