De entrevistar a Rufián al ostracismo, la redención de Fortfast tras seis años de calvario: "Si buscas mi nombre real en internet dicen que soy un demonio"
Entrevista al creador de contenido José Climent, que en 2020 tuvo que defenderse en un juzgado de acusaciones de acoso laboral.

José Climent, conocido en redes como Sr. Fortfast, era una estrella de internet en el año 2020. Antes de que los tiktokers se pusiesen de moda, este youtuber, que ahora tiene 31 años, se sentaba con Gabriel Rufián y con Pablo Iglesias a hablar de política.
Pero todo cambió un mes de julio de 2020. En Twitter, una persona lo acusó de pagar 1,5 euros la hora y de explotación laboral. Todo aquello acabó con una oleada de odio en redes. Se defendió de todo en un juzgado y ahora, seis años después, Fortfast puede decir que todo eso se acabó.
Como él mismo ha publicado en sus redes sociales, ha llegado a un acuerdo con la persona que lo acusó y todo ha quedado zanjado. Por el camino hay noches en vela, psicólogos y mucha terapia.
"Estoy como si hubiera pasado un parto", dice en una entrevista telefónica con El HuffPost. Fue el propio creador de contenido, que reconoce que nunca dejó las redes como tal pero que sí se desplazó a "una esquina de internet", el que se puso en contacto con este medio para informar de la salida de la sentencia y para modificar una noticia del año 2020 sobre el asunto.
"Fue muy intenso todo lo que pasó hace seis años", reconoce ahora. Se volvió a Jaén y se le cerraron todas las puertas laborales en España: "Ahora trabajo para una empresa extranjera".
Comunicado conjunto
Esto dice el comunicado conjunto de Climent con la persona que lo acusó y que salió publicado en redes sociales el pasado 10 de marzo de 2026.
- PRIMERO: Fruto de un procedimiento judicial, [quien lo acusaba] reconoce: «José Manuel Climent no cometió ningún delito de explotación contra los trabajadores, y tampoco me pagaba 1,5 €/hora ni menos».
- SEGUNDO: El Sr. Climent reconoce que «fruto de la juventud, inexperiencia y circunstancias, tuve comportamientos y expresiones inadecuadas, de lo que me arrepiento profundamente».
- TERCERO: Ambos reconocen el daño mutuo ocasionado, aunque ninguno lo pretendiera, tanto en su integridad como en su reputación.
- CUARTO: Ambos condenan mutuamente la instrumentalización del caso por parte de los medios de comunicación y los ataques gratuitos de terceros.
- QUINTO: Ambos dan por cerrado el caso y se comprometen a no volver a hablar públicamente del asunto, así como a respetarse mutuamente en el desarrollo de sus vidas y profesiones.
Una estrella de internet
Para los que no sepan quién es Sr. Fortfast —actualmente tiene en YouTube más de 1,1 millones de suscriptores—, fue un pionero en las redes sociales y prácticamente inventó las entrevistas con desconocidos por la calle.
"Empecé con 18 años. Ahora tengo 31 y cuando empezó esto yo tenía 25. Era un chiquillo. Las redes han cambiado mucho este tiempo. Antes éramos 100 creadores y ahora todo el mundo puede ser creador de contenido", comenta al teléfono.
Para este youtuber, además de lo violento que fue lo que vivió en redes tras esa acusación, está la huella que quedó en internet: "Si tú buscas mi nombre en internet, no sólo Fortfast, mi nombre real, salen noticias en las que se dicen que soy un demonio".
Reconoce que todo esto le cerró las puertas para trabajar "y tener un empleo normal y corriente". Explica que en 2020, además del canal, tenía "otras cosillas por ahí" y todo eso "se cerró": "Trabajar en la industria se cerró totalmente para mí. Estuve hasta 2021 sin trabajo y tuve que volver a YouTube porque tenía que pagar facturas y vivir. Poco a poco pude ir rehaciendo mi vida. A día de hoy trabajo para una empresa del extranjero".
