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28/08/2014 10:19 CEST | Actualizado 28/08/2014 12:12 CEST

Michael Keaton transmuta de Batman a 'Birdman' en el Festival de Venecia (VÍDEO)

AFP

Si por alguna razón no se recuerda, Michael Keaton fue uno de los primeros grandes superhéroes del cine. Reinaba casi en solitario con su capa de Batman en una industria que aún no se encontraba dominada por las franquicias surgidas del cómic. Keaton y el director Tim Burton lograban que el personaje fuera lo que se esperaba de él: algo extraordinario ante los ojos del espectador, sin rápido recambio en la cartelera. Cuando Burton se apeó de la saga del hombre murciélago también lo hizo Keaton y el héroe comenzó a dar bandazos en el cine sin encontrar un rumbo fijo al igual que ocurría con su actor. Pero así como a Batman le salvó la llegada de Christopher Nolan, se espera que la nueva fábula urbana de Alejandro González Iñárritu dé cierto fulgor a la largamente alicaída carrera de Keaton. ¿Se repetirá en fenómeno que vivió John Travolta con Pulp Fiction o hace apenas unos meses Mathew McConaughey con Dallas Buyers Club?

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En Birdman, que inaugura la presente edición del Festival de Cine de Venecia, se narran los desvaríos de Riggan Thompson, un actor que logró enorme fama en los años noventa interpretando a un superhéroe con máscara y alas. A pesar del paso de los años, no logra huir del personaje, lo que nubla su capacidad de juicio y con ella la posibilidad de relacionarse con su entorno más íntimo. Una hija (interpretada por Emma Stone), una exmujer (Amy Ryan) y una novia (Andrea Riseorough) intentan penetrar el círculo de energía negativa que le rodea. Su inestabilidad también boicotea su intento de redención profesional en forma de producción teatral.

Si nos aferramos al tópico de la estrella de cine caída en desgracia bien podríamos haber imaginado a Michael Keaton durante sus años de regreso forzado al anonimato, aislado en una mansión de Los Angeles que no podía mantener y rodeado de memorabilia del hombre murciélago.

En este juego metareferencial que plantea Birdman, el drama no se intercala con la comedia. Ambos aparecen de forma simultánea. El propio director, quien no logró disipar con el estreno de Biutiful las dudas acerca de si su carrera ha perdido el brillo de títulos como 21 gramos y Babel, parece sufrir como su protagonista la presencia nociva de unos inicios generalmente entendidos como brillantes. Por eso se apoya en las capacidades interpretativas y en la propia trayectoria de Keaton para enfrentarse a esos demonios.

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"Todos llevamos un Birdman a nuestras espaldas", aseguraba este miércoles ante los medios el cineasta mexicano. Son muchas las similitudes entre el personaje de la cinta y el historial particular de Michael Keaton. Para González Iñárritu fue sorprendente comprobar el modo en que Keaton abordaba con valentía el reto, cualidad que surge de una enorme confianza en sí mismo como pocas veces ha visto el director en un rodaje.

Luciendo pelo blanco muy corto, un look diferente al que nos tenía acostumbrados, Keaton presentó este miércoles en la alfombra roja de Venecia la película que en principio parece llamada a devolverle a la primera línea de la industria.

Aunque Iñárritu aplique ese juego entre el personaje real y el ficticio, Keaton ha aclarado que en su vida diaria no le persigue la sombra del éxito pretérito ni tampoco algún conflicto generado por la presión de ser un actor de Hollywood. "A veces es difícil librarse del ego, pero aún así tienes que lograr que se quede en el asiento de atrás mientras tú conduces el coche", ha explicado Keaton a los medios. A juzgar por sus palabras, parece ser que el actor se acuerda menos de los días de Batman de lo que lo hacemos los espectadores.