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21/10/2015 21:45 CEST | Actualizado 21/10/2016 11:12 CEST

7 claves del histórico éxito de Trudeau en las elecciones de Canadá

trudeauEste lunes, el Partido Liberal de Justin Trudeau ganó las elecciones federales en Canadá con una mayoría histórica. Con su victoria no sólo superó todas las predicciones, sondeos y expectativas, sino que además lo hizo con holgura. ¿Cómo se propició todo esto? La frescura, cercanía -y atractivo- del candidato tuvieron mucho que ver...

EFE

El 19 de octubre de 2015, el Partido Liberal, liderado por Justin Trudeau, ganó las elecciones federales en Canadá con una mayoría histórica. Lo más llamativo de la victoria no es sólo el hecho de superar todas las predicciones, sondeos y expectativas, sino la holgura con que lo hizo.

En las anteriores elecciones de 2011, los liberales se toparon con una derrota impresionante. Obteniendo sólo 34 de los 308 escaños, su peor resultado de la historia les relegó al tercer puesto por primera vez desde la Confederación Canadiense en 1867.

Pero esta vez fue diferente. Durante gran parte de los 78 días de campaña (de nuevo, la más larga de la historia), la carrera electoral parecía estar muy reñida entre los tres principales partidos. Los últimos sondeos del barómetro de la cadena CBC dieron unas estimaciones de 146 escaños para los liberales.

Pero el día de las elecciones, la marea roja se apoderó de las urnas, sorprendiendo a todo el mundo. Los liberales de Trudeau primero arrasaron con los 32 escaños de las provincias atlánticas, marcando una nueva época. Al final, obtuvieron el 39,5% de los votos, 184 de los 338 escaños, lo que se traduce en un aumento de 150 escaños con respecto a las elecciones previas y en una victoria por mayoría. Los liberales no sólo usurparon votos a los conservadores, sino también varias plazas fuertes del Nuevo Partido Democrático (NPD).

¿Qué pasó? ¿Cómo ocurrió? Estos son los siete puntos que propiciaron tal victoria:

1) Necesidad de cambio + sentimiento anti-Harper = marea roja

Normalmente, después de dos legislaturas con un mismo gobierno, el electorado empieza a pedir aires de cambio. En las elecciones de 2011, cuando Stephen Harper (del Partido Conservador) iba a por su tercer mandato, ya había un sentimiento anti-Harper. Pero esta vez la sensación alcanzó niveles de mayor gravedad. Acudimos a movimientos sociales reunidos bajo el hashtag #StopHarper (y otros mucho menos simpáticos) y a eventos comprometidos organizados por jóvenes, e incluso bandas como Blue Rodeo compusieron canciones anti-Harper. La gente buscaba claramente una alternativa. Organizaron iniciativas de voto estratégicas, se involucraron en el debate y animaron a todos a votar.

El índice de participación fue mayor que nunca. Acogiéndose a la posibilidad de votar por adelantado, 3,6 millones de personas ejercieron su derecho en un período de cuatro días, lo que supuso un incremento de un 71% con respecto a las elecciones previas. En la votación final, la participación fue del 68%, siete puntos más que en las elecciones de 2011.

Este impulso por el cambio, por quitar a Harper del poder y por reunirse estratégicamente en torno a una alternativa sólida fueron las razones clave que explican su éxito.

2) Trudeau se mostró optimista

Algunas de las estrategias políticas que más definen a Harper son los ataques que hace mediante vídeos y carteles propagandísticos. Le salió bien con sus anteriores contrincantes del Partido Liberal: Michael Ignatieff y Stéphane Dion. En cuanto a Trudeau, bromeó sobre su pelo y sugirió que no estaba preparado o que tenía poca experiencia. También el líder del NPD, Thomas Mulcair, al que se señalaba como ganador cuando empezó la campaña, hizo propaganda negativa contra Harper y Trudeau.

En cambio, Trudeau fue el único de los tres principales líderes cuya campaña no siguió esos derroteros. Esto lo diferenció ante el electorado, cansado de la misma política de ataque. Ignoró y desestimó la retórica sobre su cabello y supuesta inexperiencia, incluso echando mano del humor para reírse de sí mismo.

