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25/12/2015 18:46 CET | Actualizado 25/12/2015 18:48 CET

Por qué 'Palmeras en la nieve' es el gran estreno de la Navidad 2015

Con permiso deOcho apellidos catalanes y deLa Guerra de las Galaxias, hay un estreno que lleva todo el año haciéndose de rogar. Anunciada, publicitada y ansiada por los fans de sus muchos y mediáticos protagonistas y por los miles de lectores de la novela, Palmeras en la nieve es la última gran película del año, y no por ello menos esperada. El film dirigido por Fernando González Molina y protagonizado por Mario Casas, Macarena García, Berta Vázquez y Adriana Ugarte llega a las salas apenas una semana antes de acabar 2015: el 25 de diciembre, el mismísimo día de Navidad.

El parto no ha sido fácil, ni corto. Casi diez años contemplan esta historia, en la que se cuenta (a través de amores, traiciones y muertes) la inexplorada relación entre España y Guinea Ecuatorial, que fue colonia española desde mediados de los años veinte hasta finales de los sesenta. Su autora, Luz Gabás, tardó en darle forma cinco años, y casi otros cuatro ha costado llevarla hasta las salas de cine.

"Estoy contenta porque Palmeras… merecía esta historia, merece todo lo que le ha pasado", relata a pocos días del estreno Luz Gabás, relajada, feliz, deseosa de sacarse selfies con los periodistas que la entrevistan. "Por lo que significa para tantísima gente, y en lo que a mí respecta por el esfuerzo que he metido, ¡que me lo he currado!", ríe. "Le dediqué cinco años de mi vida, que es mucho, a trabarla bien, a entenderla. Tengo muy presentes las horas que me encerraba a escribir, dándome ánimos como en un entrenamiento deportivo de alto nivel", rememora Gabás en una distendida charla con El Huffington Post.

La autora oscense asegura sentirse "desbordada y alucinada, en shock" tras ver la película y haber podido asistir previamente a su rodaje, que tuvo lugar a lo largo de cinco meses en Colombia, Canarias y Huesca. "Fue muy íntimo, muy emotivo. Había mucha gente y estábamos como locos. Pero la visita a los escenarios de Sampaka [zona principal de cacaotales en Guinea] no la olvidaré nunca", recuerda. Eso que el éxito no le viene de nuevas: en 2012 su novela, editada por Temas de Hoy, se convirtió en una de las más leídas del año, y ya ha sido traducida en Italia, Polonia, Portugal, Noruega… y tiene los derechos a punto en Estados Unidos. Más de 600.000 lectores (Mariano Rajoy incluido) y 42 ediciones (26 normales y 16 de bolsillo) apuntalan su éxito.

Palmeras en la nieve ha sido traducida a media docena de idiomas y va por su edición 42º.

Lo cierto es que la historia que cuenta Gabás era una perita en dulce para cualquiera con un poco de visión, ganas… y presupuesto. El joven Kilian (Mario Casas) sigue los pasos de su hermano Jacobo (Alain Hernández) y se marcha a Guinea a hacer fortuna en los cacaotales, donde conoce un mundo nuevo y por supuesto a Bisila (Berta Vázquez), una nativa que le enseña todas las aristas del lugar y con la que vivirá una intensa historia de amor (que se ha acabado extrapolando a la vida real). Una historia con dos caras, porque mientras que todo eso ocurre a finales de los cincuenta, también se narra ya en el siglo XXI la visión de Clarence (Adriana Ugarte), la hija de Jacobo, que parte de Huesca hasta la actual Guinea para conocer sus raíces familiares.

El guante decidió cogerlo Atresmedia, la misma que se encargó de llevar a la pequeña pantalla y con enorme éxito la adaptación de El tiempo entre costuras, de María Dueñas. La productora Mercedes Gamero, de Atresmedia Cine, asegura que ha sido "un gran reto hacer una película con semejante presupuesto". Palmeras en la nieve ha contado nada menos que con 10 millones de euros, cifras que se han manejado con películas españolas pero casi siempre de habla inglesa (Lo Imposible, Regresión, Atrapa la bandera…). "Al principio también dudamos en hacerla en inglés. Pero luego pensamos '¡Peró cómo va a ser en inglés!' Le quitábamos todo el arraigo, se perdía la identificación. Y queríamos demostrar que se puede hacer en español", relata.

