Milán-Cortina: unos Juegos a la italiana, por la paridad y bajo la estrella infinita de Lindsey Vonn
Los Juegos de Invierno de Milán Cortina d'Ampezzo 2026 se inauguran este viernes con una ceremonia que busca, como todo el evento, ser rompedora. España sueña con varias y buenas opciones de medalla.
La llama olímpica vuelve a lucir. Este viernes, el mítico estadio de San Siro abrirá sus puertas para dar la bienvenida oficial a los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina d'Ampezzo 2026. Es la vigesimoquinta edición invernal de unos Juegos que aspiran a la universalización y la paridad, dos grandes retos que trascienden lo puramente deportivo pero que son, por encima de todo, deporte. Pero con un formato radicalmente distinto a todo lo vivido en más de un siglo de JJOO de Invierno.
Porque durante 17 días, el olimpismo tomará el mundo... todo lo que Trump, sus agentes del ICE desplegados en Italia, Putin y compañía permitan. Lejísimos quedan aquellas treguas olímpicas de la era griega. Con todo y pese a todo, el deporte quiere imponer su agenda en la novedosa cita italiana. Es la edición en la que las sedes presentan mayor distancia kilométrica en un mismo país y, además, es la primera edición en la que hay dos pebeteros.
Italia marca tendencia
Uno de los fuegos olímpicos presidirá el estadio milanés; el otro lo hará en la Piazza Dibona de Cortina d'Ampezzo, ambos inspirados en los nudos entrelazados de Leonardo Da Vinci. Italian style que a algunos enamora y a otros indigna, en línea con lo que ocurrió con la digamos peculiar inauguración de París 2024 entre barcos y por el Sena.
A la novedosa distribución geográfica de los JJOO 2026 hay que sumarle cuatro villas olímpicas fuera de las dos sedes —Anterselva, Bormio, Livigno y Predazzo— y el nada desdeñable matiz de que la clausura será en Verona. Unos Juegos que tienen más de Giro de Italia que muchos Giros de Italia...
Tal es la diversificación de escenarios, que este mismo viernes, la inauguración será múltiple, porque los atletas desfilarán en la sede o subsede más cercana a donde compitan. España, por ejemplo, dividirá a sus abanderados: el esquiador Quim Salarich lucirá la bandera en un evento más reducido en Livigno, mientras la patinadora Olivia Smart hará lo propio en la ceremonia principal en San Siro, donde aparecerán otros abanderados olímpicos peculiares, por ser estrellas... del deporte estival. La gimnasta brasileña Rebeca Andrade y el atleta keniata Eliud Kipchoge serán parte del desfile inaugural en Milán.
Un gran paso adelante por la igualdad olímpica
Aunque en España la tradición deja parcialmente a un lado a los Juegos de Invierno, no deja de ser un evento global y de primer orden. Durante las más de dos semanas competirán 2.871 atletas de 92 comités olímpicos nacionales (que no países), sin espacio aún para las banderas de Rusia y Bielorrusia —sí para algunos de sus competidores bajo bandera neutral— aunque el COI parece abrir la puerta a su regreso próximo.
Lo que ya está aquí es la paridad, al menos una paridad casi total. Entre las dos sedes principales y las subsedes, en los JJOO de 2026 habrá un 47% de pruebas femeninas del total, con 1.338 mujeres por 1.533 hombres.
El momento de España
Hablar de Juegos de Invierno es hacerlo de clásicos como el esquí alpino, el patinaje sobre hielo, el hockey, el biathlón, de disciplinas tan potentes como el bobsleigh o el luge para un total de 15 disciplinas ya asentadas con alguna modalidad incorporada en 2026. A ellos se les suma la única novedad de peso en el programa olímpico, el esquí de montaña, que debuta con el objetivo de ser protagonista a nivel global... y también a nivel español.
En sus pruebas de sprint y relevo mixto se concentran buena parte de las opciones de medalla de nuestra delegación. Con el reclamo principal de Oriol Cardona, campeón mundial y estrella de la modalidad desde hace años, y con similares esperanzas en su compañera de relevo y referente femenino, Ana Alonso, España sueña con estrenar el esquí de montaña en el podio.
Cardona y Alonso son la punta de lanza de un equipo, el español, que llega igualando la mayor delegación de su historia, con 20 integrantes. Se dan la mano varias generaciones, entre proyectos ilusionantes y veteranas estrellas del deporte invernal que aún resisten, la plata en Tokio 2022 en halfpipe Queralt Castellet, que hará historia con sus sextos Juegos, y el excampeón del mundo en snowboard cross Lucas Eguíbar. Ambos miran a lo más alto en sus ¿últimos? Juegos.
El turno de la reina de las nieves
En Milán, Cortina d'Ampezzo, Livingo y el resto de escenarios se sucederán las estrellas del deporte de nieve e hielo, pero si hablamos de iconos hay uno superlativo, a la que por algo llaman la 'Reina de las nieves', la incombustible Lindsey Vonn. A sus 41 años y 16 después de su oro olímpico en Vancouver 2010, esta referente deportiva, social y mediática competirá... con una rotura de ligamentos de su rodilla izquierda.
El más difícil todavía, con tres pruebas en su programa en Milán-Cortina, para alguien acostumbrado a superar el más difícil todavía. Si pudo volver a la élite en 2024, con 39 años y tras cinco de retiro, por qué no soñar con verle con una nueva medalla, que sería la cuarta en un palmarés jalonado por dos mundiales, un Laureus y un Princesa de Asturias. Todo es posible en la genial esquiadora estadounidense.