BLOGS
06/10/2014 07:26 CEST | Actualizado 05/12/2014 11:12 CET

Cambiar España

La necesidad de cambio ha llevado a Pedro Sánchez a hacer determinados gestos, como la publicación de los bienes y rentas de todos los cargos de su ejecutiva, la petición de ejemplaridad y dedicación plena de los cargos públicos a su labor de representantes, o la aparición en programas televisivos donde no es común ver a políticos...

España vivió durante la década anterior la etapa de mayor crecimiento y prosperidad que se conoce en la historia reciente. Ello llevó, en parte, a que la ciudadanía se convirtiese en una sociedad conservadora, no ideológicamente, pero sí en actitud; los ciudadanos se preguntaban: ¿Para qué cambiar si estamos bien?

La feroz crisis económica que hemos vivido en los últimos años nos ha llevado a todos a darnos un baño de humildad y nos ha bajado de golpe de esa burbuja en la que nos encontrábamos, que nos llevaba a pensar que vivíamos en una sociedad ideal, con una situación económica segura y que las cosas nunca iban a cambiar para peor. Siempre iríamos mejorando.

En estos años se ha producido un retroceso sin precedentes, en salarios, en derechos, en servicios, en desarrollo ..., lo cual ha devuelto a los ciudadanos la necesidad de cambiar y perder el miedo a ese cambio, bajo la impresión de que cualquier modificación nunca nos llevará a una situación peor, porque hemos caído tan bajo que no podemos caer más.

Durante los años de bonanza no existía el grado de desafección política que existe ahora. Los políticos eran un mal menor para los ciudadanos, en una sociedad que no necesitaba instrumentos para cambiar, porque no veían necesidad de cambios importantes. Pero ahora que la situación económica se ha deteriorado de forma importante, el cambio ha pasado de ser accesorio a imprescindible.

Por todo esto creo que Pedro Sánchez acierta en poner entre sus prioridades: "Cambiar el PSOE, para cambiar España". De la necesidad de cambio, tanto en el PSOE como en España, nadie discrepará, aunque algunos lo harán con el orden en el que se plantea: primero el PSOE y después España, algo que tiene una explicación contundente: si Sánchez no es capaz de cambiar el partido y que se visualice, va a ser muy complicado que los ciudadanos vuelvan a confiar en el PSOE, y que este se convierta en una herramienta de transformación desde el Gobierno, momento en el que vendrá la tarea de cambiar España.

El nuevo líder del PSOE ha marcado muy adecuadamente la hoja de ruta, llevando a cabo un cambio visible en el PSOE y en la forma de hacer política desde el mismo, y diseñando y anunciando sus propuestas de cambio para España.

Esta necesidad de cambio visible ha llevado a Pedro a hacer determinados gestos, como la publicación de los bienes y rentas de todos los cargos de su ejecutiva, la petición de ejemplariedad y dedicación plena de los cargos públicos a su labor de representantes, la aparición en programas televisivos donde no es común ver a políticos...

La entrada por teléfono a través del presentador del programa Sálvame le ha deparado algunas críticas, de los que no son conscientes que los ciudadanos están esperando que los políticos bajemos de ese escalón superior en el que en ocasiones nos situamos, y Pedro con esa llamada ha hecho el gesto de bajada al mismo nivel en el que se encuentra la mayor parte de los ciudadanos.

Pero no ha sido el único ni será el último gesto. Ha puesto en marcha las asambleas abiertas, donde debate con los ciudadanos al mismo nivel y en igualdad de condiciones, sin barreras ni tarimas que le sitúen en un escalón superior, sin normas previas que impidan el debate sobre cualquier tema. Las nuevas formas en política han llegado para quedarse y el que no lo entienda estará condenado a desaparecer o a convertirse en opción minoritaria sin capacidad de gobierno y, en consecuencia, sin capacidad para transformar la realidad.

Pedro Sánchez está llevando en paralelo los cambios en el PSOE y el diseño de los que deben producirse en España, algo que pudimos comprobar los que asistimos al Forum Nueva Economía, donde marcó algunas líneas generales de su propuesta de cambio de país: ejemplariedad en la política y lucha decidida contra la corrupción, reconocimiento de los errores cometidos, limitación de mandatos, transparencia, política de luces largas -pero solucionando lo urgente-, crecimiento económico -a través del crecimiento de los salarios, la reducción de la desigualdad, la industrialización de España, una reforma fiscal más justa, la apuesta clara por la educación.... Algo que se puede reducir en esta frase: "Quiero una España donde los hijos tengan más oportunidades que sus padres"

DE EXPERTO A EXPERTO