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Mundial 2026: más países que nunca, pero también más regímenes autoritarios

Mundial 2026: más países que nunca, pero también más regímenes autoritarios

Países como Arabia Saudí, Irán o Qatar utilizan el altavoz del evento deportivo más importante del mundo para lavar su imagen. 

MEXICO CITY, MEXICO - JUNE 11: Performers dance during the Opening Ceremony ahead of the FIFA World Cup 2026 Group A match between Mexico and South Africa at Mexico City Stadium on June 11, 2026 in Mexico City, Mexico. (Photo by Hector Vivas - FIFA/FIFA via Getty Images)
CIUDAD DE MÉXICO, MÉXICO - 11 DE JUNIO: Artistas bailan durante la Ceremonia de Apertura previa a la Copa Mundial de la FIFA 2026.FIFA via Getty Images

Italia, año 1934. Benito Mussolini gobierna con puño de hierro un país que ha visto nacer la industria del fascismo. Sus bondades son expuestas al mundo en un evento deportivo aún naciente: la Copa Mundial de Fútbol. 

De aquel torneo, donde participaron solo 16 países, salió vencedora la selección de Italia, que ejercía de anfitriona. Amparado por su éxito deportivo, el país transalpino aprovechó la oportunidad para vender las bondades de un modelo autoritario e ideológico que poco tiempo después se extendió por Europa como la peste negra unos cuantos siglos antes.

Cien años después las cosas no han cambiado tanto como cabría esperar. El Mundial de 2026 se está celebrando en México, Canadá y Estados Unidos, con los ojos puestos en este último país por el notable retroceso democrático que ha experimentado en los últimos años.

Según el índice de democracia de la revista The Economist, desde que Donald Trump es presidente de Estados Unidos, el país norteamericano es una "democracia defectuosa". La política antimigratoria y la creciente desigualdad entre los ciudadanos ha provocado un clima de polarización nunca antes visto en suelo estadounidense. 

Al igual que Italia en 1934, Argentina consiguió salir campeona en 1978 bajo la dictadura de Jorge Videla, que usó el fútbol para legitimar sus atrocidades. En pleno 2026 hay otros países que, pese a no ser anfitriones, utilizan el poder del fútbol para hacer lo mismo. Ya se vio en 2022, cuando Qatar acogió un torneo manchado por la polémica y el debate público que provocó la ausencia de derechos del país asiático.

El equipo italiano realizando el saludo fascista antes de la final de la Copa Mundial de 1934, en el Estadio Nacional PNF, Roma, Italia, 10 de junio de 1934.
  El equipo italiano realizando el saludo fascista antes de la final de la Copa Mundial de 1934, en el Estadio Nacional PNF, Roma, Italia, 10 de junio de 1934.Getty Images

El mayor escenario del mundo para las autocracias

El Mundial de 2026 es el más grande de la historia: 48 selecciones, tres sedes, Estados Unidos, México y Canadá, y una diversidad nunca antes vista sobre el césped. Sin embargo, en lo que muchos consideran la gran fiesta del fútbol, hay una realidad menos visible y que a menudo pasa desapercibida.

La competición reúne sistemas políticos muy distintos, desde democracias consolidadas hasta regímenes autoritarios. El pasado Mundial, disputado en Qatar, suscitó un debate moral alrededor de la conveniencia de que un país no democrático organizara un evento deportivo de tal magnitud. "El fútbol no existe en el vacío", advirtió Amnistía Internacional en pleno Mundial de Qatar, recordando que "cientos de miles de trabajadores han sufrido abusos para hacer posible este torneo".

En este punto cabe preguntarse qué es una democracia. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) define la democracia como un valor universal basado en la voluntad libremente expresada de los pueblos. Este sistema se fundamenta en el respeto a los derechos humanos, el estado de derecho y el principio de elecciones periódicas y auténticas.

Teniendo en cuenta esta valoración, se puede afirmar que existen hasta cuatro países  cuyas selecciones están representadas en el Mundial: Irán, Arabia Saudí, Qatar y Uzbekistán. A estos hay que añadir otros a los que se puede denominar como sistemas híbridos, donde los derechos y las libertades están muy limitados, como Irak, Marruecos, Egipto o Turquía.

Según el informe Democracy Report 2026 elaborador por el Instituto V-Dem (Varieties of Democracy), la democracia está en horas bajas. Actualmente existen más países considerados autocráticos que democráticos, en un contexto internacional donde organismos como   sostienen que la democracia sufre un importante retroceso. 

LUSAIL CITY, QATAR - DECEMBER 18: Lionel Messi of Argentina kisses the trophy as he is presented the FIFA World Cup Qatar 2022 Winner's Trophy by Gianni Infantino, President of FIFA, while Sheikh Tamim bin Hamad Al Thani, Emir of Qatar, watches at the award ceremony following  the FIFA World Cup Qatar 2022 Final match between Argentina and France at Lusail Stadium on December 18, 2022 in Lusail City, Qatar. (Photo by Shaun Botterill - FIFA/FIFA via Getty Images)
  Lionel Messi besa el trofeo al recibirlo de manos de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, ante la mirada del jeque Al Thani, emir de Qatar.Shaun Botterill

El "sportswashing": así lavan su imagen los países no democráticos 

Los regímenes autoritarios siempre han utilizado el deporte para mejorar su imagen internacional y proyectar al mundo las bondades de sus modelos. Este fenómeno se ha bautizado recientemente como sportswashing, y se ha convertido en una de las claves para entender el papel del fútbol en la política global.

