La directora de un colegio abronca a un profesor por perder tres pelotas en Educación Física: lo que hacen después los niños es esperanzador
"Ese día no conecté con ellos como profesor".
Seba Chirola es profesor, pero ha dejado de dar clases. Estuvo tres años en un colegio hasta que dijo basta. Ahora, creador de contenido y CEO de Manos al Deporte. En un vídeo publicado en sus redes sociales, en las que acumula más de 19.000 visualizaciones tan solo en TikTok, ha comentado el motivo por el que dejó su profesión.
"He sido maestro durante tres años, en muchos colegios, muchas aulas, muchas cosas, pero la misma sensación se repetía: yo quería hablar con los niños, escucharlos de verdad, preguntarles cómo estaban, no solamente qué nota habían sacado", ha relatado.
Y ha añadido: "Quería que me contaran sus problemas, sus historias, sus pequeñas batallas, que para ellos son gigantes... Pero luego llega la realidad". Y esa realidad no es "lo que tú quieres enseñar", sino lo que "el sistema te impone".
Para el profesor, el sistema "impone" que un alumno tiene que ser un 10 en todo, mientras "le decimos que sea feliz". "Le hablamos de respeto, de valores, de empatía. Yo me pregunto: "¿Cómo vamos a educar en valores y en respeto si muchas veces los adultos no nos respetamos ni a nosotros mismos?".
La bronca de la directora y la reacción de los niños
Toda esta reflexión le ha llevado a un recuerdo que jamás va a poder olvidar. Durante una clase de Educación Física, estaba con sus alumnos en un cuarto de juego. Se perdieron tres pelotas y, de repente, la directora empezó a abroncar y gritar al profesor, que estaba estupefacto y aguantándose las ganas de llorar.
"Mientras me gritaba, intentaba mantener la compostura, mientras algo se me rompía por dentro. Y los niños observando, aprendiendo, y entonces pasó algo que jamás olvidaré", ha relatado.
Después de los momentos de tensión, todos los niños fueron a abrazar a Seba, su profesor: "Los mismos niños vinieron a abrazarme, de esos que no entienden ni de edades ni de cargos".
"En ese momento no conecté con ellos como maestro, conecté como persona, porque en ese momento aprendí algo muy simple pero muy grande a la vez: somos humanos antes que docentes", ha rematado.
Los valores que se enseñan a los niños
"Somos humanos antes que docentes, antes que normas, antes que directrices, antes que notas. Llegué a casa ese día llorando, pero no por el grito y no por la situación, sino porque me sentí muy defraudado, porque pensaba que nosotros, los que educamos, teníamos que ser un ejemplo diferente", ha defendido.
Y ha concluido: "Decimos a los niños que no griten cuando nosotros estamos gritando. Les pedimos respeto mientras normalizamos faltas de respeto, hablamos de empatía, pero no normalizamos ni un minuto para mirarnos a la cara con humanidad".