Albert García, profesor de Historia de los Videojuegos: "El fin del formato físico en PlayStation para 2028 es grave, habrá juegos que no podremos estudiar"
Con sus decisiones, las compañías trasladan "la responsabilidad de la preservación a los propios jugadores".
Sony ha anunciado que en 2028 dejará de editar videojuegos en formato físico para sus consolas PlayStation. Es otro clavo más en el ataúd del formato: hace unos días la desarrolladora Rockstar Games reconoció que la edición física del esperadísimo Grand Theft Auto 6 no será un disco al uso, sino un código para descargar el juego en la consola dentro de una carátula de plástico vacía.
Esto no solo pone patas arriba el sector: lanzar un juego solo en versión digital implica dejar atrás todo un mercado de segunda mano, y también la posibilidad de preservar títulos más allá de los servidores de una gran corporación. En eso se detiene precisamente el profesor de Historia de los Videojuegos Albert García. Albert es docente en la Escola de Noves Tecnologies de la Universitat de Barcelona (ENTI-UB).
"Aplicado al caso de PlayStation, el problema es especialmente grave porque hablamos de una de las marcas más importantes y exitosas de la historia del videojuego. Si una plataforma de ese peso dificulta el acceso al soporte físico, las consecuencias para la preservación son muy relevantes", abunda el especialista en una entrevista telefónica con El HuffPost.
García incide en que "hasta ahora" era "relativamente sencillo guardar un juego en un disco, archivarlo y poder volver a reproducirlo en el futuro". "Con el formato digital eso deja de depender del usuario y pasa a depender de que se mantengan una serie de condiciones y, sobre todo, de la voluntad de las compañías". Muchas de esas compañías, además, "no tienen la preservación entre sus prioridades".
El riesgo de perder parte de la historia del videojuego
García lleva más de 10 años en el plantel docente de la ENTI-UB, donde se imparten grados y másteres para desarrollar videojuegos. La posibilidad de que con el retroceso del formato físico haya juegos que acaben desapareciendo (y convirtiéndose en lost media) es alta. "No ocurre solo entre multinacionales: ya lo hemos visto en España". Hay estudios de juegos móviles cuya trayectoria se ha evaporado de la historia.
Por ello el docente cree que es "muy probable" que en el futuro haya "muchos juegos que ya no podramos jugar ni estudiar". "Eso dificultará seguir la evolución del medio, porque el videojuego, a diferencia de otras formas de expresión, cambia constantemente". No sería extraño ver cómo en 2050 ya es prácticamente imposible rescatar las primeras versiones de títulos multijugador que se actualizan constantemente, por ejemplo.
Eso, para la preservación de la cultura y para la construcción de una historiografía, puede ser demoledor. "Las decisiones de las compañías siguen trasladando la responsabilidad de la preservación a los jugadores. Son las comunidades de aficionados las que documentan la historia del videojuego, conservan versiones antiguas y mantienen vivo ese patrimonio. No es nuevo. Lleva años haciendo un trabajo que las empresas no consideran prioritario".
De hecho, García recuerda que con esta medida también se evaporará otro fenómeno cultural: el mercado de segunda mano. "El soporte físico también facilitaba compartir los juegos, regalarlos o revenderlos. La segunda mano ha formado parte de la cultura del videojuego durante décadas: podías vender un título para comprarte otro, acceder a juegos descatalogados o simplemente conservar una colección".
"Es lógico que una empresa busque rentabilidad, pero para un medio esa dependencia es problemática"
García tampoco quiere que nadie se llegue a un engaño: el mercado de los videojuegos es ya eminentemente digital. Los consumidores del formato físico ya son una minoría. Y es esa minoría la que seguirá apoyando el formato "mientras sea posible". "El gran problema es que las consolas y sus videojuegos dependen de empresas privadas con intereses comerciales", recalca el profesor y periodista.
"Es lógico que una compañía busque rentabilidad, pero para un medio cultural como el videojuego esta dependencia resulta problemática", continúa. "Ahora nos damos cuenta de que no existe un formato universal. Si pensamos en el vídeo, formatos como el VHS, el DVD o el Blu-Ray terminaron siendo sustituidos, pero ninguno dependía de un único fabricante".
"En cambio, en los videojuegos dependemos de las decisiones de una sola compañía. Y eso hace que la conservación del patrimonio del videojuego quede condicionada por intereses comerciales". A menudo el debate ni siquiera es el de la preservación, sino el de los derechos de los consumidores. A pesar de ello, la Comisión Europea dio hace poco la espalda a una iniciativa legislativa popular que aspiraba a regular en ese ámbito.