Un eurodiputado español se encuentra con este presunto pulpo y termina escribiendo una carta al Parlamento que es pura retranca gallega
"En Galicia somos gente paciente y amable, pero con el pulpo tenemos ciertas líneas rojas".
Todos tenemos líneas rojas, como ha escrito en su cuenta de X el eurodiputado gallego Adrián Vázquez Lázara. Y cuando se trata de ofensas gastronómicas, más.
Vázquez, quien además es Vicepresidente del Comité de Asuntos Constitucionales del Parlamento Europeo y Secretario de Libertades del PP, ha compartido en su perfil la foto del plato de (vamos a decir presunto) pulpo a la gallega que se encontró al ir a comer.
El susodicho pulpo, que se puede ver en la fotografía que ha compartido, consistía más bien en unas anillas de calamar sobre unas rodajas de patata y unos arbolitos de brócoli, con posiblemente un poco de pimentón por encima.
Junto a la imagen, el eurodiputado ha colgado la carta que ha remitido al servicio de catering del Parlamento Europeo para pedir "un pulpo a la altura de nuestra retranca".
"Antes de nada, permítanme agradecerles el esfuerzo diario por alimentar a esta honorable institución, tarea nada sencilla dada su diversidad", comienza su irónica misiva, en la que cuenta su "sorpresa" al encontrarse en la cantina "un plato titulado 'pulpo a la gallega".
"Como gallego —y como demócrata— me veo en la obligación moral de señalar que el contenido del plato no guarda relación reconocible con la receta original, ni por ingredientes, ni por aspecto, ni, me temo, por espíritu", prosigue.
"No dudo de la buena fe del cocinero, pero llamar 'pulpo a la gallega' a ese honorable intento culinario es un ejercicio de imaginación comparable a llamar gaita a una bicicleta o paseo campestre al Camino de Santiago. En Galicia somos gente paciente y amable, pero con el pulpo tenemos ciertas líneas rojas", agrega Vázquez con "retranca afectuosa".
Ante este disgusto culinario, el eurodiputado propone dos soluciones, bien ajustarse más a la receta original, con pulpo, patata, aceite, pimentón "y algo más de cariño", o renombrar el plato con otra fórmula, como por ejemplo "pulpo reinterpretado en clave centroeuropea".
"Cualquiera de las dos opciones evitaría futuros incidentes diplomáticos con esta comunidad del noroeste peninsular que tanto quiere a Europa… y a su plato más emblemático", se despide, no sin también ofrecerse voluntario, "por el bien común" para "una misión técnica de asesoramiento á feira".