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07/09/2014 10:37 CEST | Actualizado 15/09/2014 10:52 CEST

Lo que el fuego se llevó: estas son las consecuencias de un incendio

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Cada año se producen más de 16.000 incendios forestales en España, según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Además de poner en riesgo vidas humanas, amenazan ecosistemas completos y suponen más de "1.800 millones de euros" al año de pérdidas, cifra que sostiene WWF en su último informe.

Durante los seis primeros meses de 2014 ha habido 4.930 siniestros de este tipo, casi el doble que en el mismo período de 2013, según afirma Ecologistas en Acción. La mano del hombre es una de las principales causas del problema, pero... ¿cuáles son las consecuencias?

(Sigue leyendo después del Mapa del Fuego de 2014, de WWF)

HUMANAS O SOCIALES: NO SÓLO MUERTES

Se cumplen dos décadas de los incendios de 1994, el peor año desde que hay estadísticas, pues se saldócon más de 30 muertos, además de 490.000 hectáreas arrasadas. Ricardo Vélez, ingeniero y ex jefe del área de defensa contra incendios forestales del Instituto para la Conservación de la Naturaleza (Icona), afirma en declaraciones a El Huffington Post que la primera preocupación cuando se declara un siniestro de este tipo es que "pueda llegar" a una zona habitada. "Desgraciadamente, hay víctimas casi todos los años", lamenta el experto.

Además de la pérdida de vidas, el fuego incide sobre otros aspectos importantes en torno a las personas. Por ejemplo, sobre su calidad de vida (contamina el aire de la zona y los embalses y costas) y sobre la economía de los residentes de las poblaciones cercanas, cuyas actividades y recursos económicos pueden quedar "en suspensión", como en el caso de quienes vivan del marisqueo, de la madera, del corcho o incluso del turismo. Así lo explican desde las ONG ecologistas Greenpeace, WWF y Ecologistas en Acción.

PENALES: 20 AÑOS DE CÁRCEL, UN MILLÓN DE EUROS

Pero los vínculos que unen los incendios forestales con las personas son más profundos: todas las cifras coinciden en que de un 95% a un 96% de estos desastres tienen su origen en el hombre. El ingeniero de montes y capitán del SEPRONA Salvador Ortega explica que, en caso de haber sido provocados de forma intencionada, estos siniestros pueden llegar a acarrear hasta un máximo de 20 años de prisión.

"También hay sanciones por vía administrativa", apunta Ortega, quien expone que, aunque no se haya producido un incendio, existen además infracciones que afectan al bolsillo, como la quema de rastrojos sin permiso. "Las multas que se pueden imponer van desde los 100 euros al millón de euros, según la gravedad", aclara.

SOBRE LOS ANIMALES: MUERTES Y ENFERMEDADES

La incidencia de los incendios sobre nuestro entorno es "mucho más elevada de lo que percibe la población", avisa Theo Oberhuber, coordinador de campaña de Ecologistas en Acción. El experto alude, entre otras cosas, a las consecuencias sobre los animales. "Puede implicar la muerte directa, porque no siempre se llega a tiempo", añade Mario Rodríguez, director ejecutivo de Greenpeace en España.

"Se rompe toda la cadena ecológica", alerta Rodríguez, y explica que la fauna sufre un "impacto total" que se traduce en muertes, intoxicaciones, enfermedades, falta de alimento o desplazamientos. Además, agrega que hay otro riesgo en "zonas protegidas", donde puede haber "colonias de animales o vegetales endémicas", "en peligro de extinción", o incluso se puede perder la posibilidad de descubrir especies de fauna y flora "que todavía no conocemos".

SOBRE LAS ESPECIES VEGETALES: DE 20 A 100 AÑOS DE ESPERA

Por otro lado, cada año se queman 116.000 hectáreas forestales de media y, a pesar de que la vegetación mediterránea suele poseer mecanismos de defensa contra el fuego, tanto las ONG como los expertos coinciden en que la recuperación total no está garantizada. "Al cabo de unos años puede volver a haber masa arbolada, pero se pierde la madurez del bosque", señala Lourdes Hernández, portavoz de WWF.

