POLÍTICA
09/11/2015 16:54 CET | Actualizado 09/11/2015 20:24 CET

Mas descarta una tercera vía en su discurso de investidura

Debate de investidura de Artur Maspor elhuffingtonpost

De aquellos polvos estos lodos por culpa de un Estado español "intolerante" que ha llevado a los catalanes a elegir "entre la libertad y la subordinación" y a rechazar terceras vías tras "cien años de intentos" infructuosos.

Son las palabras del president en funciones de Cataluña, Artur Mas, en su discurso durante el debate de investidura del que previsiblemente no saldrá elegido, ya que la CUP le ha negado su respaldo.

Un Mas quejicoso con el Estado español pero absolutamente falto de autocrítica (no ha hecho ni una sola mención a la corrupción), ha culpado al Gobierno central de inmovilista y de provocar la situación en la que se encuentra Cataluña, con una resolución independentista aprobada por el Parlament y con una hoja de ruta soberanista sobre la mesa.

Un proceso que no podrá seguir si no hay nadie pilotando el barco, ha recordado Mas, quien, con una alegoría marítima, ha recriminado a la CUP su falta de apoyo. "De nosotros depende que haya navegación y que lleguemos a buen puerto. Si no, quedaremos encallados", ha advertido.

En un discurso de casi hora y media, Mas ha repasado los momentos políticos que han alimentado el conflicto entre España y Cataluña y ha concluido que, "como quien tiene tolerancia a un alimento, el Estado español tiene intolerancia a la realidad nacional catalana" y que ese era, a su juicio, "el problema de fondo". "El problema no es la voluntad de Cataluña de encajar, sino la manifiesta incapacidad del Estado español de aceptar una Cataluña con personalidad, identidad y proyecto propio", ha agregado.

"¿Quién quiere vivir en un Estado que persigue criminalmente a aquellos que promueven las urnas y que trata a los demócratas como si fueran delincuentes?", se ha preguntado Mas, criticando que el Gobierno haya acudido a los tribunales para frenar el proceso soberanista, algo que ha relacionado con las "pseudodemocracias".

También ha criticado al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, por convocar a todos los partidos para hablar de Cataluña pero no hacerlo con las instituciones catalanas, y le ha tildado de "ridículo" por ello.

Mas ha cargado contra la falta de alternativas que se plantean desde el Ejecutivo central y ha asegurado que la "indiscutible" mayoría independentista está obligada a aplicar el mandato de las urnas y que la minoría debe respetarlo. Además, ha vuelto a poner encima de la mesa la idea del referéndum y ha criticado que ni PP ni PSC ni Ciudadanos hayan querido sentarse "en la mesa" a dialogar sobre esta posibilidad.

"DE LA AUTONOMÍA AL ESTADO"

Aun a sabiendas de que no podrá ser investido en esta primera sesión, Mas ha elaborado las líneas de su plan para crear un nuevo estado catalán. "Un país nuevo" con su propio Banco Central, su propia Seguridad Social y su propia Hacienda, con una gestión independiente de sus infraestructuras y con un cariz social muy sorprendente en boca de Mas, que ha llegado a hablar de implantar una "renta garantizada ciudadana", de crear un "plan de emergencia social" para los más pobres y hasta criticar al Ejecutivo central por los desahucios.

Pero sobre todo, el president en funciones ha dedicado su discurso a resumir su hoja de ruta para "la transición de la autonomía al Estado catalán" en lo que ha denominado una "transición nacional" como consecuencia de las elecciones del pasado 27 de septiembre y que, a su juicio, responde al "cambio de mentalidad" que ha sufrido Cataluña en los últimos cinco años.

"Esta legislatura ha de servir para transitar de la autonomía al Estado. Cada día menos autonomía, cada día, más Estado". "¿Estado para qué?", se ha preguntado Mas. "Para hacer de Cataluña un estado más preparado, culto, saludable, estable, más dinámico, creativo, abierto, transparente", ha explicado.

