Gisela Pulido y los sacrificios para ser olímpica: "Dejé de ser vegana porque comer 3.500 calorías siéndolo era imposible"
Entrevista con la diez veces campeona mundial de kitesurf, que estrena junto a su inseparable mascota Fly colaboración con la marca Nulo Pet Food.
Con tan solo 10 años Gisela Pulido (Barcelona, 1994) ya había bordado su nombre en la historia del deporte. La tarifeña de origen barcelonés rompió en 2004 cualquier registro de precocidad ganando el primero de los diez campeonatos del mundo de kitesurf que tiene en su palmarés. Ese logro también le sirvió para llevarse el Guinness World Record de la campeona más joven de la historia.
Desde entonces, su historia por este deporte no deja de dar pasos. En 2024 participó en los Juegos Olímpicos de París, para los que tuvo que ganar 12 kilos para ser competitiva, y espera repetir presencia en los de Los Ángeles 2028. Mientras tanto va probando todo tipo de modalidades, como el Big Air, en la que se encuentra centrada en esta temporada.
Junto a ella siempre está Fly, su perro y el gran acompañante de sus aventuras. Es habitual ver fotos y vídeos de ella junto a su mascota que, como confiesa en una entrevista con El HuffPost, se ha convertido en su confidente, mejor amigo y casi como un hijo. Eso le ha llevado a protagonizar la nueva campaña de la marca líder de comida para mascotas Nulo Pet Food.
"Para mí la alimentación es muy importante. Me tocó cambiarla de cara los Juegos y busco tanto para mí como para Fly comer lo mejor posible. Se mete mucha caña, hace mucho deporte y con sus productos se le permite recuperar", reconoce Pulido sobre la campaña global Fuel Incredible.
-Acabas de anunciar que te han seleccionado para la copa del mundo de Big Air -una disciplina dentro del kitesurf en la que hay que hacer saltos en altura- en Mykonos, en la que solo van a participar 12 mujeres. ¿Es un nuevo reto o motivación?
Estuve haciendo la campaña olímpica de París durante más de cuatro años y el año pasado tras los Juegos continué un año más, pero al final era lo mismo que el ciclo anterior. Como tenía que seguir ganando mucho peso porque si realmente quiero tener opciones de medalla tengo que pesar unos 75 kilos he decidido tomarme esta olimpiada un poco más relajada. Obviamente quiero clasificarme para Los Ángeles 2028, pero también compaginar con otra disciplina como esta del Big Air, que es diferente porque es saltar lo más alto que puedas y hacer todos los trucos que puedas. Ahora estoy muy motivada en ello.
-Comentas que llevas desde enero, ¿te esperabas que llegara tan pronto esta selección?
La verdad es que no. El formato es muy diferente a lo que estoy acostumbrada porque tienes que mandar unos vídeos y sobre ellos te juzgan y te seleccionan. Mandé para una competición en abril y no me cogieron por tener un nivel más bajo y ahora en en tres meses pude mandar otros para esta de Mykonos y ya sí. Hay mucho nivel, muchas chicas que también quieren participar y solo podían escoger a 12, así que estoy muy feliz.
-¿De esas 12 mujeres que participan hay alguna que combine como tú pelear por estar en Los Ángeles 2028 y estas pruebas?
No, las que están ahí se dedican el 100% al Big Air. Yo este año quería compaginar los dos y el que viene ya darle más a los Juegos porque es el año previo a la cita y hay que clasificarse. Después de Los Ángeles ya sí 100% Big Air porque no estoy segura de que vaya a haber otra olimpiada en kitesurf.
Has probado todas las modalidades dentro del kitesurf, ¿supone mucha especialización el Big Air?
Es bastante diferente. Empecé con el free style (estilo libre), que es la disciplina más difícil y técnica de todas. Ahí gané esos diez títulos mundiales. Después de lograrlos me tomé un tiempo para mí e hice otros proyectos y campañas y ya apareció la posibilidad de los Juegos. Decidí probarla y si me gustaba ir a por ello. Fue un cambio muy grande pasar del free style al olímpico porque es pasar de los saltos a la velocidad pura. Ahora he vuelto a los saltos, pero en altura.
Es un cambio menor que el pasar a la velocidad, pero me gustan los retos, el salirme de mi zona de confort, probar cosas nuevas y seguir mantenido la motivación. No me hubiese importado hacer una campaña más olímpica, pero lo que más me echa para atrás es el peso, ya que mí físico no se adapta a la modalidad, y con el Big Air sí que puedo mantener esa motivación. Creo que se me da bien, estoy cogiendo la técnica bastante rápido y estoy muy contenta.
