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27/04/2014 10:06 CEST | Actualizado 26/06/2014 11:12 CEST

Mirando hacia atrás con Plumas

Desde hace mucho tiempo hemos ido por todas partes explicándolo: cómo lo hicimos, cómo lo hicimos en esta Federación LGTB para conseguir las leyes de la igualdad y de la dignidad para nuestro colectivo... Conseguirlas fue la utopía que soñamos y por la que luchamos.

Desde hace mucho tiempo hemos ido por todas partes explicándolo: cómo lo hicimos, cómo lo hicimos en esta Federación LGTB para conseguir las leyes de la igualdad y de la dignidad para nuestro colectivo... Conseguirlas fue la utopía que soñamos y por la que luchamos en Federación, un empeño nuestro que llegó a convertirse en realidad.

Un día, ante no se qué auditorio, llegué yo a contarlo un poco como de andar por casa, como aquella historia infantil de "este puso un huevo, este lo partió, este lo frió..." y así expliqué que si llegamos a conseguir el matrimonio igualitario fue porque una serie de activistas de FELGTB supo soñar con la igualdad, pero la igualdad de la buena, la igualdad fetén, como el café-café, no un sucedáneo, porque no merecíamos ningún sucedáneo.

Lo primero fue el sueño, la utopía, pero con el convencimiento de que se iba a hacer realidad... "este puso un huevo". Y aquellos activistas se aprestaron a preparar el guiso y la marmita que lo contuviera, trabajando muy duro y a conciencia. "Este lo partió".

Y con su esfuerzo llenaron la marmita de cuanto elemento tenía que ser llenada. Y, llena ya, puesta sobre la leña, faltaba la cerilla que encendiera aquel fuego, el fuego que calentara aquello... que el guiso se guisara: "otro lo frió...".

Y el empeño aquel, fruto de tanta lucha, compromiso aceptado, se plasmó en una ley, café-café, nada de sucedáneos. Nos otorgó igualdad, nos subió la autoestima, se nos volvió a la cara el color añorado de la felicidad.

Diez años casi ya de la ley 13/2005, y nos ha ido muy bien: ¡es que esta ley nos ha sentado de maravilla!

Hoy aquí queremos dar las gracias por el sueño a quienes lo soñaron, a quienes prepararon la marmita, la llenaron de esfuerzo y aprestaron la leña. Y también dar las gracias a quienes arrimaron la cerilla, encendieron el fuego y acercaron al fuego la olla aquella.

Y hay más aún... otro logro dos años después, otro logro fruto también del mismo afán, fruto del bendito y obcecado activismo, fruto de la lucha de muchos afanes, obra de muchos brazos: la ley de identidad de género, una ley imprescindible, llave para abrir muchas puertas, las puertas de la vida cotidiana.

He visto llorar a muchas mujeres, a muchos hombres transexuales que llevaban demasiados años mereciéndola, al saberse acogidos por la norma, llorar como si nacieran, que lo hacían, el día en que nacían oficialmente a su identidad.

Por eso, en este año hemos echado la vista atrás y hemos hecho memoria y, como en el cuento aquel, hemos querido explicarlo de nuevo y agradecerlo a quienes, de una manera u otra, tuvieron arte y parte. Mucho de las dos cosas.

Años de mucha lucha, luchas de muchos años recordamos y premiamos aquí.

Mas, hoy también, año 2014, en Federación miramos más allá, tenemos que enfrentarnos a situaciones extremas de vulneración de los derechos humanos. Cientos... cómo cuantificarlas... miles de trabas que nos alejan del derecho a una vida libre de violencia.

La lucha pasa ahora por el derecho a una vida libre de homofobia, pasa por la necesidad de abordar, de que se aborden comprometidamente -café-café, sin sucedáneos-, los derechos de nuestro colectivo.

Esta demanda nuestra ha sido trasladada, -"este puso un huevo..."- con nuestra exigencia, a los grupos políticos y el Congreso de los Diputados -"este lo frió"- ha dado en aprobar el año 2014 como el del reconocimiento de los derechos humanos LGTB.

El sueño que supimos soñar en esta Federación no puede dejar de dar frutos, la lucha que sabemos, tan rematadamente bien, luchar en Federación, va a dejar de abrir cauces.

En este empeño estamos, en esta lucha seguimos y, a nadie le quepa duda, finalmente veremos que "este se lo comió".

Comparto las palabras que abrieron la gala de Premios Plumas y Látigos 2014 de FELGTB.

Los premios fueron concedidos, entre otras personas, a Pedro Zerolo, Beatriz Gimeno, Antonio Poveda, líderes del movimiento LGTB y José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno en la aprobación de las leyes de igualdad y dignidad del colectivo.

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