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02/06/2012 18:05 CEST | Actualizado 02/06/2012 18:30 CEST

Cómics mudos: viñetas sin bocadillos (FOTOS)

'3 segundos'

La larga tradición de cómics mudos, de libros tejidos con viñetas y sin bocadillos, vuelve a dar que hablar. Ni una palabra le hace falta al francés Marc-Antoine Mathieu en 3 segundos para montar un 'thriller' con los múltiples ángulos de una historia que sucede mientras se dispara una bala. Tampoco usó letras el gallego José Domingo, ganador de la mejor obra de España en el Salón del Cómic de Barcelona con Aventuras de un oficinista japonés. Además, se acaba de editar en España La ciudad, de Masereel, un clásico de la historieta editada en 1925.

“Es una larga tradición. Cuando son buenos, suelen ser brillantes, porque el cómic sin palabras exige un dominio superior del medio”, afirma Santiago García, autor de ‘La novela gráfica’. “El tópico dice que vale más una imagen que mil palabras, pero trabajando en el cómic te das cuenta de que es justo lo contrario. Las palabras son un atajo. Facilitan las elipsis, aclaran dibujos ambiguos, definen acciones difíciles de representar...”, explica por email.

Esa dificultad añadida no la sufrió José Domingo con Aventuras de un oficinista japonés. “El guión fue improvisado. Iba dibujando lo que me dictaba la viñeta anterior”. Se sirvió de “unos gags muy físicos, del tipo de los usados en cine mudo” para narrar la travesía de un trabajador en su surrealista camino de vuelta a casa. “Es una estética un poco de videojuego antiguo, de personaje que va descubriendo cosas mientras avanza”, añade este autor, que suele hacer historietas mudas.

Santiago García admira muchas obras de cómic mudo. Entre los 'imprescindibles', recomienda ‘Frank’, de Jim Woodring (“es de lo mejor que ofrece el cómic mundial ahora mismo, “con palabras o sin ellas”), ‘Viaje’, de Yuichi Yokoyama; ‘Emigrantes", de Shaun Tan, uno de los grandes éxitos internacionales de los últimos años, y “un clásico maravilloso que se ha publicado recientemente en España", ‘Él fue malo con ella’, de Milt Gross. “Es un libro que se publicó originalmente en 1930, pero con la fiebre que ha provocado 'The Artist' está más de actualidad que nunca”, apunta.

En esta galería, el interior de estos silenciosos cómics.