Daño psicológico
El daño reputacional lo llevó al daño psicológico. Llegaron a inventarse que había quemado a sus gatos después de un accidente en casa de sus abuelos en Jaén, donde se tuvo que mudar para alegarse de la ola de odio que estaba recibiendo. Un fallo eléctrico provocó un grave incendio donde, desgraciadamente, fallecieron sus mascotas. Hasta eso ha tenido que soportar.
"Al final tienes todo el rato a gente diciendo cosas que tú sabes que no eres. Es una mierda porque siempre hay alguien que te lo recuerda por redes e incluso por la calle te dice algo", comenta.
En el momento de explosión del caso, en 2020, se llegó a filtrar su teléfono y su dirección de casa en Madrid: "A lo largo de estos años está el típico tonto que te dice algo desde la otra acera".
Por suerte, reconoce, tiene unos amigos y una madre "maravillosa" con los que ha podido mantener los pies en el suelo en medio de la tormenta: "Me volví a Jaén, mi ciudad, para reconectar con la realidad porque las redes no son realidad. Me costó darme cuenta y hacer mi vida".
Ahora, con la resolución del caso, señala que "le da igual" porque siempre ha sabido quién es: "No busco ahora ser el Fortfast otra vez. Ya fui Fortfast en su día y sé lo que es que la gente te vea y tener relevancia. No busco eso. Estoy muy a gusto en mi rincón de internet".
Sigue subiendo vídeos a YouTube pero como hobby porque lleva 13 años haciéndolo y le parece "una pena" dejar morir su canal de YouTube: "Hago vídeos de gente que está en la calle. No hablo de súper coches".
Comenta que si todo aquello se hubiese solventado en un año y no en seis igual hubiese intentado volver a las redes pero ahora su vida ha cambiado y sus prioridades son otras: "Quiero tranquilidad, como el meme de la piscina, y que me dejen en paz".
Le tenían ganas
Sobre si cree que había gente que se cebó con él porque le tenía ganas Fortfast cuenta que sí: "Pero heavy". Pone el foco en sus entrevistas a políticos —tuvo a Rufián y a Iglesias cuando los dos estaban en un momento álgido de popularidad— como parte del linchamiento que vivió por la radicalización que se vivía entonces en las redes sociales.
Reconoce que más de una vez ha pensado dónde estaría ahora en cuanto a popularidad en las redes si no le hubiese ocurrido todo esto, si hubiese seguido su camino lógico de crecimiento exponencial.
Ahora, en estos momentos, no se siente cómodo con el contenido que se hace en internet: "Es todo tan de cartón, tío, que al final hubiese dejado por mí mismo las redes. No sé qué hubiera sido de mí pero sé que ahora por cómo es internet no me gustaría trabajar en él".
"Al final las cosas se resuelven. Lentas, pero se resuelven. Dejan un calvario o un proceso entre medias jodido, pues sí, es un poco el coste pero al final todo el mundo se puede equivocar y envalentonar. Entiendo que somos humanos. No tengo rencor a la gente que me crucificó en ese momento. Sé que ya ni se acuerdan de mí", dice sereno al teléfono.
Explica que aunque él lleva seis años inmerso en este proceso mental "al mundo se le olvidó quién era el Fortfast y da igual. A lo mejor se acuerdan de algún vídeo gracioso de botellón o de la polémica pero no soy importante".
En estos seis años ha necesitado ayuda psicológica y cree que a todo el mundo le vendría bien esta aunque no haya pasado por un trauma, una palabra que verbaliza pasados los 15 minutos de entrevista.
Esta ayuda le ha servido para conocerse más a sí mismo: "Si no hubiese ido a terapia tampoco sería la persona que soy ahora mismo. A mí la terapia me ayudó a entender cuáles eran mis prioridades y lo que me hacía feliz".
A modo de reflexión propia, cree que es más fácil odiar a alguien y esparcir la bilis por las redes. Hay gente con vidas de mierda al otro lado de la pantalla que vuelcan sus frustraciones insultando a los demás y usan las redes "para su catarsis personal" algo que también puede llegar a entender.
"Hay maneras y maneras. Tú puedes decir me cago en tal o en cual pero no ir a su WhastApp personal a decirle eres tal. En fin. La vida", deja a modo de frase vital final en esta entrevista que, reconoce antes de colgar, también le ha servido a él de catarsis propia.
