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19/02/2018 01:31 CET | Actualizado 19/02/2018 01:37 CET

'Salvados' enfrenta a Paula Vázquez y a Cifuentes con los condenados por insultarlas

Jordi Évole ha tratado el tema del odio en las redes sociales.

GETTY

Salvados lleva una temporada calentita y este domingo se ha metido en otro berenjenal, uno de tremenda actualidad y tan confuso que ni siquiera genera unanimidad en un lado y otro del espectro ideológico: el odio en redes sociales.

¿Hasta qué punto es permisible insultar a alguien en Internet? ¿A qué se debe el aumento del acoso cibernético? ¿Deben afrontar penas de cárcel los que ataques con agresividad online? Eso sí, como ha querido recordar el presentador, las redes son más que odio, también ayudan al entendimiento.

Jordi Évole ha aprovechado la ocasión para enfrentar a dos famosas con dos usuarios anónimos que fueron condenados por insultarlas. No se han visto las caras, pero el periodista ha entrevistado a ambos lados del conflicto para ofrecer un retrato completo.

Ximi tiene 30 años y es dueño de una tienda de cómics. Organizó una campaña para insultar a Cristina Cifuentes, entonces delegada del gobierno de la Comunidad de Madrid, bajo el lema "cállate, puta, tu no tienes dignidad".

Cifuentes lo demandó y pidió cuatro años de cárcel, que se quedaron en una multa y la primera condena en España por insultos en la red. "Fue una acción política muy mal ejecutada", lo describe ahora Ximi en el programa, pero cree que el sitio que haya en las cárceles no debe ser "para quien escribe en Internet".

La propia Cifuentes revela que la cárcel "para ese tipo de insulto" le parece desproporcionada, pero se quita toda responsabilidad por haber pedido prisión y apunta al abogado penalista que contrató para demandar al joven. "Sólo quería encontrármelo cara a cara y que me tuviera que pedir perdón", asegura.

"Me dio un poco de pena, porque era un chaval muy joven, de la edad de mis hijos, y el castigo que estaba teniendo por haberme insultado iba a tener unas consecuencias graves. Lo que había cometido era básicamente un error", considera la ahora presidenta de la Comunidad de Madrid.

"Había recibido amenazas de violación contra mi hija. Ya había puesto unas 15 o 20 denuncias previas. Finalmente la única que salió fue la de este chico. Me dio un poco de rabia porque en realidad casi, de todo lo que me habían dicho, era lo que menos gravedad tenía", admite.

Cifuentes admite que retuitear a los que la insultan, como anunció que hacía en Twitter, es un error, es "alimentar el ego de esos trols de manera desproporcionada".

Ximi admite que le gusta "provocar" y que utiliza su odio en sus dibujos. Considera que "el odio es intrínseco y útil y hay cosas que merece la pena odiar, pero hay que controlarlo y saber usarlo con cabeza y cuando toca".

Y lanza un mensaje: "Si se odia, hay que odiar hacia arriba porque el que está abajo no merece tu desprecio. De ahí nace el racismo, el machismo, la homofobia, que muchas veces sólo es prejuicio, miedo o ignorancia".

Paula Vázquez: "Lo volvería a hacer"

"Cada mañana que me levanto digo: 'No vuelvo a meterme en política'. Y cada mañana cuelgo algo de lo que vuelvo a arrepentirme", admite Paula Vázquez sobre un polémico tuit sobre los incendios de Galicia.

En la publicación ridiculizaba la movilización para "salvar España" por el independentismo, al criticar que no se moviera esa gente igual para ayudar tras los fuegos que arrasaron territorio gallego. Le valió miles de críticas y amenazas como la del tuitero Antonio.

Vázquez hizo una captura del tuit y lo colgó en sus redes para que lo vieran sus fans. Según ella, su principal motivo era "concienciar sobre el acoso que recibimos los que somos conocidos" y "por otro lado, para avergonzarle".

La presentadora admite que es "vender un papel de víctima" que no le gusta pero le indigna "la impunidad que está habiendo con este tipo de trato". Évole apunta que el propio tuitero fue objeto de insultos a su vez pero ella le recuerda que no de amenazas de muerte.

"Seguiría haciéndolo", asegura. "Incluso con teléfonos. Para que le acosen. Que reciba un poco de su propia medicina", añade. Eso sí, después de ver la explicación de su atacante, se muestra sorprendida de que sea "una persona normal".

Antonio ha dedicado 20 años de vida "a la construcción". Después de dos ataques al corazón, se quedó en paro y se puso a cuidar perros. Internet le encanta, "sobre todo el tema de política". Le gusta hacer reír a la gente, asegura, pero si le pilla cabreado mete "un zasca".

Es el tuitero que escribió a Paula Vázquez una amenaza espantosa: "¿Y qué tal si te echamos un poco de gasolina en el coño y te metemos fuego?", que firmó como "un catalán español". El hombre recuerda que leyó el titular de OkDiario sobre todo ese asunto: "La podemita se ríe de los gallegos".

Antonio se considera "un patriota" y entendió que "se estaba riendo de todo el que se considera español". Sabía quién era la presentadora, pero asegura que no le tenía odio "ni a ella ni a nadie". "¿Por qué tendría que tener manía a Paula Vázquez, qué me ha hecho?", se pregunta.

En su opinión, si el tono del mensaje hubiera sido más suave "no lo habría leído nadie". "Tendría mucha razón pero no serviría para nada", apunta. El lenguaje agresivo ayuda pero tampoco sirve.

¿Si hubiera visto cara a cara a la presentadora le habría dicho lo mismo? Antonio tiene claro que no porque "nos escondemos detrás de las redes". De todas formas, para él hay una línea clara: "Una cosa es que un tuit te haga daño y tú contestes y otra es una persona física".

Un experto entrevistado por el programa está de acuerdo: "Si pudieras verle la cara a la persona a la que le estás deseando la muerte, seguramente no lo harías o correrías a pedirle disculpas". Pero la filósofa Marina Garcés cree que eso es muy peligroso porque "vivimos en sociedades muy violentas".

"Pensamos que la palabra no es violenta y legitimamos el 'pues no haberte metido' o 'la culpa es de la red'. Es una manera de desrresponsabilizarnos", apunta. El equivalente al "es que estaba borracho".

El caso de Inés Arrimadas, a la que le desearon que fuera violada en grupo, es intetesante. La política de Ciudadanos lo expuso en redes. Cifuentes considera que no es la manera más útil de hacer frente a algo así, sino denunciarlo. Juan Soto cree que "no midió la fuerza con la que respondió al golpe".

El escritor y periodista aborda los horribles tuits a Miguel Bosé tras la muerte de Bimba y reconoce que es un fenómeno muy común: la muerte de alguien famoso y querido desata todo tipo de "llantos falsos de plañideras" y la de los personajes polémicos de "odio superficial y chistes crueles".

Sólo los famosos están expuestos a esa virulencia porque, en su opinión, detrás hay un tema ideológico: "Se ataca lo que representan, no a ellos".

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