Solo Boyero podía causar tal revuelo en España con su crítica a la última película de Pedro Almodóvar
Es de lo más comentado de este domingo.
El crítico de cine del diario El País y la Cadena SER, Carlos Boyero, ha compartido este domingo una crítica sobre la última película de Pedro Almodóvar, Amarga Navidad, que está siendo de lo más comentada en las últimas horas.
Días después de dejar bastante clara su opinión sobre Torrente, Presidente, Boyero ha explicado en varios párrafos qué le ha parecido la nueva obra del cineasta manchego y el revuelo está siendo tremendo.
"No sé quién se inventa determinados términos, ni a qué intereses sirven, pero consiguen que todo dios (exagero; algunas personas sentimos alergia hacia ellos) los utilicen continuamente para explicar lo humano y lo divino", ha razonado.
Carlos Boyero ha asegurado que es como "la casta política" o "una parte notable de los medios de comunicación". "Son expresiones como 'el relato' y 'la resiliencia'. Y respecto a los géneros artísticos, ahora se ha puesto de moda la autoficción", ha señalado.
"Las creaciones literarias y cinematográficas mal lo llevan en las ventas, en la taquilla y en la apreciación crítica si no son autoficciones. O sea, convertir intensas e íntimas experiencias personales en aparentes ficciones", ha destacado.
Es en ese punto cuando Boyero ha revelado que "si alguien en el mundo del cine es consciente, tributario y explotador de las nuevas modas, de lo que mola o va a molar en las distintas épocas, es Pedro Almodóvar".
"Igual es que no me he enterado de qué va el argumento"
El crítico de cine ha expuesto en su columna en El País que el cineasta manchego "recurre a la autoficción para hablarnos de un creador que vampiriza las experiencias íntimas y trágicas de su entorno más confidencial para inventar su nueva película".
Pero la cosa no ha quedado ahí: "Eso deduzco viendo, escuchando y padeciendo Amarga Navidad. O igual es que no me he enterado de qué va el argumento, siendo todo intenso, dramático y pretendidamente complejo".
Boyero ha reconocido que a él le provoca "tedio, perplejidad malsana; es otra exhibición de diseño en la que la tormenta de sentimientos también parece de diseño". "Y no aparece en ningún momento el sentido del humor, la gracia, la ironía, el sarcasmo, virtudes que reconozco en algunas películas de este señor", ha añadido.
"No precisamente en su comedia más loca, una cosita infame titulada Los amantes pasajeros. Ahora solo le obsesionan la trascendencia, las incurables heridas del alma, la acumulación de desgracias, la acumulación de pastillas debajo de la lengua y las visitas continuas a urgencias para poder soportar los ataques de pánico y de ansiedad, los malogrados intentos de suicidio, la inconsolable pérdida de los seres más amados", ha apuntado.
No se deja nada en el tintero
El crítico de cine ha continuado, diciendo que "durante un tiempo que me resulta interminable, no encuentro una postura relajada en la butaca del cine ante el cúmulo de tonterías con aura solemne que emite la pantalla".
"Incluso me invade esa sensación tan desagradable de la vergüenza ajena. Solo me alivia un poquito la presencia de un tal Bonifacio, Boni para los amigos, bombero y stripper para damas muy borrachas que celebran despedidas de solteras", ha revelado.
Boyero prosigue, defendiendo que sigue sin tener claro "que ese material íntimo, o a lo peor es que el director lo explica fatal, sirva para el guion que está perpetrando el atormentado director".
"Diálogos, personajes y secuencias pobladas de mujeres sufrientes y abatidas que no soportan los cuernos o han sufrido la pérdida de lo que más amaban desfilan ante mis cansados ojos y me pasman ante su ridiculez", ha sentenciado.