Según los expertos, un alcornoque puede tardar en volver a crecer de unos 40 a unos 50 años y, si es grande, pasarán 100 años hasta que exista otro ejemplar similar al que murió. "Si se trata de zonas con pinares, se necesitarán unos 20 años, y si son especies caducifolias, hará falta esperar, al menos, de 30 a 40 años para recuperar esos árboles", completa Rodríguez, quien asevera que es muy complicado "cuantificar" las pérdidas de un bosque incendiado.

SOBRE EL SUELO: DÍAS EN EROSIONARSE, 500 AÑOS SIN BOSQUES

"Perder el suelo es algo carísimo", asegura el especialista de Greenpeace. "Cada centímetro dañado puede tardar unos 500 años en volver a formarse, en volver a ser fértil. Muchas veces pensamos que lo principal es la vegetación y nos olvidamos del suelo", defiende Hernández, de WWF.

Todos los técnicos y profesionales de los bosques consultados confirman que el suelo es clave porque, pese a necesitar sólo días para erosionarse, tarda cientos de años en regenerarse y, en el peor de los escenarios, podría no existir nunca otra masa forestal en ese área. Según WWF, en Galicia, "donde ocurren el 50% de los incendios", es el sitio donde "mayores tasas de erosión post fuego" se producen en España.

Distribución por zonas del número de siniestros y de la superficie arbolada y forestal arrasada en 2013. Fuente: Magrama

En palabras de Ricardo Vélez, ingeniero y exjefe expecializado en este área de ICONA, "la mayor parte del territorio forestal, que ocupa un 26% del territorio español es privado". Así, el 70% de la superficie de los bosques pertenecen a los ciudadanos, por lo que, según él, nos perjudicamos a nosotros mismos y apagamos ese fuego, también, con nuestros impuestos.

SOBRE LA ECONOMÍA: MÁS DE 3.000 EUROS POR HECTÁREA

Según fuentes del ministerio, cada incendio es distinto y "no se puede establecer una media" en cuanto a los costes de restauración de un sistema forestal. WWF, sin embargo, recoge en su informe que a pesar de tratarse de cifras "muy variables", la media supera los 3.000 euros por hectárea.

En la extinción de incendios, hay muchos costes que son fijos. Uno de ellos, el de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que actúa en diferentes desastres naturales. Javier Marcos, jefe de comunicación de la unidad, confirma que a pesar de que no todos los fuegos forestales requieren de sus servicios, "de un 70% a un 80%" del total de las intervenciones de la UME se dan en este tipo de siniestros.

Vélez, excargo de ICONA, corrobora que muchos de los costes fijos son necesarios en los incendios, porque hay que poseer los medios aunque no se den los siniestros, "como ocurre en los hospitales aunque no haya enfermos".

Pese a estar jubilado desde 2009, el ingeniero recuerda perfectamente el incendio que se originó en Minas de Río Tinto (Huelva) y llegó hasta Sevilla en 2004 y concreta algunas de sus consecuencias en apenas cuatro días: "Afectó a casi 30.000 hectáreas y su extinción costó, sólo en medios y personal de la Junta de Andalucía y del Estado, dos millones de euros".

SOLUCIONES: CONCIENCIACIÓN Y NO AL FUEGO EN VERANO

"Tome las precauciones y no encienda ningún fuego en la naturaleza este verano", aconseja Vélez, que opina que hay que fomentar la concienciación. El peor año del siglo XXI para los bosques fue 2012, cuando el fuego quemó 209.855 hectáreas de superficie forestal, o 2.098 kilómetros cuadrados. Para "poner en valor esa cifra", Civio recuerda en su web España en llamas que el área que ardió ese año superó la superficie de la provincia de Guipúzcoa (1.980 kilómetros cuadrados).

Cada año arde, según WWF, el 0,5% de la superficie forestal, lo que equivale a la superficie de la isla de Gran Canaria. La portavoz de esta organización intenta ir más allá de la problemática: "Aunque pensamos que los bosques no sirven para nada, cumplen funciones prácticamente invisibles que hacen que vivamos de ellos todos los días. Hacen que abramos el grifo y haya agua de calidad, que podamos respirar el aire que llega a nuestros pulmones y nos ofrece recursos de gran importancia".