LAS DIFICULTADES DE ÁFRICA

La propia Gamero estuvo en Guinea visitando las localizaciones reales. "¡Yo me bañé en esa cascada, como Clarence!", ríe recordando las anécdotas. Pero era un lugar tremendamente complicado para rodar. Decidieron reconstruir los escenarios entre Canarias y Colombia, y rodaron la película con un equipo formado por 3.500 personas, "100% español".

La película ha contado con un equipo de más de 3.500 personas y "100% español".

Fernando González Molina, director de la cinta, asegura estar más que contento con el resultado. "Se parece bastante a la película que había imaginado", explica, aunque también confiesa ciertos nervios "por la responsabilidad y el tamaño del proyecto". "Son casi cuatro años, nunca me había enfrentado a tanto trabajo. ¡Empezamos antes de estrenar Tengo ganas de ti [en junio de 2012]! Es difícil mantener el nivel de intensidad, nunca he estado cuatro años en nada", comenta el director.

Al realizador, autor también de Tres metros sobre el cielo o Fuga de cerebros, le ha salido su cinta más larga. Palmeras en la nieve dura 163 minutos, es decir, que necesitan aproximadamente dos horas y cuarenta minutos para traducir a la pantalla las 740 páginas del libro. "Es una peli grande y podía ser más grande. Es una película larga, es indudable, pero en este género son todas largas: El Paciente Inglés, Memorias de África, Expiación… Hay una cosa de película río, de épica, de viaje en dos tiempos, que el espectador tiene que hacerlo. Creo que la película necesita ese tiempo, pero nos sentamos con Warner, la distribuidora, y fue la primera vez que les dije que si había que cortar, la cortaba. Y me dijeron que, contrario a su filosofía [de hacer películas cortas], querían que la película funcionara bien. Así que en eso estoy tranquilo", explica.

De hecho, podría haber sido más larga. Gamero, la productora, cuenta que al principio se planteó una miniserie corta, o dos partes. "Pero, ¿dónde dejas el cliffhanger? [el momento de suspense]. ¡Todas las pelis así son largas", argumenta igual que González Molina. Eso sí: ambos esperan que quizá en el DVD o en televisión (donde se verá para la Navidad de 2017) se incoporen algunas de las escenas eliminadas, para quien se haya quedado con (más) ganas.

CONSAGRADOS Y NOVELES

Para González Molina lo más fácil de todo este megaproyecto ha sido el trabajo con los actores. Esta película es fundamental para muchos, ya que puede significar la consagración definitiva para algunos de ellos, de corte más juvenil (como Macarena García o Mario Casas), y el potente arranque de sus carreras para otros tantos (como Berta Vázquez y Alain Hernández).

González Molina y Casas forman un tándem desde hace ya varios taquillazos, ya que este último se ha convertido prácticamente en su actor fetiche. En las entrevistas con El Huffington Post, ambos se mostraban encantados del trabajo mutuo. El propio Casas aseguraba que le había dado pena terminar el rodaje, "más cuando haces un equipo tan bonito como este, con un gran amigo como Fernando". Ahora van a estar separados un tiempo, ya que el director va a hacer un thriller con una mujer como protagonista.

Para el realizador, Casas tiene una capacidad de llegar al espectador como pocos actores, y confiesa que se le va a hacer "muy raro" no tenerle en sus próximos proyectos. "Creo que era la peli que nos debíamos. Entiende muy bien lo que yo quiero, mi manera de hacer cine, juntos contamos la peli. Juntos somos mejores, y tengo miedo de que no esté en la siguiente, ¡pero no puede hacer de chica!", ríe. "Estoy orgulloso de su trabajo aquí. Me gustaría que cierta ceguera que existe hacia él —no sé si llamarlo ceguera, envidia, falta de criterio, injusticia— se termine. Porque me parece que es un actor buenísimo, empático como pocos, que el público adora ver, que transmite muchísimo y hace viajar al espectador. Sientes que su personaje te importa. ¡Eso es importantísimo para un actor! En España hay muy poquitos de esos", argumenta a favor de su actor fetiche. "Está en esa liga de los grandes. Castigamos un poquito al éxito y creo que ha sido castigado, también porque es valiente y se atreve a hacer cosas que nadie hace en España. Lleva mucho tiempo obsesionado con no repetirse: no ha hecho dos películas iguales".

