Científicos resuelven misterio de los dinosaurios con cuernos en Europa: "No estaban desaparecidos, estaban mal clasificados"
Un nuevo fósil confirma que los dinosaurios con cuernos sí vivieron en Europa: el problema no era su ausencia, sino un error de clasificación científica.

Durante décadas, la paleontología ha arrastrado una pregunta sin respuesta clara: ¿por qué apenas existen fósiles de dinosaurios con cuernos en la Europa del Cretácico tardío, cuando este grupo prosperó ampliamente en Norteamérica y Asia? Ahora, un nuevo estudio científico sugiere que el problema no era su ausencia, sino su clasificación errónea.
Un equipo de investigadores británicos y húngaros ha analizado un fósil clave hallado en Hungría y ha llegado a una conclusión contundente: los ceratopsios europeos no estaban desaparecidos, simplemente no se los estaba reconociendo como tales. El trabajo ha sido publicado en la revista Nature y cuenta con la participación del Museo de Historia Natural de Londres.
Un grupo dominante fuera de Europa… ¿y ausente dentro?
Los ceratopsios, dinosaurios herbívoros caracterizados por picos afilados, cuernos y complejas estructuras craneales, dominaron amplias regiones de Norteamérica y Asia durante los últimos millones de años del Cretácico. El ejemplo más conocido es triceratops, convertido en icono de la cultura popular.
Sin embargo, Europa parecía una anomalía. Hace unos 80-85 millones de años, el continente no era una masa terrestre continua, sino un archipiélago de islas, una configuración que no impedía el intercambio faunístico. Aun así, apenas se conocían restos ceratopsianos europeos, y los pocos existentes eran motivo de debate.
El fósil que lo cambió todo
La clave del estudio es Ajkaceratops kozmai, una especie descrita por primera vez en 2010 a partir de fragmentos de cráneo extremadamente incompletos. Aquella escasez de material llevó a interpretaciones contradictorias: algunos investigadores defendían que era un dinosaurio con cuernos; otros lo consideraban un pariente sin cuernos de dinosaurios como el iguanodon.
El nuevo fósil, procedente también de Hungría, incluye un cráneo mucho mejor conservado, lo que ha permitido un análisis exhaustivo mediante tomografías computarizadas y escáneres 3D. Gracias a estas técnicas, los científicos han podido reconstruir con precisión la anatomía del animal.
Rasgos clave de un ceratopsio auténtico
El estudio identifica varias características inequívocas de los ceratopsios:
- Un pico afilado y curvado, muy similar al observado en ceratopsios asiáticos.
- Un paladar abovedado, rasgo anatómico distintivo del grupo.
- Estructuras craneales incompatibles con dinosaurios ornitisquios sin cuernos.
Estos detalles anatómicos descartan definitivamente su parentesco con iguanodontes y confirman que Ajkaceratops kozmai era un auténtico ceratopsiano que vivió en Europa hace aproximadamente 84 millones de años.
No era un problema de extinción, sino de interpretación
Según explican los autores del trabajo, la escasez de ceratopsios europeos podría deberse a una combinación de fósiles fragmentarios y errores de clasificación acumulados durante décadas. En otras palabras, estos dinosaurios sí estaban allí, pero sus restos no se habían interpretado correctamente.
Este hallazgo no solo reescribe la historia evolutiva de los ceratopsios en Europa, sino que obliga a revisar otros fósiles europeos mal asignados, que podrían pertenecer al mismo grupo.
Un mapa evolutivo que empieza a encajar
El descubrimiento refuerza la idea de que Europa formaba parte activa de las rutas de dispersión de dinosaurios entre Asia y Norteamérica durante el Cretácico tardío. Lejos de ser una excepción biológica, el continente habría albergado una fauna más diversa de lo que se creía, adaptada a entornos insulares.
Los investigadores lo expresan con claridad: los dinosaurios con cuernos europeos no estaban desaparecidos; simplemente, estaban mal clasificados.
