ECONOMÍA
03/08/2012 08:42 CEST | Actualizado 02/10/2012 11:12 CEST

Rajoy deshoja la margarita y no confirma aún el nuevo rescate por el que presiona el BCE

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Spanish Prime Minister Mariano Rajoy gestures during a joint Press Conference with unseen Italian Prime Minister Mario Monti after their meeting at the Moncloa Palace in Madrid on August 2, 2012. AFP PHOTO/ DANI POZO (Photo credit should read DANI POZO/AFP/GettyImages)

Mariano Rajoy deshoja la margarita. Este jueves, pese a la presión del Banco Central Europeo para que España pida el rescate, el presidente del Gobierno eludió confirmar si pedirá o no al fondo de la eurozona que compre deuda pública.

Rajoy celebra hoy un nuevo Consejo de Ministros tras el que se ha anunciado su comparecencia, teóricamente para hacer en pocos minutos los 600 puntos básicos desde la apertura de los mercados.

En la rueda de prensa de Rajoy se espera que el Gobierno fije postura tras las evasivas ofrecidas este jueves, fundamentalmente hechas a través de la lectura selectiva de algunos párrafos del discurso de Mario Draghi, el presidente del BCE.

Sin embargo, la postura del BCE es clara. Ha dejado de representar un salvavidas que tardaba en ser arrojado al mar para convertirse en una pieza de museo que sólo se utilizará si no queda más remedio.

En palabras de Stephen King, del diario económico Financial Times, es casi una operación suicida. "Un banco central que no puede fijar la agenda de la política monetaria es inservible. El BCE ha aceptado que ya no está en control propiamente de las cuestiones monetarias en la eurozona".

A Rajoy sólo le queda el fondo de rescate de la eurozona, del que ya ha logrado un total de 100.000 millones de euros, fundamentalmente para reflotar el sector financiero y bancario.

¿Es tan malo que el fondo de rescate de la eurozona intervenga en los mercados? Desde el punto de vista político, es potencialmente explosivo para la ya mermada credibilidad del Ejecutivo, que ha repetido machaconamente que la ayuda a la banca no es un rescate y que ha negado hasta la saciedad que nuevas inyecciones u operaciones de los Gobiernos de la eurozona fuesen necesarias. Según Bernardo de Miguel, corresponsal en Bruselas de Cinco Días, Rajoy y Mario Monti, el primer ministro italiano, se ven irremediablemente abocados a solicitar el rescate. Pero es por un rescate aceptable por lo que han venido luchando en las últimas semanas.

En eso consistía precisamente el acuerdo de la cumbre europea del 29 de mayo de la que Rajoy y Monti salieron tan satisfechos. Los dos han insistido en los últimos días en la necesidad de aplicar aquel acuerdo de manera urgente. El BCE ha colmado sus deseos. El trámite de pasar por el FEEF [fondo de rescate actual es molesto, porque hay que suscribir un Memorándum. Y peligroso, porque puede estigmatizar al país en cuestión (como ya ocurrió con el rescate de la banca española) y acercarle un poco más al abismo del rescate completo. Pero según el acuerdo del 29 de mayo, ni España ni Italia deberían someterse a nuevos ajustes más allá de los que ya se les exigen en el marco de los procedimientos disciplinarios en curso (por déficit excesivo o por desequilibrios macroeconómicos).

La petición del rescate puede entrañar nuevos riesgos. Aunque las reglas del fondo de rescate sean claras y parezca estar disponible a auxiliar a España e Italia, las condiciones (explícitas o no) pueden ser duras. Entre otras cosas porque Alemania, el país que más influye en la política monetaria del BCE, es también el país determinante en la activación del fondo. En palabras de Rafael Rubio, director de Bolsalia, escritas en el portal Finanzas.com:

Lo peor de las últimas declaraciones de Draghi no es siquiera que no haya cumplido las expectativas que se habían puesto en él, tras lo declarado en Londres. Lo más dañino es que ha puesto de manifiesto que Alemania se opone a las medidas que pudiera tomar el BCE en auxilio de los países con problemas. Y, por si esto fuera poco, ha mandado a esos países a los leones, a pedir el rescate con la condicional idead correspondiente, si quiere ayuda del BCE.

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