Paula, enfermera española en Holanda: "En España es una lloradita y a seguir, y aquí si alguien no se encuentra bien ese día directamente no trabaja"
"He visto a más gente llorar aquí que en toda mi vida".

Mudarse a otro país no solo implica adaptarse a un nuevo idioma o clima, sino también a formas muy distintas de entender el trabajo y la vida. Eso es lo que ha querido contar Paula, una enfermera española que vive en Holanda y comparte a través de su cuenta de TikTok cómo es su experiencia trabajando en el país.
"Llevo casi dos años viviendo aquí en Holanda y esto es lo que más me llama la atención de los holandeses", ha comenzado diciendo la española al inicio del vídeo, en el cual ha repasado los choques culturales más llamativos que vive en su día a día.
Las bajas laborales
Uno de los aspectos que más le ha sorprendido desde el principio tiene que ver con las bajas laborales, las cuales, según ha asegurado, son mucho más flexibles y están mucho mejor vistas en este país.
"Lo primero es que siempre llaman para decir que están enfermos", ha contado la española. "Solo con llamar y decir 'estoy enfermo' es más que suficiente", ha asegurado, mostrando su sorpresa.
Aunque esta es una facilidad que, según su percepción, puede tener efectos secundarios: "Yo creo que muchas personas se aprovechan de ello. Eso causa un problema de personal enorme porque hay gente enferma todos los días a todas horas".
El tiempo libre, intocable
"Número dos, valoran tu tiempo libre. Tu tiempo personal aquí se respeta. Mis compañeras siempre tienen una batalla conmigo porque yo nunca almuerzo a tiempo", ha comentado la enfermera.
La respuesta de sus compañeras siempre es siempre la misma: "Esto es una empresa de 24 horas, así que deja cosas para el turno de tarde". Una mentalidad que choca con la tendencia española a alargar jornadas y asumir más carga de trabajo.
Además, Paula también ha destacado el cuidado hacia los trabajadores a nivel personal. "Te valoran muchísimo como persona y como trabajador. Se preocupan mucho de cómo te sientes, de cómo estás ese día…".
"Es más, en mi trabajo, todos los días a las 10 y media hay como una especie de charla en la que decimos cómo nos sentimos. Y si hay personas que ese día no se encuentran muy bien, incluso las mandan a casa", ha explicado Paula.
"En España es una lloradita y a seguir"
Según la española, la diferencia cultural se hace aún más evidente en la gestión de las emociones; algo que al principio de mudarse a vivir allí le causó mucho impacto, pero que ahora valora muy positivamente.
"He visto a más gente llorar aquí que en toda mi vida. Y no lo digo en plan negativo", ha expuesto la enfermera. "Aquí si estás triste se dice. En España es como 'bueno, una lloradita y a seguir'. Y aquí no, aquí te mandan a tu casa y ya está", ha relatado.
"Y otra cosa que también me llama mucho la atención y me parece muy bonita es que dan postales para todo. Si te has quedado embarazada, si te has mudado, si es tu cumpleaños… todos escriben de su puño y letra y te dan una postal como muestra de cariño", ha comentado Paula.
Directos y exigentes, excepto con la comida
Asimismo, en el entorno laboral también percibe otra diferencia clave: la forma de afrontar los errores. "En muchas ocasiones son muy directos y muy serios y eso también se percibe en el trabajo", ha explicado la enfermera.
"En España, si un turno malucho ha acabado saliendo bien, piensas: ‘bueno, eso es más que suficiente", ha comentado. "Y aquí como que le están todo el rato dando vueltas a cómo podría haber salido mejor".
"Eso me agobia un poco, la verdad. Creo que no hay que sobrepensar demasiado las cosas", ha admitido, confesando que todavía hay actitudes y costumbres que se dan en el país que le cuesta asumir. Algo que también le pasa con la comida, ya que su forma de alimentarse no deja de desconcertarla: "Comen súper simple. Te los puedes ver con un pimiento recién sacado del huerto o un pepino y comiéndoselo a bocados. O un sándwich, echan un chorro de kétchup en el plato, lo mojan y para adentro. O sea, la verdad que no se complican para nada".
"Lo de la comida me deja loca. Un tío de dos metros se come medio sándwich y luego se va a casa en bici 8 km", ha señalado una usuaria entre risas en la sección de comentarios, dándole la razón a la española.
