INTERNACIONAL
30/10/2018 11:01 CET | Actualizado 30/10/2018 11:01 CET

Bolsonaro quiere nombrar ministro de Justicia al juez que encarceló a Lula

Juez anticorrupción convertido en una celebridad como líder de la vasta Operación Lava Jato.

EFE
EFE

El presidente electo de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, ha anunciado que pretende nombrar ministro de Justicia o miembro del Supremo Tribunal Federal (STF) a Sérgio Moro, juez anticorrupción convertido en una celebridad como líder de la vasta Operación Lava Jato, un enorme esquema de sobornos a políticos para obtener contratos en Petrobras que ha golpeado con especial dureza al Partido de los Trabajadores (PT) y al expresidente Lula, que está en prisión.

Bolsonaro ha querido suavizar su agresivo mensaje de campaña, sin enviar aún señales concretas del gobierno de ruptura que prometió para los brasileños y los mercados.

Racista, misógino y homófobo

El presidente, que escandalizó al mundo con sus comentarios racistas, misóginos y homófobos, se mostró mucho más sereno y conciliador que en la contienda en la que terminó imponiéndose al izquierdista Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT).

"Quiero decirles a los que no votaron por mí que estamos en el mismo barco (...) lo que está faltando es la unión de todos, debemos evitar las divisiones', dijo el exmilitar a Globo Televisión.

Incluso, en otra entrevista, descartó su apoyo a una eventual intervención militar en Venezuela —cuya crisis le sirvió de caballo de batalla— y señaló que no haría estallar el bloque del Mercosur, aun cuando lo considera "sobrevalorado".

Admirador de la dictadura

Admirador de la dictadura militar (1964-1985), Bolsonaro reforzó las promesas de respetar 'la Constitución, la democracia y la libertad', después de haber afirmado en la campaña que sus opositores de izquierda, 'los marginales rojos', deberían optar entre el exilio o la cárcel.

'Vamos a tratar a todos igual', matizó el mandatario electo, que insistió sin embargo en sus polémicas propuestas de blindar jurídicamente las operaciones policiales contra el crimen y de flexibilizar el porte de armas para combatir la criminalidad.

Giro a la derecha

La victoria de Bolsonaro acentúa el giro a la derecha de América Latina, después del ciclo de gobiernos de izquierda de la primera década del siglo.

Su llegada a la presidencia el próximo enero podría remover prioridades diplomáticas y privilegiar lazos con Estados Unidos, Israel e Italia, donde gobierna la derecha.

Su primera visita oficial será a Chile, un país de referencia para dirigentes con agendas económicas liberales.

Sin euforia

Los mercados recibieron sin euforia la elección de Bolsonaro, en espera de que el ultraderechista reconvertido al liberalismo dé señales concretas de cómo piensa aplicar su programa de reformas promercado.

La Bolsa de Sao Paulo abrió con un alza de más de 3%, pero comenzó a retroceder al mediodía y acabó cayendo 2,24%.

El dólar llegó a cotizarse a menos de 3,60 reales por primera vez desde abril (frente a 3,65 el viernes), antes de perder terreno, cerrando a 3,71 reales.

El ultraliberal Paulo Guedes, a quien Bolsonaro prometió el ministerio de Hacienda, ratificó su compromiso con un programa de privatizaciones y con una reforma del régimen de jubilaciones, muy demandado por los mercados.

Pero por el momento, nadie conoce el contenido exacto de esas reformas ni si contarán con el apoyo de un Congreso integrado con una treintena de partidos.

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