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10/06/2012 12:11 CEST | Actualizado 10/08/2012 11:12 CEST

La madre que parió a Casillas I

2012-06-09-eurocopa.jpg Introducir en la batidora durante 20 segundos y servir en una copa con una sonrisa.

Hay un dicho popular entre los barman que aconseja evitar hablar de fútbol o política detrás de la barra ya que, generalmente, estos temas suelen ser la simiente de una acalorada polémica. Por el contrario, un buen barman ha de ser un creador de ilusiones propias y ajenas, un buscador de tesoros que comparte generosamente sus descubrimientos entre aquellos que estén dispuestos a vivir la aventura. Desde luego, en su labor hay mucho más de empatía y observación que de disensión y desacuerdo. Por eso, dedicaré este espacio para solazarme con dos de mis tres grandes pasiones: cocktails y fútbol. Y eso a punto de que comience la Eurocopa 2012, un nuevo desafío para la histórica selección española de fútbol, la cual se enfrenta al reto de ser el primer equipo nacional en ganar consecutivamente Eurocopa-Mundial- Eurocopa.

La coctelería, como el fútbol, es un estado de ánimo. Evoca momentos dulces semejantes a la victoria (Martini de chocolate blanco), instantes amargos (Negroni) e incluso una mezcla de ambos (Gin Fizz). Creo que hay pocos deportes donde el ritual que lo engalana, la pasión del espectador y su fidelidad a un equipo sean tanto o más importantes que el propio juego. Son los recuerdos infantiles de mis viajes familiares a Bilbao para ver al Athletic en Sán Mamés, el bocadillo de tortilla del descanso o el intento no demasiado exitoso de golpear con destreza un balón para emular a Sarabia los que hacen que el fútbol me parezca una hierofanía de la infancia. Así como es también un pretexto para unirte a los tuyos y acercarte a los demás, dónde se embriagan los sentimientos y se enaltece la amistad, dónde se borra el individuo y aparece el equipo, la comunidad.

En 2008, cuando la selección española de fútbol logró su segundo trofeo europeo de la historia tras 44 años de sequía de copas internacionales, me decidí a elaborar un cóctel que homenajease al que considero el representante de los valores de la selección: mi paisano Iker Casillas. Por aquel entonces la normativa vigente no permitía dedicar el nombre de una calle a una persona viva y me pareció que ésta era la forma más personal de consagrarle y hacer que los demás disfrutasen de ello. El nombre que decidí ponerle fue un castizo y elocuente: "La madre que parió a Casillas".

Cierto día alguien se acercó a la barra mientras confeccionaba una bebida y me preguntó por los ingredientes que componían el cóctel. Levanté la cabeza y empecé a explicarle tranquilamente el por qué de cada una de sus partes. "En primer lugar, Vodka. Rusia fue el primer equipo al que España derrotó en la primera fase y el primer paso para lograr la Copa. En segundo lugar, yogur, ya que Grecia cayó derrotada también en esa primera fase. Después y por referencia a Suecia, es necesario utilizar una buena batidora sueca. Además se necesita aceite balsámico (por Italia), Pedro Ximénez (por España) y fresas (por las famosas fresas de Madrid, lugar de procedencia de Casillas)". Después de esto se produjo un pequeño silencio. Mi interlocutor pensando que me había olvidado de algo me preguntó: "¿Y Alemania, el equipo al que se derrotó en la final? "Bueno... he venido a trabajar en mi Volkswagen".

Tras este primer cóctel llegó un segundo que aún permanece en la carta, "La madre que parió a Casillas II", que homenajea por las mismas razones al capitán de la selección después de que España venciera el Mundial de Sudáfrica en 2010. Solo deseo que la Eurocopa vuelva a decorarse con los colores de la selección y que podamos estrenar un nuevo cóctel para la temporada que viene.

Tengan una vida agitada y removida.

Carlos Moreno & David Castillo

Barman & aprendiz de la vida

RECETA DEL COCKTAIL 'LA MADRE QUE PARIÓ A CASILLAS I'

* Vodka... 6 cl.

* Yogur... 2 cucharadas

* Acetto balsámico... 1 dash

* Pedro Ximénez... 1 cl.

* Fresas... 5 uds.

Introducir en la batidora durante 20 segundos y servir en una copa con una sonrisa.