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15/08/2016 10:18 CEST | Actualizado 15/08/2016 10:18 CEST

En este hotel puedes dormir en dos países a la vez

¿Es posible estar durmiendo en Francia y en Suiza al mismo tiempo? Sí, en las habitaciones del Hotel Arbez, un hostal alpino situado justo en la frontera francosuiza en el pueblo de La Cure (Suiza).

La frontera pasa justamente por el hotel y, en algunas habitaciones, por las camas. De este modo, se puede dormir con los pies en un país y con la cabeza en el otro, cuenta Condé Nast Traveler. La cama de la suite nupcial ocupa parte de los dos países y otra de las habitaciones está completamente en Suiza, pero con el baño en Francia.

En efecto, existe un hotel donde se puede disfrutar de dos culturas y tradiciones simultáneamente. El restaurante también está en plena frontera y ofrece comida típica francesa y suiza. "Dos naciones duermen en la misma cama y comen en la misma mesa", se lee en la web del hotel.

Quizá lo más interesante sea la historia del origen de este hotel. El edificio data del siglo XIX. Se construyó poco después de que Francia y Suiza llegaran a un acuerdo en 1862 para redibujar la frontera. Con este nuevo pacto, los suizos ganaron unos centímetros cuadrados de tierra en el municipio de La Cure y los franceses ganaron terreno cerca del valle de Dappes, explica CN Traveler.

No obstante, antes de que se cerrara el trato, un habitante de La Cure apellidado Ponthus construyó un almacén justo sobre el terreno donde estaría la nueva frontera. Ponthus tenía la esperanza de beneficiarse del comercio transfronterizo; el lado francés sería un bar y el lado suizo una tienda de alimentación, de acuerdo con la web CityMetric.

El edificio se convirtió en un hotel en 1921, cuando otro residente de La Cure, Jules-Jean Arbeze, compró el edificio y le puso su nombre al negocio. No se sabe si llegaron a aprovecharse del comercio transfronterizo.

¿Y qué sucede a un edificio ubicado en dos países cuando uno de ellos se encuentra ocupado durante la guerra?

Con la Segunda Guerra Mundial los nazis entraron en Francia, pero Suiza mantuvo una posición neutral. Según informa CN Traveler, como las únicas escaleras a la segunda planta cruzaban por Suiza y los soldados alemanes no podían entrar a territorio neutral, la segunda planta del hotel era zona segura para los fugitivos.

Por suerte, visitar el hotel en la actualidad —y llegar a las habitaciones de la segunda planta— es mucho más fácil.

Gracias a que Suiza y Francia forman parte del Acuerdo de Schengen, los turistas, así como los ciudadanos suizos y de la UE, pueden moverse entre los dos países (y por el hotel) sin que les pidan el pasaporte, siempre que tengan en regla la documentación que les haya permitido entrar a uno de esos países.