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20/03/2014 07:06 CET | Actualizado 19/05/2014 11:12 CEST

¿Bienvenido, míster Odom?

Lamar Odom es ese americano que los habitantes de Villar del Río esperaban ansiosos en la película de Berlanga. No hubo banderines de colores colgados en las calles ni una charanga para recibirle, aunque sí muchos aficionados, prensa e incluso un alcalde comprometido con la causa.

Lamar Odom es ese americano que los habitantes de Villar del Río esperaban ansiosos en la película de Berlanga Bienvenido, míster Marshall. No hubo banderines de colores colgados en las calles ni una charanga para recibirle, aunque sí muchos aficionados, prensa e incluso un alcalde comprometido con la causa. En menos de un mes, Baskonia ha vuelto a la cruda realidad. Los estadounidenses no les sacarán de la crisis.

El Laboral Kutxa está inmerso en una temporada de trámite donde se ha descolgado de los puestos de cabeza de la Liga (es séptimo con 12 victorias y 11 derrotas) y en la que no pudo pasar de la primera ronda de la Copa del Rey, algo que no ocurría desde el año 2001. El 18 de febrero el pesimismo, las decepciones y la apatía se esfumaron de un plumazo en Vitoria. Josean Querejeta, presidente del club, había dado un golpe de efecto cuya onda expansiva recorrió medio globo: Baskonia fichaba a Lamar Odom. "Vamos hacia la refundación del club", dijo el mandamás.

Desfibrilador. Así se autodenominó Odom cuando aterrizó en el País Vasco. Con sus dos anillos ganados con los Lakers por bandera, el de Nueva York era el encargado de despertar a Baskonia. Para ello firmó por dos meses, con opción a ampliar su contrato hasta final de temporada. Lo que quiso ser un revulsivo deportivo acabó como un imán mediático sin réditos en la cancha. En su estancia, el estadounidense acumuló dos puntos en los 23 minutos que jugó, y un balance de dos derrotas y ninguna victoria.

Era una apuesta arriesgada que podía salirle muy bien o muy mal a Scariolo. Él confiaba: "Es un fichaje muy reflexionado", dijo el técnico cuando trascendió la noticia. En Vitoria conocían la errática trayectoria de Odom y sus 10 meses sin pisar una cancha de baloncesto (desde mayo de 2013), pero prefirieron centrarse en las buenas sensaciones. Las agujetas producto de la inactividad fueron el primer escollo a salvar. Prueba superada. Pero entonces llegó la lesión en la espalda y el tiro le salió por la culata a Querejeta. No hubo Plan Marshall ni los americanos hicieron llover billetes sobre Villar del Río.

Odom tampoco ha logrado su objetivo. Eligió Vitoria para recuperar su amor por el baloncesto, dejar atrás la mala vida y las clínicas de rehabilitación y volver a sentirse jugador. "Estoy algo avergonzado, pero al mismo tiempo orgulloso de poder decir que estoy lesionado y tener un equipo que lo entiende y continúa apoyándome. Eso significa mucho para mí y me hace tenerles mucho respeto. Lo que ha hecho Baskonia por mí en este corto periodo de tiempo me ha hecho entender que la gente me quería. En Vitoria hay un lugar que me espera". Odom deja la puerta abierta a un eventual regreso a la Liga Endesa, pero quizá Baskonia no esté por la labor (aunque Querejeta ha dicho que volvería a ficharle). Según contaba hace unos días Eduado Rodrigálvarez en El País, su estancia le ha salido al club por unos 15.000 euros, cifra comedida si se tiene en cuenta el caché del jugador.

No sería justo decir que la responsabilidad del devenir de Baskonia vuelve a caer sobre Andrés Nocioni y Tibor Pleiss. Nunca la perdieron. Mientras que Odom era tratado como una auténtica celebridad de Hollywood, ellos no se desprendieron del mono de trabajo. Al de Queens no le dio tiempo a ganarse los galones por mucho que Querejeta quisiera refundar la entidad sobre el americano. El argentino y el alemán son la gran baza de Scariolo. Como durante toda la temporada.

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