Vuelve el "café de los pobres": la achicoria de la posguerra se cuela entre los jóvenes y crece como alternativa al café
Lo que durante décadas fue sinónimo de escasez y posguerra vive un inesperado renacimiento. La achicoria y otras bebidas como el café de cebada ganan terreno entre consumidores jóvenes atraídos por la salud, la sostenibilidad y el creciente precio del café.
Hubo un tiempo en que la achicoria era poco más que un símbolo de necesidad. Durante los años más duros de la posguerra, cuando el café era un producto escaso y caro, miles de familias recurrieron a esta raíz tostada para seguir disfrutando de una bebida caliente en el desayuno o la merienda. Por eso durante décadas arrastró una etiqueta difícil de quitarse: la de "café de los pobres".
Sin embargo, aquello que durante generaciones estuvo asociado a la escasez está viviendo un sorprendente regreso.
La achicoria se está colando en cafeterías, supermercados y tiendas especializadas de varios países europeos como una alternativa al café tradicional. Y lo está haciendo de la mano de quienes menos relación tenían con ella: los consumidores jóvenes.
Del recuerdo de los abuelos a la moda de la Generación Z
El fenómeno es especialmente visible en Francia, principal productor mundial de achicoria. Allí se comercializa en envases con una estética muy similar a la del café de especialidad y se promociona como una bebida saludable, digestiva, sin cafeína y con un impacto ambiental mucho menor que el del café convencional.
El grupo francés Leroux, uno de los mayores fabricantes europeos del sector, registró un crecimiento del 30% en su facturación de achicoria soluble entre 2022 y 2024. Según la compañía, la nueva demanda procede principalmente de consumidores de entre 20 y 40 años que buscan alternativas más saludables y sostenibles.
La tendencia coincide además con un contexto de fuerte encarecimiento del café en todo el mundo, una circunstancia que ha llevado a muchos consumidores a interesarse por otras bebidas calientes con perfiles similares.
Pero la achicoria no está sola. También están recuperando protagonismo otros productos históricos como el café de cebada, muy popular en Italia bajo el nombre de caffè d'orzo, o mezclas de cereales tostados que aspiran a convertirse en sustitutos parciales del café.
España mira de momento desde la barrera
Mientras Francia vive un auténtico auge de este tipo de bebidas, España se encuentra todavía en una fase mucho más temprana.
La última empresa que continúa tostando achicoria en el país, ubicada en Vallelado (Segovia), asegura que el mercado nacional sigue siendo reducido y está sostenido principalmente por consumidores que mantienen la costumbre heredada de generaciones anteriores. Aun así, la compañía reconoce que observa con interés lo que está ocurriendo en otros países y confía en que la tendencia termine llegando también al mercado español.
Algunas señales apuntan en esa dirección. El crecimiento del consumo de productos vegetales, la popularidad de bebidas como el matcha o la creciente preocupación por la sostenibilidad han abierto la puerta a propuestas que hace apenas unos años parecían destinadas a desaparecer.
Por ahora, la achicoria sigue lejos de competir con el café en España. Pero el simple hecho de que una bebida asociada durante décadas a la pobreza y a la posguerra haya conseguido seducir a una nueva generación ya dice mucho sobre cómo cambian las modas alimentarias.
Y también sobre cómo algunos productos que parecían condenados al olvido pueden terminar encontrando una segunda vida cuando menos se espera.