En España castigamos el éxito y creo que Mario Casas ha sido castigado.

Las carreras de Berta Vázquez y Alain Hernández, los potentes novatos de la cinta, también han tomado forma gracias a esta película. Y eso que han ido a ritmos contrarios. Mientras que para la actriz este era su primerísimo papel (pero su estreno ha llegado antes en televisión gracias a la serie Vis a Vis), Hernández era una cara habitual como secundario en series (El secreto de Puente Viejo, B&b, Mar de Plástico) y películas (Ismael, Ocho apellidos catalanes) que se ha encontrado aquí con su gran papel como Jacobo, hermano mayor de Kilian (Casas). "Costó mucho llegar a él, para ese personaje vimos a muchísimos actores españoles conocidos, y no encontrábamos esta cosa oscura, seca y cero sofisticada que Alain daba", relata el director. El propio Casas hizo una prueba con Hernández y a todos les encantó.

Recuerda Hernández que, tras acabar de rodar en Huesca a finales de enero, en Canarias en septiembre y Colombia en octubre de 2014, les dieron fecha de estreno para finales de 2015. Se habló del 10 de octubre, del 4 de diciembre. Todas les parecieron muy lejos… pero ya está aquí, y con ella las expectativas. "Leyendo el guión intuyes que va a ser un placer el poder buscar a un personaje de entrada mujeriego, vividor, canalla, mayor que Kilian y que se va volviendo muy oscuro, las claves para interpretarlo". Para él, la ayuda del director y el "jugar con confianza con Mario" ha resultado muy fácil, así como con Macarena García. Como él mismo dice, ha entrado, aunque con ciertos nervios, "en otra liga".

SIN NOTICIAS DE GUINEA

Hernández, como buena parte del equipo, tampoco sabía apenas nada de la historia de Guinea. "La verdad es que no conocía estos inmigrantes que fueron a la Guinea española, y me toca de cerca porque mi padre inmigró a Francia con su hermano mayor cuando era joven", cuenta Alain, dando a entender lo afrancesado de su nombre.

"La historia de ellos es mucho más chocante que la de los españoles que iban a Francia, Suiza, Alemania. Te vas de una dictadura en España donde no tienes unas libertades que en Guinea sí, todo un paisaje, un clima… Además te ponen en una situación superior: es muy raro para alguien que sale de un pueblo ponerle a cargo de 50 hombres a los que si te apetece les das un latigazo. Eso para esos hombres debía ser muy fuerte, y para las mujeres que les acompañaban también. Era muy extraño. Era como a la inversa del resto de inmigrantes", explica.

El director afirma que tampoco era consciente de la historia. "Vagamente. A raíz de la novela y de la bibliografía que Luz había usado empezamos a investigar. Me parece apasionante para una película. ¿De verdad no se ha hecho en España una que suceda aquí? Ahí la lista fue Luz [Gabás] que llevó al papel la historia, pero como entorno para una película es visualmente poderoso, dramáticamente intensísimo y políticamente desconocido. No hay películas así. Me parece increíble que haya sucedido hace tan poco tiempo".

Como entorno para una película Guinea es visualmente poderoso, dramáticamente intensísimo y políticamente desconocido.

¿Qué esperan de ella sus creadores? "Quiero que la gente salga y diga que le ha resultado preciosa, porque lo es", cuenta Gabás. "Y que se olviden de comparar con el libro, que sean capaces como yo de disfrutar de lo que es. Comparar, los profesores de comentario de texto [risas]. Que se dejen llevar, es una película para disfrutar, un festín para los sentidos". Casas se pone al mismo nivel: "Por supuesto, habrá gente que le guste y otra que no. A los que les guste creo que les va a encantar". Y González Molina sigue esa línea: "Uno, espero que muchísima gente tenga ganas de ver la película al saber de ella y leer de ella. Creo que apetece. Y dos, que acepten hacer el viaje que les proponemos y que lo vivan. Es una película para disfrutarla". Y así quizá algunos logren volver a Fernando Poo y pasear entre los vergeles y los cacaotales.

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