-Has mencionado antes que tienes llegar a unos 75 kilos.
Cuando vas con el foil, que es la tabla que va por encima del agua, para ganar velocidad tienes que apretarla. Entonces tú piensa que si tienes una fuerza concreta en las piernas y encima tienes 100 kilos para apretar puedes hacerlo todavía más y vas a generar más inercia. Hay que ser más potentes, es el físico que se adapta a esta disciplina. Los chicos suelen pesar 100 kilos y a las chicas, si no eres alta, cuesta más llegar a ese peso. Yo mido 1,65 metros y lo suyo sería ser más alta porque si yo tengo que ponerme esos kilos no me podría ni mover. Yo ahora peso unos 59kg.
-¿Tú objetivo sería llegar a unos 70?
De cara a los Juegos sí, a unos 67kg seguro, que es lo que estuve en los de París. Yo empecé con 55kg, gané casi 12 y después de la campaña volví a comer normal. Al final era una obsesión por la comida, la proteína, no pasar hambre e incluso me despertaba por la noche para tomarme un batido de proteínas y luego volverme a dormir. Fue muy duro.
-¿Fue lo que más te costó?
Es cambiar todo, es muy diferente. Yo siempre he sido una persona que ha sido muy sostenible. He sido vegana desde los 18 años, he comido lo mínimo procesado por el hombre y siempre comía lo que necesitaba, pero sin esa obsesión de tener que ingerir 3.500/4.000 calorías al día. De hecho, dejé de ser vegana porque comer esas cifras de calorías siendo veganas era imposible, la cantidad de arroz, tofu y legumbres que tenía que comer era enorme, no me cabía en el cuerpo. Por eso, pasé a comer huevos y algo de pescado, pero porque tenía un mayor aporte calórico en menos cantidad. Yo tenía una relación normal con la comida y esos cuatro años de ganar peso han sido muy duros. No podía tener hambre, si tenía que viajar tenía que llevarme los tuppers, si me pasaba una semana sin comer la cantidad que tocaba perdía uno o dos kilos y los tenía que volver a recuperar. Fue muy duro.
-¿El dejar de ser vegana te costó en el sentido de tener que renunciar a tus principios?
Sigo sin comer carne, solo huevos y pescado. Fue una transición más suave, no me imagino comiendo carne. Además, con mi perro Fly no me veo comiéndome una vaca, me dan mucha ternura los animales. Intento comer el pescado más sostenible posible, comprándolo en el pescado de abastos y que no sea de piscifactoría, trato de fomentar el mercado local, tengo una amiga que pesca en apnea y siempre nos trae algo. Busco que sea algo más sostenible.
-¿Para esta segunda mitad de 2026 qué objetivos tienes?
Mi objetivo principal es clasificarme para el Red Bull King of the Air, que se celebra en noviembre. Es un periodo de espera de un mes aproximadamente, porque como necesitas tener viento fuerte para el Big Air tienes ese periodo de espera y cuando se da la luz verde te mandan, es igual que las competiciones de olas grandes. Mi objetivo sería clasificar para esa competición.
Mientras tanto entrenar, compaginar los de Big Air con el olímpico. Estoy buscando lugares para entrenar con condiciones de viento muy fuertes. Vivir en Tarifa está genial porque está el viento de levante, que viene muy fuerte, y en el Estrecho de Gibraltar se acelera mucho. Tarifa es conocido como el sitio con más viento de Europa y para Big Air es el mejor sitio, aunque para el olímpico no tanto porque se necesita más suave. Eso me permite pasar mucho tiempo con mis amigos, mi familia, mi perro y poder entrenar en casa es una suerte.
-Se puede decir que vives casi en el sitio perfecto.
Estoy feliz de vivir en Tarifa. Nací en Barcelona, pero con 10 años me vine y mi vida está aquí. Tengo a mi perro, mi familia, mis amigos, mi lugar de entrenamiento, etc. Apetece porque es un sitio pequeño y cuando tienes tantos viajes seguidos aprecias lo que es estar en mi casa, mi rutina, mis paseos con Fly, comer sano. Yo valoro mucho el tema de la alimentación tanto para mí como para mi perro y se agradece.
Fly es casi el rey de tus publicaciones, ¿llevas mucho con él?
