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15/06/2012 13:10 CEST | Actualizado 15/08/2012 11:12 CEST

La semana en cinco recomendaciones lingüísticas

Se emplea la preposición 'a' (rescate a la banca), cuando en otros contextos no construimos este tipo de frases del mismo modo y hablamos del 'rescate del alpinista' o 'de un submarino', con la preposición 'de'.

La línea de crédito concedida a la banca española ha acaparado la actualidad informativa de esta semana y ha generado un amplio debate en la clase política entre los que prefieren llamarlo ayuda y aquellos otros que hablan de rescate.

Los medios de comunicación se han referido en gran medida al rescate de la banca por el Eurogrupo y es ahí donde en la Fundación del Español Urgente hemos detectado un problema, esta vez no de carácter conceptual, sino gramatical.

Casi todos los titulares y los comentarios en radio y televisión hablan de rescate a la banca o a España: «Las 10 claves del rescate europeo a la banca española», «La prensa española e internacional analiza el rescate a la banca» o «El rescate a España en las redes sociales: ¿un diálogo del que los políticos deberían tomar nota?», y nosotros, en la Fundéu BBVA, nos dimos cuenta de un uso inapropiado de la preposición que acompaña al sustantivo rescate, lo que nos llevó a preparar una recomendación, que difundimos el martes.

Ilustración: @MoxParadox

En los ejemplos, se emplea la preposición a (rescate a la banca), cuando en otros contextos no construimos este tipo de frases del mismo modo y hablamos del rescate del alpinista o de un submarino, con la preposición de. Entonces, ¿por qué se está empleando rescate a la banca o rescate al sistema bancario español?

Como vimos en la entrada anterior, los regímenes verbales suelen jugarnos malas pasadas a la hora de redactar. Y parece que es lo que ha sucedido en esta ocasión. El sustantivo rescate va seguido de la preposición de, y así lo indica, por ejemplo, el Diccionario de usos de las preposiciones españolas, de Emile Slager. Sin embargo, el verbo rescatar lo hace seguido de la preposición a. Puede que este sea el motivo de la confusión.

Otro término que ha comenzado a adquirir protagonismo en estas informaciones es troika, que suele emplearse en el ámbito político para referirse a un equipo dirigente o con labores de representación integrado por tres miembros. El sustantivo aparece en los medios de formas diferentes: con cursiva, entrecomillado, con mayúscula inicial... Esta palabra, de origen ruso, está recogida en el Diccionario académico con las grafías troika y troica, y la última Ortografía publicada prefiere la primera, pues considera que la letra k es válida en español y que además resulta preferible en aquellas palabras en las que se emplea bien por el uso mayoritario o bien por su origen etimológico.

Por ello, el miércoles recomendamos que este término se escriba en redonda (sin cursiva ni entrecomillado) y con inicial minúscula, por tratarse de una denominación genérica y no de un nombre propio.

Dejando a un lado la actualidad económica, el resto de los días de la semana nos ocupamos de dudas relativas al léxico.

El lunes explicamos la diferencia entre los verbos ver y visualizar, que no son sinónimos. En el Diccionario académico no hay ninguna definición de visualizar que equivalga simplemente a ver, mirar, observar, comprobar, ser visible, etc., sino que se alude sobre todo a las acciones de hacer visible, representar algo mediante imágenes o formar en la mente la imagen de algo.

Otra cuestión relacionada con el léxico es la adaptación de voces extranjeras. Un ejemplo de ello es el término dosier, que tratamos en la recomendación del jueves. En español la adaptación gráfica de la voz francesa dossier se escribe con una ese, y su plural es dosieres, no dossiers, tal y como se recoge en el Diccionario panhispánico de dudas.

Y llegamos al viernes con una recomendación relacionada con la Copa del Mundo de Triatlón, que se celebra el próximo 17 de junio en la localidad española de Bañolas (Gerona). En las informaciones relacionadas aparece en ocasiones el nombre de esta prueba escrito con la transcripción etimológica que mantiene la h (triathlon). Sin embargo en español se escribe sin la hache intercalada y con tilde: triatlón. Lo mismo sucede con términos similares como biatlón, pentatlón, heptatlón o decatlón.

Y para terminar, el vídeo de esta semana, en el que contamos cómo diferenciar la locución en torno del sustantivo entorno.