TENDENCIAS
01/07/2015 08:00 CEST | Actualizado 01/07/2015 11:45 CEST

Guía rápida para convertirse en el amo de los helados caseros

GTRESONLINE

Más barato, sano y a tu manera. Preparar helado en casa tiene muchas ventajas. Y además es divertido, sencillo y rápido: en 20 minutos puedes preparar delicias con pocos ingredientes y los utensilios e ingredientes habituales de una cocina. Con yogur, salados, light…

Te contamos los mejores trucos para convertir tu casa en una heladería este verano.

EL YOGUR HELADO: PARA MUY NOVATOS

La preparación del yogur helado es tan sencilla que se resume en una sola frase: remueves unos yogures griegos en un recipiente y los metes en el congelador. Y cuando esté todo sólido, ¡a comer! Más simple que un cubito de hielo. Por aquello de redondear, la cosa se puede complicar un pelín añadiendo miel a la mezcla. Pero que a nadie le mate el esfuerzo…

'CUSTOMIZA' TUS TARRINAS

Hay una combinación de ingredientes que te abrirá un montón de puertas: la nata montada con leche condensada. En proporción adecuada (un poco más de un tercio de lo segundo que de lo primero), batidos y congelados ya son de por sí un helado delicioso, pero el gran reto es aderezar la mezcla y encontrar tu toque. Puede ser añadiendo pedacitos de bizcocho, chocolate… El día menos pensado te ves troceando nísperos y pitayas para tu próximo invento. Tiempo al tiempo.

Este vídeo explica algunas buenas pautas para iniciarte en la customización de helados. Observa y apunta:

LOS TOMATES: SÓLO PARA ATREVIDOS

Es una propuesta arriesgada pero, si sale bien, el helado salado te puede llevar a otro nivel en una cena con amigos en casa. Un primer acercamiento puede ser con tomates. Los utilizamos para hacer un sofrito con aceite de oliva y ajo, del que extraemos el jugo, que especiamos a gusto antes de mezclarlo con nata batida. Lo introducimos en el congelador y lo removemos de vez en cuando, hasta que solidifique. Con un poco de jamón ibérico troceado por encima rematamos la veraniega jugada. (Consulta la receta detallada en naranjaslola.com).

LA VERSIÓN 'LIGHT'

En verano, además de temporada de helados es la operación bikini. Y habrá quien tenga sudores fríos de sólo pensar en muchas calorías. Que no cunda el pánico. No todo en esta vida es chocolate y caramelo: hay sabrosas opciones más sanas. Por ejemplo: yogur mezclado con miel y fresas e introducido en un molde de helado, que metemos en el congelador. Es muy refrescante y te evitará encontronazos con la básculas. Quién dice fresas, dice maracuyá, piña o mandarinas.

Este vídeo enseña buenos trucos para hacer helados light:

EL POLO DE TODA LA VIDA

Algunos lo llaman helado de agua y otros paleta, aunque lo más habitual es identificarlo simplemente como polo. Es la opción idónea para los más pequeñajos: basta con llenar el correspondiente molde con refresco o zumo y esperar a que se congele. Los más esmerados pueden probar a hacer uno de varios sabores; para ello, se rellena un parte y se deja que se convierta en hielo, añadimos otra encima y repetimos el proceso… Y así hasta llenar el envase. Un ejercicio de paciencia y disciplina que luego agradeceremos enormemente.

EL MÍTICO SÁNDWICH

Tan sencillo como hacerse un bocadillo: entre dos galletas de barquillo metemos nuestro helado casero. Para, literalmente, chuparse los dedos con este clásico del verano. No puede faltar en unas auténticas vacaciones.

BONUS TRACK: LA IMPORTANCIA DE ETIQUETAR

Es muy probable que con la emoción te dé por hacer helados de muchos sabores y en grandes cantidades, por lo que es importante etiquetar cada envase con la fecha de preparación de su contenido. Para tener todo en orden y controlado. Recuerda: aguantan en el congelador hasta tres meses, después tíralos. Sobra decir que una vez descongelado no se vuelve a congelar, ¿no?

TAMBIÉN TE INTERESARÁ