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07/06/2018 23:27 CEST | Actualizado 08/06/2018 19:18 CEST

Cinco mentiras y cinco verdades sobre el plástico que destruye los océanos

¿Afecta el plástico a la salud humana? ¿Dura para siempre? ¿Se puede reciclar todo?

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El Día Mundial de los Océanos sirve como excusa para llamar un poco más la atención sobre cómo estamos contaminando nuestras aguas y cómo nos las cargamos poco a poco. Su mayor enemigo es el plástico que los humanos arrojamos y que pone en serio peligro la vida salvaje y la flora marina.

Por eso varias entidades y asociaciones han lanzado campañas para concienciar sobre el daño que produce este material (especialmente cuando es de un solo uso) y alzar la voz para que se use cada vez menos, sobre todo para embalar comida.

El desconocimiento sobre las consecuencias nocivas del plástico está muy extendido por todas las capas de la sociedad, en todas las edades y países. Aquí confirmamos cinco verdades y desterramos cinco mitos sobre este material.

El plástico es malo

"El plástico es un material maravilloso del que dependen los hospitales, los aviones y los sistemas de comunicaciones, entre otros. Es muy maleable, ligero y barato", aseguran en la web APP, A Plastic Planet (un planeta de plástico).

"Pero no debería utilizarse para empaquetar comida y bebida, donde se emplea una sola vez, a veces para unos minutos, y luego se deshecha porque ya no tiene valor. Debería emplearse como lo que es: un invento de gran utilidad que debe utilizarse con cuidado y de forma limitada", añaden desde APP.

El plástico dura para siempre

"El plástico contamina en cada etapa de su existencia, producción, uso y eliminación. Es un material que la Tierra no puede digerir. Cada unidad de plástico que se ha creado aún existe, incluso el que se ha incinerado, en forma de diminutas partículas tóxicas", revela la web organizadora, World Oceans Day.

En ese te sentido, Ecoembes, la organización medioambiental que promueve el reciclaje, afirma llevar ya años trabajando desde la innovación y el ecodiseño con el fin de crear envases con menor impacto ambiental, más reciclables y sostenibles.

El reciclaje es el futuro del plástico

"Los deshechos plásticos se entierran, se convierten en plástico de peor calidad, se incineran o se exportan a otros países. Reciclarlo cuesta mucho dinero y no se observa que disminuya lo más mínimo la producción de plástico nuevo", sentencia APP.

¿Cuánto reciclamos realmente? Según datos de la Comisión Europea, sólo el 6% de este material se recicla en el continente. Cuando se ha utilizado para empaquetar, puede volver a usarse un número limitado de veces, si acaso, antes de ser completamente inutilizable.

En España, según datos del informe anual de Ecoembes, en el caso de los envases del contenedor amarillo se alcanzó una taza de reciclado del 77,1% en 2017, lo que se traduce en que 8 de cada 10 botellas de agua, refrescos o detergente se recupera y vuelve a la cadena de producción, pero no necesariamente para convertirse en una nueva botella.

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Estos datos contrastan con los que ofrece A Plastic Planet que asegura que sólo el 7% de las 20.000 botellas que se compran en el mundo cada segundo se recicla. La razón es que están compuestas principalmente por el semiporoso tereftalato de polietileno, que absorbe moléculas de los alimentos y bebidas, un resto difícil de eliminar. Si se calienta como para esterilizarlo, se destruye.

El plástico envenena la cadena alimenticia humana

El plástico deshechado de todas esas maneras nunca desaparece del todo: se lanza al medioambiente en forma de pequeñas partículas formadas por químicos tóxicos que los animales que luego sirven como alimento a los humanos ingieren.

Diez ríos acumulan el 90% del plástico que llega a los océanos

Esto es cierto, informaron de ello varios medios a comienzos de 2018, pero no refleja la realidad de los países donde se encuentran esos ríos. Induce a pensar que, si te encuentras lejos de esos cauces, el problema no va contigo.

Pero desde 2012, las empresas británicas han exportado más de 2,7 toneladas de residuos plásticos a China y Hong Kong, dos tercios del total que envía fuera de sus fronteras, según Greenpeace.

Pero esta no ha sido una práctica común en todos los países. Ecoembes rechaza de forma tajante esta práctica y recalca que los envases domésticos en España —los que gestiona Ecoembes— no se han exportado nunca a China.