Uno de los países donde se puede apreciar mejor esta realidad es Irán. Su sistema político —una república islámica con fuerte control religioso—, limita derechos fundamentales y reprime la disidencia. Y su selección es una proyección de la realidad del país

En el anterior Mundial, los futbolistas iranís se negaron a cantar el himno para mostrar su rechazo al régimen de los ayatolás, en una imagen que dio la vuelta al mundo. Aquel gesto cargado de rebeldía tuvo consecuencias inmediatas, pues los futbolistas fueron advertidos de que si volvía a repetirse, habría represalias inmediatas.

Desde hace décadas hay una vigilancia internacional sostenida sobre el país asiático. Según un informe de Naciones Unidas publicado en 2024, Irán cometió "crímenes contra la humanidad" al reprimir las protestas por la muerte de Yina Mahsa Amini, una joven kurda de 22 años que murió bajo custodia policial tres días después de ser detenida en Teherán por llevar el velo de forma "inapropiada".

Arabia Saudí, rival de España 

Arabia Saudí es otro de los países que no cumple con los estándares democráticos, según la ONU. El país de Oriente Próximo ha convertido el fútbol en un eje central de su política exterior, valiéndose de inversiones millonarias y fichajes mediáticos —Cristiano Ronaldo, Karim Benzema— para intentar hacerse un hueco entre las grandes potencias de este deporte.  

Todo ello pese a que allí la libertad de expresión está muy limitada y las manifestaciones públicas, penadas por la ley. De ello se vale el régimen saudí para encarcelar activistas o periodistas. El caso más mediático ocurrió en 2018, cuando el periodista Jamal Khashoggi fue asesinado en el consulado saudí de Estambul por agentes que obedecían órdenes directas del príncipe saudí Mohamed bin Salmán.

Asimismo, los derechos de las mujeres y los homosexuales están enormemente limitados en este país, donde aún está vigente la pena de muerte. Cada año, alrededor de 350 personas son ajusticiadas por uno de los regímenes más sanguinarios del planeta. 

INGLEWOOD, CALIFORNIA - JUNE 15: Fans of Iran with flags of the Islamic Republic of Iran during the FIFA World Cup 2026 Group G match between IR Iran and New Zealand at Los Angeles Stadium on June 15, 2026 in Inglewood, United States. (Photo by Sebastian Frej/Getty Images)
  Aficionados de Irán con banderas de la República Islámica de Irán en su debut mundialista.Getty Images

El país anfitrión del anterior Mundial, Qatar, también se ubica en este grupo de países autoritarios. A diferencia de su vecino Arabia Saudí, en este país el fútbol no tiene tanto peso en la vida de los cataríes, pero la relevancia de este deporte es capital para el emirato. 

La apuesta por la selección de fútbol durante la última década dios sus frutos en 2022, cuando Qatar consiguió la primera participación en el Mundial. La ONG Human Rights Watch alertó de que, durante la construcción de los estadios que dieron cabida al torneo, hubo cientos de "muertes evitables" sin investigar ni indemnizar.

Los derechos de los trabajadores en Qatar tienen un valor ínfimo. Amnistía Internacional ha hecho una profunda investigación sobre ello, denunciando la explotación de trabajadoras domésticas que afirmaban trabajar entre 16 y 18 horas al día. La mayoría de ellas, extranjeras. Esto último es clave para entender el sistema que emplea el país, que prioriza mano de obra extranjera para explotarla. 

Uzbekistán, el gran desconocido

En este grupo de autocracias o dictaduras también figura Uzbekistán, una de las exrepúblicas socialistas soviéticas. Tras lograr una clasificación histórica, disputa por primera vez un Mundial; una cita inmejorable para que el gobierno uzbeco se muestre al mundo. 

Pese a estar a años luz de otras selecciones, el combinado de Uzbekistán es uno de los mejores ejemplos de sportswashing de este Mundial. Su presidente, que también ejerce como jefe del Estado, aseguró que la selección de Uzbekistán no solo representaba a ellos mismos, sino "a toda Asia Central".

Todo ello para tapar los abusos de las autoridades; organismos como Front Line Defenders han denunciado el uso de tortura en interrogatorios, así como las condiciones insalubres de las cárceles uzbecas. El activista por los derechos humanos Azam Farmonov, considerado "preso de conciencia" por varios organismos internacionales, pasó más de una década en prisión.

Estos cuatro países compiten en igualdad de condiciones que el resto de las selecciones, donde también figuran otras que no son democracias plenas. Una cuestión que podría dar lugar a un interesante debate. No obstante, en menor o mayor escala, todos los países utilizan el Mundial con fines políticos

Al final, la pregunta no es si el fútbol puede ser empleado políticamente, sino hasta qué punto las manos del poder están hundidas en el deporte en general y en el fútbol en particular, con el Mundial como el mayor escaparate posible para trasmitir cualquier mensaje.

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Redactor de El HuffPost en la sección de Virales. Licenciado en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y certificado de Analista Internacional por Lisa Institute. Trabajó en PRNoticias, donde aprendió todo acerca de los principales medios de comunicación, con especial interés por el mundo de la televisión.

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