INTERNACIONAL
29/01/2013 09:18 CET | Actualizado 29/01/2013 09:29 CET

Ríos Montt, exdictador guatemalteco, será juzgado por el genocidio de 1.771 indígenas

EFE

José Efraín Ríos Montt, dictador de Guatemala entre 1982 y 1983, será el primer mandatario centroamericano en ser juzgado por crímenes contra la humanidad. La Fiscalía guatemalteca acusa al exgeneral de ser responsable del asesinato de 1.771 indígenas ixiles, y de cientos de casos de violaciones sexuales perpetradas por los militares durante su mandato.

Junto con el mandatario, será juzgado el también exgeneral José Mauricio Rodríguez, tras determinar que existen suficientes elementos que prueban que ambos participaran en los hechos de los que se les imputa. "Existen fuertes indicios de que en el pueblo ixil de Nebaj, Cotzal y Chajul se dieron operaciones militares", indicó ayer el que dirige el caso.

Ríos Montt, con 86 años, será procesado como presunto autor intelectual del genocidio, mientras que su compañero Rodríguez, de 67, será juzgado por haber ejecutado supuestamente los planes militares de la estrategia contra los indígenas del norte del país, conocida como "tierra arrasada".

Uno de los abogados de la defensa del exdictador, que trató de evitar el juicio hasta el último minuto, comentó que ya esperaban esa resolución del juez, debido a supuestas "presiones internacionales" sobre le caso.

Hasta el jueves que se celebrará la audiencia, el juez determinó dejar a Ríos Montt en arresto domiciliario y a Rodriguez en el hospital militar por problemas de salud. Ambos estaban ya detenidos, el primero se presentó ante las autoridades voluntariamente hace un año y el segundo fue apresado en 2011.

Una vez recibidas las pruebas el jueves, el juez tendrá que enviar el caso a otro tribunal para que se celebre el juicio, pero aclaró que no tiene un plazo límite para ello, por lo que se desconoce el tiempo que pueden durar los trámites.

Una vez conocida la histórica resolución, activistas y familiares de las víctimas rompieron en aplausos y lo celebraron tirando fuegos artificiales.

Este es el primer caso en la historia de Guatemala en el que un antiguo Jefe del Estado es enjuiciado por los asesinatos cometidos por el Ejército durante la guerra que vivió el país durante 36 años, entre 1960 y 1996, y que dejó 200.000 muertos, 45.000 desaparecidos, un millón de desplazados internos y miles viudas y huérfanos.