Trudeau también se acercó a sus vecinos conservadores y trató de unificar a los canadienses con su mensaje. Criticó que se hablase de la cuestión del niqab y de otras prácticas culturales desde una política del miedo, con lo que están de acuerdo la mayoría de canadienses. En el discurso tras su victoria, Trudeau recurrió al lema de Abraham Lincoln: "No somos enemigos, sino amigos".

3) Que la campaña se alargase actuó en su favor

Cuando Harper lanzó la campaña, la mayoría de analistas lo vio como una ventaja para él. De hecho, si las elecciones hubieran sido más cortas, quizás el resultado habría sido diferente. La duración de la campaña vino bien a Trudeau, que la empezó en tercera posición.

Después de un lento comienzo y un primer debate televisado mediocre, parece que Trudeau empezó a encontrar su lugar. Escuchó, aprendió y se sintió cómodo con el proceso, la gente y el juego político. Cambió intencionadamente su postura económica para hacer frente al déficit, lo que debilitó el enfoque de Mulcair de un presupuesto equilibrado. En los dos últimos debates, Trudeau metió unos cuantos goles. El debate final sobre política exterior impresionó a muchos y fue la primera señal del cambio de rumbo. Los líderes de los otros dos partidos subestimaron su potencial.

4) Coherencia en la marca y el mensaje

Una de las mejores formas para hacerse notar es la consistencia en la marca. Al final, mantener la coherencia en el mensaje y las respuestas llegó al público y dio sus resultados. Aunque se criticó su apoyo a la controvertida Ley contra el terrorismo (conocida como Bill C-51, que da más poder al Gobierno para compartir información sobre los ciudadanos), él explicó por qué tomó esta decisión y siempre ofreció la misma respuesta. Además, se mostró totalmente abierto a los medios, lo cual contribuyó a difundir su mensaje.

5) Más presencia en las redes sociales

Por ejemplo, se recibían más mensajes patrocinados de los liberales que de otros partidos. Uno de los anuncios de Trudeau preguntaba simplemente: "¿Estás pensando en votar a los liberales o no? Sí o no, haz clic aquí". Un mensaje dirigido tanto a los simpatizantes del Partido Liberal como a los indecisos y a los que no les votarían.

Por otro lado, Trudeau se mostró totalmente dispuesto a hacerse selfis, fotos, vídeos y más. El Partido Liberal creó incluso memes, dando lugar a una viralidad que los demás partidos no alcanzaron ni de lejos.

6) Momentos memorables y titulares

Unas de las cosas más difíciles es atraer la atención de los votantes, ya sea con momentos memorables (y viralizables) o con ocurrencias y puntazos. Trudeau lo consiguió con ambos. Por ejemplo:

  • En un elocuente discurso para fomentar la unidad: "Los conservadores no son nuestros enemigos, sino nuestros vecinos".
  • En un vídeo en el que da una reprimenda a los suyos por abuchear a un reportero: "Hey, en este país se respeta a los periodistas. Hacen preguntas difíciles porque es lo que tienen que hacer".
  • En una entrevista con VICE News, hablando sobre el voto joven: "Me encantaría que votaseis por los liberales, pero no me importa, siempre y cuando votéis".
  • Por último, una frase compartida vía vídeo y meme: "No tenemos que convencerlos para que dejen el Partido Conservador, tenemos que demostrarles que el partido de Stephen Harper les ha abandonado".

7) Joven, cercano y real

Por mucho que los conservadores se metan con el pelo de Trudeau, no pasa nada por reconocer que es joven, atractivo y cercano. Tiene encanto, al igual que su padre, y ha establecido una marca de liderazgo accesible y auténtico. Y esto hace mella en los millenials, que en general buscan un cambio, alguien nuevo y más próximo a su visión de Canadá.

Ha demostrado una gran capacidad de escucha, independientemente de quién le hable o de su edad. Antes de las elecciones, se hizo viral un vídeo en el que una mujer le critica por su propuesta de legalizar la marihuana.

Al final del vídeo, un hombre comenta que la mujer está casada con un asesor del antiguo ministro conservador de Seguridad Pública Vic Toews. "Entonces tu marido sabrá que su postura de ser implacables con ese tipo de delitos claramente no funciona", zanja Trudeau.

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Este artículo apareció originalmente en la edición canadiense de 'The Huffington Post' y ha sido adaptado y traducido del inglés por Marina Velasco

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