La ola de calor derrite semáforos, vías y carreteras y provoca el caos en Alemania, Bélgica o Francia: "Más de 100 trenes cancelados al día"
Aunque el mercurio empieza a dar una tregua, las altas temperaturas registradas en varios países europeos pone de relieve la urgencia de preparar las infraestructuras al cambio climático.

La Organización Meteorológica Mundial alerta de que Europa es el continente en el que más rápido crecen las temperaturas y que los termómetros seguirán registrando récords en los próximos años. A esto hay que sumar que el continente ya ha vivido la primera ola de calor del año 2026, con países como Alemania, Bélgica o Francia habituándose por primera vez a temperaturas por encima de los 40 grados centígrados.
Aunque el mercurio empieza a dar una tregua, los efectos de esta primera ola de calor que ha afectado a España y a Portugal, pero también a Francia, Bélgica, Luxemburgo, Países Bajos, Alemania, Suiza, Austria, Italia y a todo el este del continente (además de al sur del Reino Unido) no se mide solo en víctimas mortales o en récords térmicos. También en importantes destrozos a las infraestructuras de transporte.
Las consecuencias del calor extremo para la red viaria de Alemania y ferroviaria de todo el continente es un aviso: la adaptación climática requiere de decisiones políticas de magnitud y cada vez más urgentes. En Bélgica, su operadora ferroviaria nacional, la SNCB, canceló más de 100 trenes cada día hasta el pasado viernes y ha retirado definitivamente 200 de sus 3.800 trenes porque no contaban con aire acondicionado.
En Francia se tuvo que cancelar cerca del 10% de los trenes de cercanías en la región de París, y la SNCF retiró casi un centenar de trayectos también durante la ola de calor. Y después de la ola de calor, la tormenta: a pesar de persistir el calor, un cúmulo de tormentas en Reino Unido provocó el pasado fin de semana más de un centenar de retrasos y cancelaciones de vuelos en los aeropuertos de Heathrow y Gatwick.
Carreteras derretidas y Leizpig sin tranvía: el golpe en Alemania
Uno de los mayores golpes se lo ha llevado Alemania, donde la ola de calor ha provocado un auténtico caos en el transporte tanto privado como público. El ascenso de las temperaturas ha provocado que el asfalto en algunos puntos de la red federal de las autopistas alemanas se derritiera, provocando destrozos en un par de vehículos en la A-2 que conecta la región de Ruhr con Berlín, según el diario Bild.
Las publicaciones en redes sociales mostrando cómo el asfalto (y otros elementos del mobiliario viario, como las barreras de seguridad de plástico) se ha venido abajo, prácticamente convirtiéndose en charcos, se han compartido sin cesar este fin de semana.
El tranvía de Leizpig, también en Alemania, lleva ya más de 48 horas inoperativo. Su operador ha reconocido que no puede salir con seguridad porque se ha derretido el material sellante de sus vías férreas, llegándose a mezclar en algunos puntos con el hormigón de las carreteras. La autoridad encargada de gestionar el tranvía de Leizpig lleva días dando explicaciones y llamando a la calma.
Incluso los maquinistas del tranvía se han tenido que dedicar estos días a limpiar muchos de los vehículos en cocheras ante la imposibilidad de transitar por la ciudad, mientras un ejército de voluntarios se afanaba a lo largo de este fin de semana en retirar y reparar los desperfectos de la red bajo temperaturas superiores a los 33 grados. Si bien la idea era recuperar el servicio este lunes, el gestor ya no da fecha sobre cuándo volverá a circular.
