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22/06/2018 16:40 CEST | Actualizado 13/07/2018 07:26 CEST

Cómo escribir un buen discurso de boda aunque no seas escritor

Unos consejos de expertos por si te toca el ¿premio? de hablar en la boda de tu mejor amigo.

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Que tu mejor amiga te pida que prepares un discurso para su boda es un honor... en teoría. Porque eso implica que te tocará devanarte los sesos para buscar anécdotas, momentos compartidos, historias de la pareja, guiños... En definitiva, elaborar un texto coherente que no aburra y que, si es posible, acabe en lágrimas. A eso hay que sumar los nervios y la emoción del gran día, que seguramente se acumularán en tu garganta en cuanto cojas el micrófono y entres en escena.

Pero cada cosa a su tiempo. Lo primero es enfrentarse a la temida hoja en blanco y al ¿por dónde empiezo? Simon Bucknall, autor de The Best Man Speaker: The Definitive Guide to the Best Man Speech, recomienda en un artículo de la edición estadounidense del HuffPost que, antes de elaborar el discurso, pienses en los novios y hagas una lista de las cualidades de esas personas. "Quizás son generosos, graciosísimos o extremadamente organizados. Luego trata de pensar en alguna historia personal sobre él o ella que esté relacionada con esas cualidades", apunta.

La "regla de oro": de lo pequeño a lo grande o viceversa

Bucknall ofrece la que considera su "regla de oro" para hablar en público: "Empieza por una observación importante y cuenta luego una historia o cuenta primero una historia para acabar haciendo la observación clave". En el caso de un discurso de boda, el esquema sería el siguiente: "Primero hablas de la persona, después de su cualidad más significativa (por ejemplo, es muy leal) y entonces cuentas una historia sobre ello".

Rodrigo Carretero conoce este esquema (es periodista) y sabe lo que es dar un discurso en una boda; concretamente, en la suya. Fue su mujer quien le pidió que escribiera algo —"si no, yo no me hubiese ofrecido nunca", reconoce— y a partir de ahí se puso manos a la obra con algo muy claro en mente: "No quería que fuese de llorar, porque era un día de fiesta y prefería que la gente se riese".

Evitar "temas espinosos"

Para generar más carcajadas que lágrimas, Carretero evitó "sacar temas espinosos y hacer menciones directas a personas especiales que no estaban" y decidió contar "la historia de cómo nos conocimos y de nuestros años juntos con humor, recordando anécdotas de los dos y algunas compartidas con los familiares y amigos que estaban allí".

Rocío Blanco, wedding planner y autora del libro Diseña tu boda perfecta, coincide con Rodrigo Carretero en cuanto a "hablar de familiares fallecidos". "Antes de hacerlo, creo que se debe consultar a los novios y familia más cercana", sostiene la experta.

Blanco recomienda que el discurso lo den una o varias personas "muy allegadas a los novios" y que hablen de los dos miembros de la pareja "por igual". "Sería un error si, por ejemplo, los discursos los dan la mejor amiga y la hermana de la novia y se centran todo el tiempo en ella mencionando brevemente al novio", explica a El HuffPost.

Improvisar o leer: ¿qué es mejor?

Algo en lo que también coinciden Carretero y Blanco es en la cuestión de la improvisación. Rodrigo Carretero llevó todo su discurso "por escrito". "Añadí algunos apuntes a mano los últimos días, pero lo leí todo", confiesa. La wedding planner es bastante tajante al respecto: "Los discursos no deben improvisarse nunca. Sólo los expertos pueden hacerlo". "Cuando hay tanto sentimiento y tanta gente alrededor, es muy difícil improvisar", argumenta.

Al mismo tiempo, Blanco aconseja no leer todo para favorecer "la naturalidad, la mejor cualidad de un discurso". La especialista sugiere empezar con "un saludo informal a todos los presentes, una presentación... o dirigirse directamente a los novios". Para ella, está bien "llevar apuntes por si los nervios juegan una mala pasada, pero se trata de hablar sin leer, mirando a los invitados y a los novios a los ojos".

Carretero no cumplió del todo esta última parte, pero admite que "según iba leyendo, me iba relajando, porque vi que la gente se animaba, se reía y entraba al trapo". Algo de alcohol —pero "poco", recalca Blanco— también ayuda a mitigar los nervios y, sobre todo, "saber muy bien lo que se va a decir". En resumen: conviene ensayarlo previamente y dejar la improvisación para otro día.

SÍ a los brindis, NO a extenderse demasiado

Rocío Blanco es favorable a que haya un brindis y unas palabras de agradecimiento por parte de los novios. Es decir, un discurso "en forma de agradecimiento a todos los invitados que han venido de lejos, a los familiares más queridos y a gente que para ellos es especial". "Pero sin pasarse", matiza. Según la experta, cuanto más breve sea el discurso, mejor. "Siempre recomiendo dejar a los invitados con ganas de más; si no, se corre el riesgo de traspasar esa línea que divide lo bonito y emotivo de lo pesado y aburrido", advierte la wedding planner. Lo ideal es conseguir emocionar a la gente — "¡humor con lágrimas es lo máximo!", comenta—, aunque reconoce que no existe la fórmula exacta para lograrlo.

Como colofón, Blanco anima a los novios a que ellos mismos se dediquen unas palabras: "Si lo trabajan, puede ser absolutamente impresionante".

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