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04/04/2015 21:44 CEST | Actualizado 15/10/2018 13:46 CEST

De la malta a la jarra: así se prepara la cerveza casera (VIDEO)

Agua, malta, lúpulo y levadura. Son los cuatro ingredientes básicos de la cerveza. Un cuarteto que muchos conocen, pero que muy pocos saben cómo conjugar para dar origen a esa bebida a la que Benjamin Franklin se refería como "la prueba de que Dios nos ama y quiere que seamos felices".

Dentro de esa minoría está Alejo Girón González, que no sólo conoce los pasos de la receta sino que además los sabe ejecutar con maestría. Este año se ha alzado con el primer premio de la 3ª edición de Concurso Homebrewer de la web de cerveza casera El Jardín del Lúpulo gracias a su creación Vicky Belgian Wit. Ya en 2014 se había llevado a casa la Botella de Plata y el premio a la Mejor Cerveza de estilos germanos con su Alma Festiva.

Alejo y su novia Marisa
Esta afición le viene de 2001, cuando estudiando Ingeniería Química en Estados Unidos le regalaron un kit de extracto de malta para hacer cerveza en casa. Hoy lo recuerda como unos sobres de polvo concentrado que se diluían en agua, como si fuese jarabe, y que en nada se parecen al proceso que algunos fines de semana ejecuta en la cocina de su piso del centro de Madrid y que en esta ocasión ha querido compartir con El Huffington Post.

Para elaborar este líquido se ayuda de un programa de ordenador en el que obtiene los pasos básicos a seguir (hay cientos de recetas en internet, como esta básica de la Asociación de Cerveceros Caseros (ACCE) y les añade una dosis de imaginación. Pero sea de una forma o de otra, todas siguen el mismo proceso y en todas la fabricación cuenta de cuatro pasos en los que la esterilización es fundamental. Una cerveza contaminada, que haya entrado en contacto con alguna bacteria del aire, es una cerveza perdida.

El primer paso es macerar la malta de cebada (cinco kilos para hacer algo menos de 20 litros), luego se separa el mosto (que no es otra cosa que el agua con el azúcar de la cebada y trigo), y a continuación se lleva éste a ebullición. Lo siguiente es añadir el lúpulo en diferentes tiempos (los que más minutos pasen en la cocción le darán amargor y los otros, aromas). Por último, se deja enfriar para añadir la levadura. De ahí se pasa a la fermentación en frío (si es una lager) o en temperatura algo más elevada (si es ale). La fermentación se prolonga durante unas dos semanas y después se procede al embotellado. Antes de introducir el líquido, las botellas tienen que esterilizarse una a una y añadirles un fondo de agua con azúcar que, en la segunda fermentación, también de dos semanas, se convertirán gas carbónico.

"Al final la cerveza que haces hoy no podrás beberla hasta dentro de un mes", aclara este aficionado que pronto se convertirá en maestro cervecero por un día. El premio del concurso consiste en elaborar la bebida ganadora de manera profesional en las instalaciones de Cerveza Domus (Toledo) para distribuirla por toda España. Alejo y Marisa no se llevarán los beneficios de la venta pero podrán saborear el premio: 100 de los 2.000 litros serán para ellos.

COMO EN LAS FÁBRICAS

Este proceso se aproxima más al de las fábricas artesanales que al primer acercamiento de Alejo a un mundillo que cada día gana más adeptos. Y el mejor ejemplo para demostrarlo es el progresivo aumento de participantes en el concurso de El Jardín del Lúpulo. Si en la primera edición convocada en 2012 fueron 37 personas y 55 cervezas las que optaron al premio, en 2013 se unieron 58 y presentaron 85 cervezas. La última convocatoria contó con 63 participantes y 98 bebidas aspirantes a alzarse con el premio. Pero el boom de esta afición es todavía más evidente a ojos de la Asociación de Cerveceros Caseros. Constituida oficialmente en 2009 y con origen en 2004, esta agrupación ha pasado de tener 21 miembros a 455 en seis años. "La evolución ha sido increíble. De 2011 a 2012 pasamos de 51 miembros a 141, casi el triple, y de 2012 a 2013, de 141 a 309", explica su presidente, Pablo Morillo, a El Huffington Post:

