Ni zanahorias ni judías: un cirujano cardiovascular recomienda 5 verduras que casi nadie come
El experto en nutrición Steve Gundry desvela cuáles son los grandes tesoros ocultos del supermercado para salir de la monotonía y blindar nuestra salud.

"Comer sano y hacer dieta es facilísimo". Seguro que has escuchado (o leído en redes sociales) esta frase mil veces. Hay quienes subestiman el enorme reto que supone cambiar nuestros hábitos alimenticios de un día para otro... hasta que intentan ponerlo en práctica.
Como dicta el sabio refranero español, del dicho al hecho hay un buen trecho. A la hora de la verdad, el principal enemigo a batir para mantener una dieta a largo plazo no es el hambre, sino el aburrimiento. La gente suele arrancar su nuevo plan nutricional hipermotivada, pero comer siempre la misma ensalada o la misma verdura hervida acaba provocando tal nivel de frustración que muchos tiran la toalla a las primeras de cambio.
Para evitar este hartazgo, el gran secreto es meter variedad y originalidad en la cesta de la compra. En este sentido, el cirujano cardiovascular y especialista en nutrición Steve Gundry ha compartido una lista con cinco verduras excepcionales que, a pesar de sus brutales beneficios, casi nadie compra. Así lo recoge la revista alemana Focus en un reciente artículo.
1. Alcachofa de Jerusalén (o tupinambo)
A pesar de su nombre, no es una alcachofa, sino un tubérculo de aspecto similar al jengibre que es sinónimo de una salud intestinal de hierro. Esto se debe a su altísimo contenido en inulina, una fibra prebiótica que sirve de alimento directo para las bacterias "buenas" de nuestro intestino.
Al digerirla, estas bacterias producen ácido butírico (butirato), una sustancia que fortalece la mucosa intestinal y frena la inflamación general del cuerpo, reforzando de paso nuestro sistema inmunitario.

2. Okra (o quimbombó)
Esta verdura tropical de origen africano, con forma de pequeño pimiento verde estriado, es una bomba de nutrientes. Está repleta de fibra, polifenoles y fitoquímicos que son mano de santo para estabilizar los picos de azúcar en sangre. Además, su altísima carga de vitaminas y antioxidantes también refuerzan el sistema inmunológico.

3. Radicchio (achicoria roja)
A simple vista te puede parecer una lombarda o un repollo morado en miniatura, pero se distingue por un sabor sorprendentemente amargo al paladar. Lejos de ser un defecto, ese amargor es su gran superpoder dietético: contiene compuestos como la intibina, que estimulan la digestión y el funcionamiento del hígado. Al igual que la okra, cuenta con grandes efectos antioxidantes y ayuda a mantener a raya la glucosa.

4. Apionabo
Es feo por fuera, pero es una auténtica joya nutricional por dentro. El apionabo (la raíz engrosada del apio) es un alimento completísimo que aporta muchísimos menos carbohidratos (y, por tanto, menos calorías) que la clásica patata. Es rico en fibra, vitamina K, zinc, hierro y calcio. Un auténtico superalimento ideal para hacer purés o cremas súper ligeras.

5. Jícama
Apodada popularmente como el "ñame mexicano", la jícama es una hortaliza de origen centroamericano con una textura crujiente que recuerda a la de una manzana. Al igual que el tupinambo, este tubérculo esconde en su interior altas dosis de inulina (fibra prebiótica ideal para la microbiota), además de estar compuesto mayoritariamente por agua y vitamina C, lo que lo convierte en un snack saciante y refrescante.

