Benidorm, la revolución vertical: así se transformó la ciudad alicantina en apenas unas décadas
De pueblo pesquero a símbolo del turismo nacional.
Benidorm es una de las ciudades con mayor densidad de población en verano, y esto se debe indudablemente a su emplazamiento geográfico y su oferta de ocio que, a lo largo de las últimas décadas, la ha convertido en un símbolo del turismo en España.
En la red social Reddit se ha viralizado una comparativa entre el Benidorm de los años 50, con apenas unas cuantas casas frente a la costa, y el Benidorm actual, plagado de rascacielos y edificios destinados al turismo.
Antes de su desarrollo, y hasta mediados del siglo XX, fue un pequeño municipio marinero de la costa alicantina cuya principal actividad económica era la pesca. Pero todo cambió en los años cincuenta y sesenta.
La ciudad se transformó de la mano de de Pedro Zaragoza, alcalde del municipio entre 1950 y 1967, quien apostó por un modelo turístico basado en el crecimiento vertical: en lugar de expandirse horizontalmente sobre el territorio, Benidorm decidió crecer hacia arriba.
Con la llegada del turismo internacional, especialmente británico, Benidorm se convirtió en uno de los principales destinos de sol y playa de Europa. La liberalización del bikini —una anécdota convertida en símbolo— reflejó el cambio cultural que acompañó a este nuevo modelo.
Las décadas que transformaron la ciudad (y su skyline)
Benidorm no solo se transformó físicamente, también lo hizo en términos sociales, abriéndose a nuevas formas de ocio, consumo y convivencia. De ahí que, con la llegada del turismo internacional, especialmente británico, la ciudad se convirtiera en uno de los principales destinos de sol y playa de Europa.
Hoy, su skyline es uno de los más impresionantes ya no solo de España, si no de toda Europa, pues destaca enormemente por la proporción a su tamaño. Rascacielos residenciales y hoteles se alinean frente a las playas de Levante y Poniente, configurando una imagen urbana que ha sido tanto admirada como criticada.
Más allá de los tópicos, como la fiesta, los jubilados extranjeros o el turismo de bajo coste, Benidorm presenta particularidades que explican su resistencia a las crisis del sector.
Si se miran las cifras, Benidorm apenas tenía 2.700 habitantes en los años 50. Ahora, en 2026, la ciudad costera cuenta con 77.000 ciudadanos censados. Esto ha supuesto un crecimiento exponencial cercano al 3.000%, multiplicando su población 28 veces.