El objetivo de la ACCE es la difusión de la cultura de la cerveza, especialmente casera, que sus miembros consideran más saludable por ser 100% natural y de la que dicen tiene muchas posibilidades "porque se le puede incluir aromas, sabores". Con este fin organizan anualmente un congreso: el de 2015, en Valencia, será el cuarto. Anteriormente se celebraron en Murcia, Sevilla y Barcelona. En tres años han triplicado el número de participantes: de 60 en 2012 a 180 en 2014. Este boom también sale a la luz si se echa un vistazo al número de tiendas homebrewer que hay en España. Hace diez años se podían contar con los dedos de una mano y hoy, según Morillo, "hay unas 25 o 30 distribuidas por todo el territorio nacional".

Una de esas tiendas es la barcelonesa Cerveza Artesana, fundada en 2006 por Daniel Fermun y Nereo Garbin y que hoy además suministra material a microcervecerías (o fábricas artesanales) españolas. "Las primeras se abrieron a finales de los 90, eran dos o tres pero no funcionaron, el auge llegó en 2012. Desde entonces se ha doblado el número de fábricas. Eso se debe a que la cultura de la cerveza se está haciendo un sitio en España y eso se traduce también en que la gente hace cada vez más cerveza en casa", apunta Fermun, quien asegura que tiene contabilizadas alrededor de 300 fábricas en el país.

UNA HERENCIA ESTADOUNIDENSE

Morillo también relaciona el auge con el boom de la cerveza artesana y apunta a que es una moda en la que ha tenido mucho que ver Estados Unidos. Allí la fabricación artesanal está años luz de España: se realizan 13,7 millones de litros anuales, lo que supone un 6% de la producción total. En España esta cifra es todavía pequeña: sólo el 1% de la producción es artesana, según datos del Informe de Cerveceros de España. Y aunque la cifra parece baja, lo cierto es que ha crecido notablemente en los últimos años. En 2015 el sector de la cerveza espera superar los 35 millones de hectolitros de producción, manteniendo su posición como cuarto productor europeo y décimo mundial. De ésos, 100.000 serán de cerveza artesana, que espera aumentar su cuota de mercado un 33%.

En Estados Unidos fue precisamente donde se formó Girón. Tras aquel kit que le regalaron siendo estudiante y que le introdujo en el mundo de la cerveza, llegaron los siguientes pasos. Tras acabar la ingeniería se especializó en Tecnología de los Alimentos en la Universidad de Oregon State donde realizó un programa de Ciencias de la Fermentación. Su formación coincidió además con el auge de la fabricación de cerveza casera en EEUU. En 2005 se produjo la explosión, según datos de la American Homebrewers Association (AHA), que recoge que 1,2 millones de personas hace cerveza en casa. Hasta entonces el número de cerveceros caseros era de 400.000.

Los amantes de este afición señalan como una de sus ventajas las miles de posibilidades creativas que ofrece. A partir de esos cuatro ingredientes iniciales se pueden hacer decenas de cervezas diferentes. Desde una pilsner, que es la que se bebe normalmente en los bares de España, a una stout o negra, que es la que Alejo preparó para El Huffington Post. "Va a ser un regalo para un amigo, que le gusta ese color y que un día llegó a comparar una cerveza negra con un buen bocadillo de jamón ibérico", relata Alejo, que pretende lograr un sabor parecido al que generó y mandarle una colección de botellines que bautizará con su nombre. "Como no hacemos una igual, les ponemos a cada uno el nombre del amigo o amiga a la que se la vayamos a regalar y como apellido el tipo de cerveza que es", explica mientras señala a su novia Marisa, pinche fundamental en todo este proceso.

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