4 grandes empresas españolas han devuelto 800 millones en subvenciones de hidrógeno verde porque los proyectos no son viables: un físico del CSIC explica por qué nada de esto funciona
Antonio Turiel cree que las plantas biogás son "muy contaminantes y para nada rentables".
La devolución de 800 millones de euros en subvenciones al hidrógeno verde por parte de cuatro grandes empresas españolas ha reabierto el debate sobre la viabilidad real de la transición energética industrial. Para el físico del CSIC Antonio Turiel, lo ocurrido no es ninguna sorpresa: “No se está proponiendo nada que técnicamente, desde el punto de vista de la física, pueda funcionar a medio plazo”.
Turiel, a quien entrevista la Cadena Ser, sostiene que el problema de fondo es estructural: la disminución inevitable de la disponibilidad de energía fósil. “El declive energético lo tenemos garantizado. Es un problema que no vamos a poder evitar”, afirma. A su juicio, la cuestión no es si habrá menos energía disponible, sino cómo se gestionará ese descenso.
Sobre el hidrógeno verde, Turiel cree que “ya se utiliza muchísimo en procesos industriales, pero a un precio determinado”, explica. El problema es que el hidrógeno verde resulta mucho más caro que el producido a partir de gas natural. Según señala, para que fuera rentable “el precio de la electricidad tendría que ser cuatro veces más barato”.
A su juicio, el despliegue masivo anunciado carece de base económica: “No hay demanda para el hidrógeno verde que cuesta cuatro veces más”. Además, advierte de las dificultades técnicas del transporte, ya que el hidrógeno reacciona con facilidad y exige infraestructuras específicas.
La reciente devolución de ayudas millonarias por parte de grandes compañías confirma, según Turiel, la falta de viabilidad industrial: “Ya ven que no van a tener oportunidad (...). Porque realmente no tienen ningún interés industrial”.
Biogás y biomasa: “Funcionan solo con subvenciones”
El debate no se limita al hidrógeno. En Zamora y otras provincias de Castilla y León crece la oposición a plantas de biogás y biomasa industrial. Turiel considera que estas instalaciones “solo pueden funcionar con subvenciones” y que, en términos energéticos, son profundamente ineficientes.
“Los purines son más del 90% agua. El agua no produce metano”, explica gráficamente. A su juicio, los cálculos logísticos y energéticos de muchas plantas no resisten un análisis técnico básico: transporte masivo de residuos, alto consumo de recursos y rentabilidad dudosa.
También cuestiona la biomasa como solución estructural. Advierte que su expansión masiva podría acabar sobreexplotando los bosques: “No son sostenibles. Al final lo tienes que dejar de hacer porque te faltan residuos orgánicos o porque te has cargado los bosques”.
Turiel subraya además que la electricidad representa en torno al 20-22% del consumo final de energía en España. Aunque más de la mitad de la generación eléctrica sea renovable, eso no significa —dice— que el sistema energético en su conjunto esté resuelto.
Finalmente, el científico insiste en que la transición energética no puede plantearse como una simple sustitución tecnológica que mantenga intacto el modelo económico actual y propone anticiparse al descenso energético con políticas de decrecimiento planificado que preserven el máximo nivel de bienestar posible.