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29/12/2017 17:24 CET | Actualizado 15/01/2018 18:52 CET

En 2018 los drones surcarán el cielo de las ciudades españolas

Este sábado entra en vigor el nuevo real decreto sobre el uso de estos aparatos.

Un dron sobrevuela la costa frente a Benidorm.
Heino Kalis / Reuters
Un dron sobrevuela la costa frente a Benidorm.

Los drones están un paso más cerca de ser un motivo habitual en el skyline de las ciudades españolas. A partir de mañana entra en vigor el nuevo real decreto que regula el uso civil de estos aparatos, que podrán empezar a ser utilizados en zonas urbanas habitadas. Hasta ahora el uso de estas pequeñas aeronaves no tripuladas se regía por un marco legal temporal aprobado en 2014, que solo contemplaba el vuelo de día y en zonas rurales, fuera de las ciudades.

El nuevo real decreto empezará a ser vigente mañana tras su publicación este viernes en el Boletín Oficial del Estado (BOE), y amplía los escenarios operativos de los drones, siempre y cuando cumplan con los requisitos de seguridad exigidos por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA).

Así, los drones podrán utilizarse en escenarios en los que hasta ahora no era posible hacerlo y sobrevolar entornos de edificios, reuniones de personas al aire libre, vuelos nocturnos o en espacio aéreo tripulado, según explica la AESA en su web, donde subraya que será "necesario realizar un estudio de seguridad de la operación y tener una autorización previa, entre otros requisitos", como que no sobrepasen los 120 metros de altura en vuelo ni tengan un peso superior a 10 kilogramos.

"No hay que confundirse, no es que ahora vayamos a ver drones volando por la ciudad sin ningún control, ni mucho menos", pero sí se utilizarán para muchos más servicios, ha asegurado a Efefuturo el profesor de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) Israel Quintanilla, director del máster en Construcción, Pilotaje y Aplicaciones de Sistemas de Aeronaves no Tripuladas (MUAS) en la UPV.

MULTITUD DE USOS

La nueva normativa abre la puerta a que los drones sirvan para realizar una larga lista de tareas como transportar sangre y material médico urgente de un hospital a otro, limpieza de rascacielos, inspección de fisuras o daños arquitectónicos de monumentos emblemáticos, vigilancia policial, control aéreo del tráfico o vigilancia de costas, entre otras.

En el caso de que la actividad pudiera entrañar riesgos, según la AESA, se exigirían medidas para mitigarlos que pueden consistir en ampliar el número de hélices de los aparatos, incorporarles un paracaídas o acordonar las zonas sobrevoladas para evitar accidentes.

El nuevo real decreto contiene además medidas relativas al uso recreativo de los drones. Este tipo de vuelos, relacionados con el ocio, se deberán realizar fuera de entornos urbanos (a no ser que el dron sea de peso inferior a 250 gramos), de día, alejados a más de 8 kilómetros de los aeropuertos, manteniendo el dron siempre a la vista a un máximo de 120 metros del suelo, en condiciones meteorológicas adecuadas (sin niebla, sin lluvia y sin viento) y sin poner en peligro a personas y bienes en tierra.

UN SECTOR QUE DESPEGA

El nuevo real decreto establece, asimismo, las condiciones que el los proveedores de drones deben cumplir en cuestiones de diseño, fabricación y mantenimiento de este tipo de aeronaves, así como los requisitos de formación para su pilotaje.

El emergente sector de los drones está en auge. Prueba de ello es que en tres años se han habilitado en la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) 2.728 operadores, 3.693 pilotos y 4.283 drones, según datos de esta institución. Además en España existen 74 escuelas de formación y una veintena de fabricantes de estos aparatos.

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