Llevo siete años con él. Tiene nueve, pero lo adopté con dos y es el primero que tengo. Me acuerdo que cuando lo adopté quería un cachorro para educarlo y tenerlo desde pequeño. Me mandaron esta opción en Córdoba, que una familia tenía este border collie y no lo podían cuidar y me fui de de Málaga a Córdoba a recogerlo sola, con 22 años y justo tras volver de un viaje de Ciudad del Cabo. Hemos tenido una gran conexión, hace mucho deporte, está en la playa y se ha hecho mucho a mí. Soy una persona muy tranquila en casa, pero muy activa afuera. Entonces, estamos muy activos en los entrenos y después en casa tranquilos. Siempre que hago una competición, si puedo ir en coche, me lo llevo y es más que un perro, para mí es como un hijo, un amigo, no sé, cómo describirlo.
-En París te quejaste de la falta de viento y de que fuiste de las principales afectadas, ¿te costó recuperarte a la vuelta? ¿Cómo de importante fue Fly?
En los Juegos de París tuvimos muy mala suerte con el viento y, obviamente es igual para todos los deportistas, pero estás preparando cuatro o cinco años para algo que se celebra durante cuatro días e hicimos cuatro o cinco mangas de las 16 que se suelen hacer. A mí el resultado al final me daba igual, en el sentido de si se me da mejor o peor ya depende de mí, pero por lo menos tener la opción de competir.
Además, no pude ir a la ceremonia de apertura porque me lesioné el tobillo un mes y me quedé en Marsella recuperándolo. Cuando terminaron los Juegos acabé bastante triste por el resultado, por no haber podido competir y es verdad que tenía unas ganas locas de ver a mi perro y volver a casa, pero me decanté por ir a la ceremonia de clausura y fue lo mejor que hice. Cerré el ciclo de París, estuve con otros deportistas, otras disciplinas. Luego ya me volví para Tarifa.
-Fuiste en 2025 a conocer las playas donde se competirá en Los Ángeles, ¿qué te parecieron?
No sé si están muy seguros de dónde van a ser las olimpiadas de vela en Los Ángeles, pero nosotros fuimos a Long Beach y es increíble ese sitio. Tiene vientos perfectos y muy buenas condiciones. Lo que sí que es una locura es la cantidad de algas que hay en el mar. Eso nos perjudica bastante a nosotros porque vamos con el foil y si encontramos muchas algas de repente nos frenamos por completo y la competición es una locura. De repente ibas primero, te caías con las algas y te adelantaban tres, pero después volvías a levantarte y las que te habían adelantado se caían otra vez con las algas. Era una locura de competición. No sé si para los Juegos Olímpicos limpiarán toda la zona. En ese sentido fue bastante complicado, pero el viento fue perfecto y en mi caso se parece bastante a las de Tarifa, con el mar movido, el mismo tipo de viento, etc.
-Te proclamaste por primera vez campeona del mundo con 10 años, ¿cómo te cambia la vida?
Cuando yo empecé a competir fue un poco casi de casualidad. Tenía 10 años y le pregunté a mi padre porque mi historia había sido competir desde muy pequeña. Empecé con la natación y en el club empecé a hacerlo fines de semana. Cuando empecé a hacer kite le dije a mi padre que quería competir. Accedió a llevarme a las competiciones. pero decidimos hacer un pequeño pacto de que si estaba entre las tres primeras me llevaba a la siguiente competición. Ese fue el reto. Me centré en hacer podio en todas las competiciones y al final de ese año 2004 nos dimos cuenta que estaba empatando a puntos con otra chica y si ganaba el último evento de la Copa del Mundo era campeona del mundo. Gané y lo fui.
Nadie se lo esperaba y una vez volvimos a casa nos planteamos más seriamente mudarnos a Tarifa para poder entrenar más porque había mejores condiciones que en Barcelona. También conseguimos los patrocinadores que nos ayudaban. Se habló mucho en la prensa porque con 10 años campeona del mundo absoluta conseguí el Record Guiness de Campeona del Mundo más joven, pero ya te digo que fue una sorpresa.
-¿Cuesta mantener el hambre competitiva si con poco más de 20 años has ganado 10 campeonatos del mundo?
En ese sentido siempre he tenido mucha motivación interna. Es verdad que cuesta mucho más mantener esa hambre que ganar un mundial porque la exigencia y la motivación debes tenerla siempre a tope, mientras que las que están detrás tuya sí tienen esa hambre de querer ganarte. La verdad que siempre he tenido una cabeza muy enfocada en ganar, he sido muy competitiva, he querido darlo todo y también obviamente con la ayuda de mi padre, que me ha mantenido ahí. Los dos estábamos luchando por lo mismo y nos ayudábamos. Cuando a lo mejor a mí me faltaba un poco de motivación mi padre tiraba de mí o cuando él estaba un poco menos motivado yo era más proactiva. Esto ha sido un punto muy a favor porque las otras chicas que competían iban más solas y no tenían ese apoyo. Ahora él está disfrutando de la jubilación y navegando todos los días.