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23/01/2017 07:41 CET | Actualizado 23/01/2017 07:41 CET

Trucos para distribuir el espacio cuando compartes piso

Estamos acostumbrados a asociar la vivienda compartida con un batiburrillo de ambientes desordenados, cocinas imposibles y baños insuficientes. Sin embargo, la situación puede cambiar mucho si se proyecta con un programa de necesidades adaptado a esta forma de vivir, tan común en las ciudades europeas.

A continuación te damos las claves para adaptar una casa a la vida en común sin renunciar a amplitud visual ni a espacios más personales.

Ponte en la piel de sus futuros habitantes

Para programar correctamente su acondicionamiento convendría, antes que nada, adaptar su planteamiento a lo que la casa puede dar de sí. De esta forma, los cambios se pensarán visualizando las exigencias de cada sector, para evaluar mejor la inversión y su rentabilidad. En todo caso, influyen muchos factores, como la superficie de la vivienda, la ubicación, la posibilidad de ganar metros con buhardillas o techos altos, el valor añadido que puede suponer una terraza o las vistas, etc.

¿Qué tipo de viviendas son las más indicadas para compartir?

Las casas de este estilo requieren opciones diversificadas, por lo que la superficie tiene que permitir una distribución que cuente con zonas comunes variadas y bien equipadas más áreas de uso individual en las que se consiga privacidad. Para favorecer la subdivisión de una manera natural hay casas que se prestan más que otras.

Una planta en forma de L, con la puerta ubicada en el ángulo de quiebre, permitirá establecer un eje divisorio entre zonas comunes y privadas a un lado y al otro de la entrada. Asimismo, una planta en esquina o que se desarrolle con alternancia de patios y terrazas tendrá más opciones de contar con ventanas en casi todas las fachadas, lo que proporciona flexibilidad a la hora de redistribuir las habitaciones. También funcionan bien en estos casos las plantas rectangulares con ventanas en el frente y en el contrafrente.

¿Qué no puede faltar en el área común de la vivienda?

Ante todo, la zonificación de una vivienda multipersonal debe tener como punto de partida una clara separación entre los espacios comunes y los de orden privado. Si consigues que las áreas no se mezclen, la distribución mantendrá un orden coherente, clave en la organización de la convivencia. En la distribución de la zona de usos comunes, ha de primar la funcionalidad. Y por eso, todo tiene que estar enfocado a la operatividad y la fluidez. Veamos qué áreas son indispensables:

1. Hall de entrada: Es el nexo de unión entre las áreas privadas y las comunes. Dedica espacio para almacenaje comunitario, un lugar para dejar el paraguas, bolsas para la compra, casilleros para el correo... así también desahogarás el espacio individual. Agrega valor añadido destinando un lugar para bicicletas, monopatines, skates... ya que además dará un toque divertido a la entrada.

2. Cocina y comedor: Este sería el paquete funcional perfecto, separado, si se puede, de la zona de estar. Al diversificar los espacios de uso común, descongestionarás los ambientes y la convivencia será más llevadera. Así la actividad que tiene lugar en estos dos espacios no interferirá con el momento de relax de otros. En la imagen vemos un buen ejemplo de cómo ubicar la cocina-comedor, aprovechando un espacio de paso.

3. Lavandería: Es una cuestión fundamental cuando hay que plantear servicios comunes, que además se valora como un plus. Para que no colonice la cocina o que la ropa termine tendida por toda la casa, es muy aconsejable que le dediques un espacio independiente. Lo ideal sería un cuarto en el que puedas disponer de una columna de lavado y secado, un fregadero, un armario y un tendedero generoso. Si no es posible, otro sitio muy apropiado para instalar al menos los electrodomésticos podría ser un pasillo en un armario empotrado.

4. El estar: Si es independiente, darás a los miembros de la casa más opciones de encontrarse a gusto y de pasar tiempo juntos. Dentro del estar también tienes que dar distintas posibilidades de uso, disponiendo varias zonas de reunión. A tus inquilinos les gustará tener un espacio hogareño, con luz natural, un equipamiento versátil y multifuncional: sofás modulares, muebles con ruedas, mesas nido, pufs, alfombras que sirvan para sentarse en el suelo, cojines de grandes dimensiones, hamacas...

Claves específicas para distribuir y equipar la cocina

Conviene diversificar las áreas de trabajo para permitir un uso grupal y, a la vez, unipersonal. Dedica una encimera al área de cocción, con todos sus utensilios. En otra, ubica la zona de aguas y, si es posible, en una tercera, una zona seca para pequeños electrodomésticos, preparación de desayunos, etc. Valora si incluir una isla o una península sería un buen apoyo, por pequeña que sea.

Otro punto esencial es el almacenamiento, ya que cada inquilino necesitará tener sus armarios y estantes propios. Busca equipamientos completos y prácticos, no desperdicies ni un solo centímetro en el que puedas colocar un módulo o una balda. Si puedes, crea toda una pared de armarios que en el interior cuente con organizadores, para que ayude a que no termine todo hecho un caos.

El dilema de los baños

Todo aquel que comparte casa coincide en que lo más complicado de la convivencia es el baño. Lo recomendable sería que cada cuarto contara con su baño privado. Si solo tienes la opción de poder contar con uno, la recomendación es que los sanitarios los instales en una zona independiente y, si se puede, con un lavamanos.

También conviene cambiar la bañera por una ducha, ya que es más accesible, algo a lo que también contribuyen los lavabos murales. Como se trata de un ambiente que requiere de gran ventilación, busca por todos los medios que cuente con una ventana. Asimismo, como medida de higiene, los revestimientos cerámicos deberían llegar hasta el techo.

¿Cómo deben ser los dormitorios?

El objetivo es crear un espacio atractivo, con muchas posibilidades de almacenamiento y de poder personalizarlo fácilmente. La luz natural siempre que se pueda hay que incrementarla, ampliando ventanas o abriendo más huecos, ya que es algo que siempre aporta alegría y amplitud. Si se trata de una buhardilla, instala varias ventanas de tejado en paralelo para que la entrada de luz sea más espectacular. Sustituye las puertas batientes por correderas, ya que ahorran espacio.

La cama se puede ubicar en un altillo, para que el espacio a nivel del suelo se aproveche como estar o estudio. En habitaciones pequeñas, opta por sofás cama o por muebles polivalentes. Si en lugar de la típica cama con patas, instalas una tarima de pared a pared, tendrás una superficie de apoyo en la que además del colchón, podrás ubicar libros, lámparas y cojines, multiplicando las opciones de uso de una estructura sencilla y económica.

Para los armarios opta por soluciones de obra, ya que ofrecen mucha más capacidad de almacenamiento al aprovechar toda la altura. Adicionalmente, puedes incluir módulos integrados en composiciones multifuncionales o burros metálicos con ruedas.

Por último, no hay que olvidar que en pisos de estudiantes, si va a ser este el caso, no puede faltar un rincón de estudio.

Pistas para elegir acabados

En las zonas comunes hay que eliminar todo aquello que se deteriore fácilmente. Las paredes enlucidas y pintadas con pintura plástica de primera calidad siempre te permitirán una renovación y puesta al día rápida y económica. También puedes optar por materiales en bruto, como el ladrillo o el bloque de hormigón vistos.

Para el pavimento de las zonas comunes, lo mejor son las baldosas porcelánicas ya que es un material resistente a casi todo. En los dormitorios, en cambio, busca la calidez de un suelo de parqué macizo, recuperable y de buen envejecimiento.

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