INTERNACIONAL
15/07/2015 20:13 CEST | Actualizado 15/07/2015 20:15 CEST

Las reacciones de los economistas al acuerdo de rescate de la deuda griega

ASSOCIATED PRESS
Greek Prime Minister Alexis Tsipras, left, speaks with, from left, European Commission President Jean-Claude Juncker, French President Francois Hollande and Belgian Prime Minister Charles Michel during a meeting of eurozone heads of state at the EU Council building in Brussels on Sunday, July 12, 2015. Skeptical European creditors raced Sunday to narrow differences both among themselves and with Athens, aiming to come up with a tentative agreement to stave off an immediate financial collapse in Greece that would reverberate across the continent. (AP Photo/Geert Vanden Wijngaert)

Después de meses de polémicas conversaciones y de un fin de semana cargado de hostiles negociaciones nocturnas, parece que Grecia está a punto de alcanzar su objetivo de obtener un acuerdo de rescate de la deuda. Los líderes de la eurozona y el Gobierno griego el lunes pactaron comenzar las conversaciones sobre un tercer rescate al país de 86.000 millones de euros durante tres años.

Si todo va según lo previsto, el acuerdo evitaría la salida de Grecia de la eurozona; salida que tanto los acreedores como el Gobierno de Atenas temían que pudiera causar estragos políticos y económicos. Pero el rescate tiene un precio extremadamente alto porque las duras condiciones de austeridad y de privatizaciones de bienes públicos del acuerdo son exactamente a lo que se oponía Syriza, y por lo que fue elegido para gobernar.

Desde que se conoció el acuerdo a primeras horas del lunes, destacados economistas han debatido sobre qué supone para Grecia y para el futuro de la eurozona. Estas son sus primeras reacciones a la noticia:

"En términos relativos es algo positivo, en términos absolutos es un desastre total", según explicó Mohamed El-Erian, asesor económico jefe de Allianz, a la CNBC. Analizando lo que él llamó "efectos prácticos" del acuerdo, El-Erian advirtió de que los mercados deberían estar preparados para una desastrosa aplicación de las reformas propuestas en el acuerdo.

Según El-Erian los mercados globales deberían estar aliviados porque Grecia y sus acreedores hayan llegado a un acuerdo, pero a la vez advirtió de que la incertidumbre sería el resultado a largo plazo de lo que él llamó "el retorno de la diplomacia de cañonazos".

El profesor de economía de la University College Dublin, Karl Whelan, subrayó las ramificaciones políticas nacionales del acuerdo, y se preguntó en Twitter qué pensarían aquellos que votaron no a la propuesta de rescate del referéndum griego sobre aceptar un paquete igual de austero.

"Los acontecimientos posteriores al referéndum han dejado claro que las opciones reales para Grecia eran las condiciones de la UE o salida de Grecia del euro. Esto plantea una serie de cuestiones políticas".

"¿Qué fracción de los votantes del no habrían aceptado en última instancia este paquete, sabiendo que era esto o la salida de Grecia del euro?"

Whelan también planteó preguntas sobre las consecuencias políticas para Syriza, que podría romperse si las facciones de extrema izquierda se oponen a aceptar el acuerdo. El analista se pregunta cuál sería el resultado de unas eventuales elecciones en Grecia si el acuerdo causa inestabilidad política.

Otros economistas se mostraron críticos sobre el precedente que estas negociaciones sientan para las relaciones en la eurozona. El economista belga y profesor de la London School of Economics, Paul de Grauwe, tuiteó el domingo cuando se estaba debatiendo sobre el acuerdo que el mensaje de los prestamistas de la eurozona estaba claro:

"En Bruselas se está escribiendo el patrón de la futura gobernanza de la eurozona: ríndete a las reglas de Alemania o márchate".

De Grauwe también advirtió sobre las tácticas de los acreedores la semana pasada en una entrevista para The WorldPost, en la que comparó dejar que Grecia se quedara sin fondos con la tortura. Sobre la eurozona, dijo: "Esta es una unión que no durará".

Jeffrey Sachs, director del Earth Institute de la Universidad de Columbia, expresó una opinión similar sobre cómo las negociaciones de rescate han dejado al descubierto la débil naturaleza de la eurozona. El lunes por la mañana, Sachs tuiteó su opinión sobre el proceso:

"La eurozona ha acertado al evitar el suicidio pero las verdaderas pruebas serán: (1) abrir los bancos; (2) la aplicación de medidas de reforma; y (3) la reducción de la deuda".

"El proceso de la eurozona se rompió y casi hunde todo el sistema (y mata a los bancos griegos). Menos política y más profesionalidad".

"La extraña estructura de toma de decisiones de Europa ha permitido que la política nacional alemana prevalezca sobre cualquier otra consideración. Y eso se ha traducido en un menor interés en una honesta resolución de la crisis y en evitar aparentar ser indulgentes con Grecia", escribió Sachs en un artículo publicado el sábado en Project Syndicate.

El destacado economista alemán Hans-Werner-Sinn, presidente del Instituto Ifo de Investigación Económica, también rechazó el acuerdo, aunque por motivos muy diferentes. "Si bien costará mucho dinero al resto de Europa, todo este dinero no será suficiente para que los griegos sean felices", escribió en un comunicado, según el New York Times.

Sinn se ha declarado durante mucho tiempo contrario al rescate de Grecia.

"No tiene sentido querer verter dinero para tratar de resolver los problemas de un país", dijo Sinn.

El franco economista griego y exministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, que fue una figura central en las negociaciones, tuiteó un enlace a una larga entrevista que le hizo la revista New Statesman en la que contaba su versión sobre las negociaciones.

"Un relato sobre los últimos cinco meses de negociaciones".

Varoufakis afirma en su relato que los líderes de la eurozona nunca tuvieron la intención de negociar de buena fe, sino fijar una línea firme, establecida por los alemanes, de que los griegos deben aceptar el estricto programa exigido por los acreedores o abandonar el euro. Los acreedores eran evasivos sobre cualquier aspecto específico para negociar un acuerdo y rechazaban las propuestas sin debatir cómo podían llegar a compromisos, dijo Varoufakis al New Statesman.

El exministro de Finanzas también participó como invitado en el programa de la radio Late Night Live de la televisión pública australiana, donde llamó al acuerdo del lunes "el nuevo Tratado de Versalles".

Haciéndose eco de un sentimiento popular en las redes sociales, Varoufakis dijo que el acuerdo es un intento de derrocar al primer ministro Alexis Tsipras y lo comparó con el golpe militar que hubo en Grecia en 1967.

"En el golpe de Estado las armas elegidas para derrocar la democracia fueron los tanques, ahora son los bancos. Las potencias extranjeras ha usado los bancos para hacerse con el Gobierno. La diferencia es que esta vez se están apropiando de todos los bienes públicos", dijo Varoufakis.

Este post fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Maria Ulzurrun

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