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09/12/2016 07:37 CET | Actualizado 09/12/2016 07:37 CET

Siete variantes divertidas del amigo invisible para que no te dé tanta pereza esta Navidad

GTRESONLINE

El la Navidad pasada juraste que no ibas a volver a caer pero ahí estás de nuevo, cediendo a la presión grupal para volver a participar en el amigo invisible. Sí, ese juego en el que normalmente te toca regalar a la persona más difícil y en el que te suele caer algo que no va mucho con tus gustos.

Para consolarse no está de más pensar en la parte buena —que la tiene—: sólo hay que discurrir un regalo, con la ventaja que eso supone para el bolsillo en una época llena de gastos. Una vez pasado el lío de asignar a quién le toca regalar cada uno (hay apps y webs que facilitan bastante la tarea) y una vez que se decide el obsequio en cuestión, la entrega de regalos se convierte en una buena ocasión para estar juntos, celebrar y pasarlo bien.

Para añadir una dosis extra de diversión se puede probar con estas modalidades del amigo invisible:

1. Amigo invisible temático

Esta versión es bien sencilla. La mecánica del juego igual que la del amigo invisible clásico pero los regalos han de ceñirse a un tema en concreto. Por ejemplo, se puede establecer que todos los obsequios tengan que estar relacionados con el cine, con comida o con deporte.

Una idea divertida es que, aunque se organice entre adultos, los regalos tengan que ser juguetes. Supone tener que echarle algo más de imaginación pero peluches, figuritas de Playmobil alusivas, coches en miniatura o puzles pueden ser detalles ideales para que todos los participantes saquen el niño que llevan dentro.

2. Amigo invisible DIY

En vez de comprar los regalos esta modalidad consiste en hacerlos a mano en casa. Su valor no estará en lo económico, sino en el cariño puesto en elaborarlos.

3. Amigo invisible solidario

En esta variante el regalo se puede comprar siempre y cuando tenga un fin solidario. Por ejemplo, valdrían productos de comercio justo, comercializados por ONG o asociaciones con fines sociales... Aquí puedes encontrar más ideas para llevar la magia de la Navidad a todos.

4. Amigo invisibilísimo

Es la opción idónea si hay participantes que no se conocen muy bien entre sí, aunque los regalos serán más impersonales. Para jugar no es necesario sortear quién le toca a quién: cada asistente debe llevar un detalle que pueda gustarle a cualquiera —un libro, un vino, una caja de bombones...— y se meten todos en un saco. Por turnos, cada persona saca uno.

Esta modalidad tiene el inconveniente de que alguno puede que saque su propio paquete. Para solucionarlo, se le puede dejar que saque otro si aún quedan en la bolsa o, si alguien se presta, que lo intercambie con otro participante.

5. Amigo robado

El día de la entrega de regalos se ponen todos juntos en un montón y, por turnos, cada persona recoge uno. La gracia está en que todos tienen que abrirlo a la vez y entonces comienza el turno de robos. Previamente se habrá fijado cuántas rondas habrá, si una única posibilidad de robar el regalo a otra persona o más de una. Eso sí, siempre será bajo la condición de que ninguno de los participantes puede robar a quien le haya robado a él previamente. Estar ágil y tener un poco de picardía es fundamental para conseguir llevarse lo más apetecible.

Existe otra versión similar, en la que también se ponen todos los regalos juntos. Primero una persona coge el que quiera y, a continuación, el siguiente puede elegir entre coger un regalo del montón o quitarle el suyo al primero y así sucesivamente hasta que todo el mundo tiene un regalo en las manos. Se puede hacer tanto abriendo los paquetes al cogerlos o sólo al final del juego.

La emoción también se puede dejar al azar si se dispone de un dado: si sale un número par toca coger un paquete del montón y si sale impar, robar a otro participante.

6. Enemigo invisible

Esta variante es perfecta para compartir un rato de risas —sobre todo si después se entregan regalos más serios—. Se trata de jugar al amigo invisible con obsequios un tanto malvados: artículos de broma, que lleven implícito algún doble sentido o tengan alguna finalidad graciosa. No hay que perder de vista el objetivo: pasarlo bien y que nadie se sienta ofendido.

7. En busca del amigo invisible

Esta opción es más laboriosa pero permite alargar algo más el juego y es perfecta si se organiza dentro de casa. Una persona que no participe en el intercambio de regalos o alguien que ejerza como maestro de ceremonias debe esconderlos y preparar un mapa del tesoro o un juego de pistas para poder llegar hasta ellos.

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