Una española en Finlandia enseña otra cara de aquel país: "Os voy a mostrar una realidad de vivir aquí que pocas veces se ve en redes sociales"
"Pero sigo diciendo que la vida en el campo es la vida mejor", subraya.

Finlandia es para muchos españoles el ideal de la felicidad. Algo de ciencia tiene ese pensamiento: el país ha sido clasificado este 2025 como el país más feliz del mundo por octavo año consecutivo, según el World Happiness Report, que elaboran el Sustainable Development Solutions Network (SDSN), con apoyo de investigadores del Wellbeing Research Centre de la Universidad de Oxford, y se basa en datos de la Gallup World Poll.
Pese a ello, obviamente, no todo es color de rosa allí. Anna, una española que vive desde hace muchos años en una zona rural de Finlandia y que es popular en TikTok como @anna.matea, ha mostrado una realidad de su día a día que no es tan cómoda como muchos pueden pensar.
"Os voy a enseñar una realidad de vivir en Finlandia que pocas veces se enseña en redes sociales. Son las ocho de la mañana, todavía no ha amanecido del todo, mi marido lleva desde las cinco de la mañana haciendo esto. Esto es la puerta de la sauna, esta es nuestra ducha, y esta la puerta de la sauna. Y la sauna está encendida y no hay nadie", dice mientras lo muestra en vídeo.
"La sauna está vacía. Solo tenemos a los elfos. Esto es porque hoy nos hemos despertado y estábamos a 21 grados bajo cero. Aquí tenemos el otro fuego, que lo tenemos también puesto desde las cinco de la mañana", muestra.
Si baja la temperatura, sube el precio de la calefacción
Todo eso, a priori ilógico, tiene una explicación: "Cuando la temperatura baja tanto, el precio de la electricidad sube. Hoy la electricidad va a estar muy muy cara, por lo que ponemos los fuegos para no pagar tanta electricidad. Esto lo podemos hacer y lo hacemos porque vivimos en una casa en el campo. Si viviéramos en una ciudad, otro gallo cantaría. Seguramente no tendríamos sauna de leña, no podríamos hacer esto y la factura de la electricidad sería la que es".
"Además de que el sistema de calefacción, cuando vives en una ciudad, es diferente, en las ciudades hay calefacción de distrito. Ahora que tenemos los dos fuegos puestos y la casa está más o menos caldeada, a mí me toca hacer esto. Tengo que meter toda esta leña y tendré que traer dos más", explica antes de avisar: "Pero sigo diciendo que la vida en el campo es la vida mejor".
