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22/08/2015 10:11 CEST | Actualizado 21/08/2016 11:12 CEST

La izquierda torpe y la derecha locuaz

Muchas veces me he preguntado por qué en ese espacio que llamamos izquierda acostumbra muy a menudo a ofrecer testimonios bastante rancios, aburridos y estúpidos. Y por el contrario, por qué en a acera de enfrente -la derecha- me encuentro de vez en cuando con personajes mucho más divertidos, ingeniosos y, por qué no, bastante más inteligentes.

Muchas veces me he preguntado por qué en ese espacio que llamamos izquierda -ya sé que esta terminología cada vez está más camp que la difunta Marujita Diaz- acostumbra muy a menudo a ofrecer testimonios bastante rancios, aburridos y estúpidos. Y por qué, por el contrario, en la acera de enfrente -la derecha- me encuentro de vez en cuando con personajes mucho más divertidos, ingeniosos y, por qué no, bastante más inteligentes. Y que no me aburren soberanamente cuando se ponen a hablar delante de una cámara de televisión.

El nuevo Ayuntamiento de la ciudad valenciana de Xàtiva, ahora regido por una coalición de izquierdas, ha decidido suprimir una gala musical que desde hacía años se le dedicaba al cantante y rockero Bruno Lomas -natural de Xàtiva como Raimon- coincidiendo con las fiestas municipales -la llamada Fira d' Agost- y de cuya separación se han cumplido veinticinco años. Para el que no conozca al personaje, Bruno Lomas -para el carnet de identidad, Emilio Baldoví- fue uno de los pioneros del rock español, ídolo juvenil a mitad de los años sesenta, y luego figura caída en desgracia que, a diferencia de otros, no gozaría de ningún renacimiento musical y al que un accidente de verano se lo llevó por delante. También en los años de la Transición política se distinguió por sus simpatías nada discretas por la extrema derecha. Un corolario que, desde luego, no le ayudó en su promoción ni tampoco en su reinvención artística cuando llegó la época de las vacas gordas para los hijos del rock and roll.

Bruno Lomas en una imagen publicitaria de los años sesenta.

Este nuevo y progresista consistorio municipal se ha propuesto -entre otras cosas- corregir el déficit -mejor que déficit diríamos censura- que el anterior consistorio municipal presidido por el inefable Alfonso Rus -el presunto corrupto que contaba pelas en el interior de un coche- había tenido hacia la música cantada en valenciano. Claro que, al mismo tiempo que reparaba esta ausencia injusta de músicos valencianos en los eventos municipales, ha decidido suprimir el tributo al rockero local. Y me pregunto -y quien pregunta ya responde-: ¿tan difícil resulta conciliar a Bruno Lomas y a Raimon? Dos artistas fundamentales y pioneros que han servido de germen, uno para el rock, el otro para la canción de autor, en el desarrollo de nuestra música popular. Por poner un ejemplo, es como si en Duluth (o en Tupelo) hubieran nacido Elvis Presley y Bob Dylan. Pues eso mismo, y aquí al lado, en Xàtiva.

Portada primer disco en directo de Raimon.

Ya sé que este año es un año de transición para muchos ayuntamientos y no deseo sino que el próximo curso el Ayuntamiento de Xàtiva y cuna de los Borja papales encuentre soluciones imaginativas donde puedan coexistir cantantes como Raimon, Feliu Ventura, etc. y tributos musicales al viejo y desaparecido rocker. Invenciones que, en el caso del homenaje a Bruno Lomas, pasarían por transformar esa gala rancia que se venía sucediendo promocionada por el Ayuntamiento del PP en un encuentro con músculo de músicos de rock del país con Bruno Lomas como santo patrón.

Hechos recientes como el veto al cantante israelí en el festival de reggae de Benicàssim ponen una vez más de manifiesto los déficits de tolerancia y de ejercicios creativos que seguimos padeciendo por el flanco izquierdo. Dicho esto, también me hubiera gustado que muchas de las voces airadas y notables -y no hablo ahora de la hipocresía del Partido Popular-, que se han rasgado las vestiduras por el veto al músico hebreo, en su momento hubieran dicho esta oca es mía de los vetos, prohibiciones, censuras y hasta persecuciones que sufrieron músicos como Fermín Muguruza o Albert Pla, por no hacer la lista muy grande. Por no volver a mencionar la censura que sufrieron los cantantes que se expresaban en valenciano (o catalán) durante el mandato del PP valenciano en los medios de comunicación públicos valencianos.

La cantante Nati Mistral y uno de sus grandes éxitos, el chotis, La Colasa.

El otro día, por esos mundos de los youtubers, descubrí por mediación de un amigo- gracias Rafael- una entrevista con la actriz y cantante Nati Mistral, un personaje a la que, desde algunas tribunas progresistas, se la suele presentar poco menos que como la promotora del Valle de los Caídos o la cofundadora de la Falange. La entrevista tenía lugar en una de esas cadenas a la derecha-derecha del dios padre y del espíritu santo. Y tengo que decir que hacía tiempo que no me reía tanto ni disfrutaba tanto con los comentarios ingeniosos y llenos de chispa de una de nuestras últimas grandes divas de la gloriosa quinta de la posguerra. La señora Mistral demostraba un sentido del humor y del arte de la conversación que ya quisieran muchos y muchas de nuestros cantautores más ilustrados y engagés. Y además de divertida, es una dama inteligente.