China cambió su política de "basura extranjera" en 2017. Desde entonces, el plástico ha empezado a acumularse en vertederos y puertos británicos. El Gobierno de Reino Unido ha prometido abordar con leyes la adicción al plástico durante los próximos 25 años.

El plástico afecta a la salud humana

Los químicos tóxicos que componen el plástico están en la sangre y en el tejido del cuerpo de los humanos que comen animales que los ingieren.

De todos los tóxicos del plástico, bisphenol-A es el más conocido; se usa en embalaje de comida y bebida y hasta las latas lo contienen. Un estudio de la Universidad de Exeter de 2018 ha hallado restos de esta sustancia en el 86% de los cuerpos de los adolescentes analizados.

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Lo grave es que el bisphenol-A es un químico que altera el funcionamiento endocrino similar al estrógeno. Los fabricantes aseguran que empaquetar y cocinar los alimentos en plástico no tiene consecuencias para la salud pero los estudios no lo avalan.

El plástico es lo único que aumenta la conservación de los alimentos

Los dos principales argumentos que se utilizan para continuar fabricando plástico para empaquetar comida son que aumentan la conservación y disminuyen el desperdicio de alimentos. Pero hay alternativas al plástico que no contaminan el medioambiente y no disminuyen estas capacidades.

Hay estudios que apuntan a una conservación más larga con envases basados en materiales sostenibles para algunos productos porque permiten al producto respirar en vez de aislarlo herméticamente.

"El tipo de desperdicio que hoy en día se ve en las casas era impensable cuando los ingredientes no se compraban embalados sino frescos. El plástico nos aleja de nuestra comida", sostiene APP.

Los recipientes deshechables son la principal fuente de contaminación

El consumo de plástico deshechable, en forma de botellas, bolsas, vasos, cubiertos y envoltorios, está fuera de control. Se usa sólo durante unas horas o días pero el material dura para siempre. Reciclar este tipo de plástico es difícil y confuso, tanto para los usuarios como para los ayuntamientos.

La mayor parte tiene muy poco valor para la cadena de reciclaje tras haber estado en contacto con comida, revela World Oceans Day, ya que está hecho de polímeros difíciles de separar (por ejemplo, una bandeja de plástico con film de plástico encima), especialmente si se tiñe o se imprime algo encima.

"Las plantas de reciclaje se nutren de los materiales valiosos, latas, cristal y papel, y el plástico lo reutilizan de forma ineficiente para generar energía", señala APP, que aboga por envases fabricados con el biodegradable ácido poliláctico, para poder tirarlos junto a los restos de comida.

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Las tazas, latas y tetrabriks no tienen plástico

Muchos productos parecen libres de plástico pero contienen algo en su composición. Por ejemplo, el interior de la típica taza de café para llevar no sólo tiene papel, suele estar impregnado de plástico. Los tetrabriks contienen plástico, cartón y aluminio, algo difícil, por no decir imposible, de reciclar.

Las tradicionales latas de cerveza, refrescos y conservas son magníficos contenedores reciclables hasta el infinito. Suelen estar fabricadas con un solo material, metal, lo que las hace considerablemente más fáciles de reciclar. Pero las que se fabrican en la actualidad suelen llevar un revestimiento de plástico de bisphenol-A para que los alimentos ácidos no provoquen una reacción corrosiva con el metal.

El bioplástico sostenible tampoco es la respuesta. A Plastic Planet es categórico: "Se pueden utilizar como reemplazo de los plásticos derivados del petróleo tradicionales porque químicamente son lo mismo. La única diferencia es que el bioplástico está fabricado con un material sostenible, normalmente caña de azúcar. Pero se degradan en las mismas partículas tóxicas diminutas imperecederas".

APP considera que es importante que los fabricantes de plástico convencional, incluido el bioplástico, lo llamen así para no confundir a la población. "Si se puede convertir en algo útil o el planeta puede con ello entonces hablamos de otra cosa. Sino, es plástico de toda la vida", sentencia.

El plástico lo contamina todo

La contaminación de los océanos con plástico avanza a un ritmo catastrófico pero también se encuentran acumulaciones de deshechos en el desierto y hasta en las ciudades.

APP asegura que aún estamos a tiempo de invertir en infraestructura de reciclaje de primer nivel, bajar impuestos a los supermercados y fabricantes que renuncien a los envoltorios de plástico y concienciar a la sociedad para cambiar nuestros hábitos.

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