Felipe VI y la duquesa de Alba consiguen lo que parecía casi imposible con los hermanos Martínez de Irujo y Fitz-James Stuart en Sevilla
El rey inauguró la exposición 'Cayetana: Grande de España' en Dueñas con la que se rinde homenaje a la duquesa de Alba en el centenario de su nacimiento.

La reina Letizia se desplazó este miércoles a la capilla ardiente de Fernando Ónega, fallecido el 3 de marzo de 2026 a los 78 años, situada en la casa de Galicia en Madrid. A su llegada ofreció unas declaraciones para homenajear al periodista y recordar que era el padre de su amiga Sonsoles.
Además, señaló que al rey le hubiera gustado estar también allí, pero que debía cumplir con su agenda en Sevilla. En concreto habló de la visita de Felipe VI al centro de atención integral para personas con parálisis cerebral de Aspace Sevilla.

Pero el 4 de marzo, Felipe VI tenía dos compromisos más en tierras sevillanas. El primero fue una visita al Ayuntamiento de Dos Hermanas, mientras que el último, ya por la tarde, fue la inauguración de la exposición conmemorativa del centenario de Cayetana de Alba en el Palacio de las Dueñas de Sevilla.
Se trata de una muestra llamada Cayetana: Grande de España, que se inaugura al público el 5 de marzo, y que se puede ver en la residencia sevillana de los Alba hasta el 31 de agosto.

Estamos ante una exposición temporal montada para celebrar que hace 100 años del nacimiento de la XVIII duquesa de Alba y en la que se van a ver pinturas, joyas, documentos y objetos personales que revelan la vida de Cayetana Fitz-James Stuart, que convirtió Dueñas en su casa predilecta.
Como detalla Vanitatis, Cayetana: Grande de España deja ver más de 200 piezas que pertenecieron a la duquesa de Alba entre cuadros, algunos de ellos pintados por la propia aristócrata, fotografías, cartas, objetos personales y vestidos, donde destaca el traje con el que se casó con Luis Martínez de Irujo el 12 de octubre de 1947. Fue diseñado por Flora Villarreal y habitualmente se puede ver en el Museo del Traje de Madrid.

El rey ha sido testigo antes que el público de lo que ofrece esta muestra, y además ha conseguido lo imposible: que los hijos y el viudo de la XVIII duquesa de Alba vuelvan a reunirse en público en amor y compañía.
También se ha visto a dos de las nueras de la fallecida Cayetana, Inka Martí y Bárbara Mirján, a su yerno Narcís Rebollo y a los nietos Fernando Fitz-James Stuart y Sofía Palazuelo, duques de Huéscar, Luis y Amina Martínez de Irujo, hijos del duque de Arjona y a Tana Rivera, hija de Eugenia Martínez de Irujo.

Los Alba siempre han sido leales y cercanos a la corona, así que Felipe VI aceptó inaugurar la muestra y el actual duque y sus hermanos han correspondido haciendo casi pleno por una vez en Dueñas, que por cierto pertenece al duque de Huéscar, Fernando Fitz-James Stuart, por decisión de su abuela Cayetana.
Y digo casi pleno porque no se ha visto a Fernando Martínez de Irujo, lo que resulta llamativo porque precisamente él ha sido el único que no ha tenido problemas con los demás hermanos.

Sí han estado Carlos, Alfonso, Jacobo, Cayetano y Eugenia, esta última comisaria de la exposición junto a Cristina Carrillo de Albornoz. Ambas han pasado tres años trabajando en esta muestra que recupera la memoria de la icónica aristócrata.
Y esto parece un milagro porque de sobra es conocido que las cosas no han ido bien entre ellos. Jacobo Fitz-James Stuart se distanció de la familia cuando su madre atacó a Inka Martí, su segunda esposa, de la que dijo que era "mala y envidiosa". Los problemas se conocieron después de que Cayetana repartiera su herencia en vida antes de su boda con Alfonso Díez. Jacobo se quedó sin palacios, pero con fincas rústicas.

Aunque peor fue lo de Cayetano Martínez de Irujo, que rompió relaciones con su hermano mayor, el XIX duque de Alba, y con la pequeña, Eugenia. También tuvo problemas con el segundo hijo de Cayetana, Alfonso Martínez de Irujo y con Jacobo.
Con el mayor tuvo sus más y sus menos cuando Carlos, como heredero, se convirtió en heredero y pudo hacer y deshacer a su gusto. Cayetano criticó, entre otras cosas, que abriera los palacios de la Casa de Alba, señalando que su madre no hubiera querido.

También salieron mal por cuestiones económicas, al igual que con sus hermanos Alfonso y Eugenia. Con Jacobo, conde de Siruela, el enfado llegó cuando Cayetano publicó sus memorias, algo que por cierto soliviantó a toda la familia.
Mientras, el pegamento de todos ellos fue Fernando Martínez de Irujo, a quien todos califican como un cielo de persona que se lleva bien con los hermanos y los sobrinos y que ha sido quien les ha apoyado siempre. Ahora, en ausencia del marqués de San Vicente del Barco, ese pegamento es el recuerdo de su madre, que ha vuelto a unir a la familia al menos por un día.