El president en funciones cree que el futuro Govern ha de saber usar el poder "limitado" de su autonomía para el proceso independentista. "El reto consiste en gestionar la autonomía y crear un Estado", ha afirmado.

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LA CUP: "EL PROCESO NO ENCALLA SIN MAS"

El diputado de la CUP en el Parlament, Albert Botran ha asegurado que el voto de su grupo el martes durante el pleno de investidura no variará tras el discurso de Mas y ha negado que el proceso encalle sin él.

Botran cree que “el proceso puede tirar adelante haya quien haya liderando". "Quien esté al frente puede ser una persona u otra, lo importante es quién está por debajo y detrás, está impulsado por centenares de miles de personas, por una pluralidad de fuerzas políticas y sociales, y quien esté al frente debe responder a esa pluralidad”, ha añadido.

De la intervención de Mas, Botran ha criticado la insuficiente autocrítica respecto a su responsabilidad y la de su gobierno en los recortes sociales, y especialmente “la ausencia clamorosa e injustificable” de menciones a la corrupción.

Por su parte, el portavoz del PP en el Parlament, Enric Millo, ha acusado a Mas, de “ofrecerse arrastrándose de forma indigna” a la CUP para lograr su investidura.

“Es un candidato agónico y desesperado en busca del apoyo de la CUP, pero lleno de cinismo”, ha dicho Millo, que acusa al president en funciones de “haber torpedeado los pocos puentes de diálogo que quedaban” entre la Generalitat y el Gobierno central.

“Necesita sobrevivir e inventar constantemente un enemigo externo para justificar la parálisis del Govern y su incapacidad”, ha insistido el portavoz del PP catalán, que acusa a Mas de llevar a Cataluña a un callejón sin salida y hacia un barranco. Por ello, le ha pedido que abandone no solo el camino de la independencia “sino también su aspiración de seguir gobernando la Generalitat”.

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CERO AUTOCRÍTICA

Mientras, el portavoz de Catalunya Sí Que Es Pot en el Parlament, Joan Coscubiela, ha criticado que Mas se haya erigido como estandarte de la lucha contra la corrupción en su discurso de investidura, sin mencionar los presuntos casos que afectan a CDC, y lo ha calificado de “cínico”.

Coscubiela cree que Mas ha intervenido ante los diputados "como si tuvieran amnesia colectiva y no se acordaran de todo lo malo que ha hecho” y le ha afeado que califique al Estado español de autoritario olvidando "que su Govern ha sido muy autoritario y beligerante persiguiendo a sindicalistas y manifestantes”.

“Ahora dice que hará todo lo que no ha hecho hasta ahora”, ha criticado Coscubiela, quien ha observado en el tono de Mas, el de un expresidente, porque se ha referido a objetivos que sabe que son imposibles de cumplir.

Por su parte, el portavoz de Ciudadanos, Carlos Carrizosa ha reprochado la falta de autocrítica de Mas durante su discurso. "Lo que más nos ha chocado, es que en una hora y media de discurso no ha mencionado ni una sola vez la palabra corrupción, pese a tener 15 sedes embargadas de su partido y al tesorero en prisión, y pese a ser el presidente del 3%", ha asegurado.

“El candidato Mas ha hecho gala de un discurso victimista, porque parecía como si en Cataluña no hayamos tenido competencias para gobernarnos, como si CiU no hubiera apoyado a gobiernos de España y como si no fuera partÍcipes de cosas que ahora parece como si vinieran de fuera, por ejemplo en materia energética o laboral”, ha agregado.

Para la portavoz del PSC, Eva Granados, Mas se ha mostrado como "un político derrotado y fracasado" que representa "el problema del futuro político" de Cataluña.

La dirigente de los socialistas catalanes ha lamentado la desorientación ideológica de Junts Pel Sí cuyo "proyecto socioeconómico es del todo imposible en el marco de una desconexión y desobediencia".

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