Antonio Carrión, experto hortofrutícola: "Los supermercados van a tener que superar ciertas barreras de precio si quieren tener limón español en abril y mayo"
La escasez de la variedad Verna y la fuerte demanda anticipan una subida de precios justo antes del verano.
El limón español se encarece y lo hace en un momento especialmente sensible para el consumidor. La transición entre campañas, con el final del Primofiori y la llegada del Verna, está generando una situación de mercado marcada por la escasez y la presión al alza en los precios. El experto hortofrutícola Antonio Carrión lo resume con claridad: los supermercados tendrán que asumir un mayor coste si quieren seguir ofreciendo producto nacional en las próximas semanas.
Menos producción, más presión
El problema principal está en la producción. La campaña del limón Verna, que ahora comienza a llegar a los lineales europeos, será significativamente más corta que la del año pasado. Esto ocurre, además, en un contexto en el que la demanda se mantiene fuerte, lo que está provocando un desequilibrio evidente entre oferta y consumo.
A esta situación se suma el buen comportamiento previo del mercado, ya que la campaña del Primofiori se ha caracterizado por precios altos pero estables, favorecidos por una oferta limitada y por problemas en cosechas clave como la turca, afectada por las heladas. Todo ello ha preparado el terreno para una primavera especialmente tensionada.
La batalla del precio
Con este escenario, la tensión se traslada directamente a la negociación entre productores y grandes superficies. Mientras las cadenas de supermercados intentan asegurarse suministro para los meses de abril y mayo, los agricultores mantienen una posición firme en los precios, conscientes de que tienen un producto escaso y muy demandado.
"Esto está empezando a empujar los precios hacia arriba y podrían alcanzar niveles muy elevados", advierte Carrión, anticipando una situación poco habitual incluso para un mercado acostumbrado a la volatilidad.
Abril y mayo, meses clave
Abril y mayo serán, por tanto, los meses decisivos. Según el experto, es precisamente en este periodo cuando se pondrá a prueba la capacidad de los supermercados para asumir ese incremento de costes sin trasladarlo completamente al consumidor.
"Van a tener que superar ciertas barreras de precio si quieren tener suficiente suministro", explica, dejando entrever que el impacto podría terminar reflejándose en el ticket de compra.
Sin embargo, este escenario podría cambiar en cuestión de semanas. Europa ya está moviéndose para evitar un desabastecimiento, cerrando acuerdos con países del hemisferio sur. Aunque los primeros envíos ya están en camino, no será hasta finales de mayo cuando se espere una llegada significativa de limones procedentes de mercados como Sudáfrica, Argentina, Chile o Uruguay.
Este flujo de producto exterior podría aliviar la presión actual, pero también abrir un nuevo escenario de competencia en el mercado.
Un mercado a punto de girar
La paradoja es clara. Ahora mismo, la situación es de escasez, con una demanda que supera claramente a la oferta. Pero en pocas semanas podría darse el escenario contrario: una mayor disponibilidad de producto que presione los precios a la baja.
Todo dependerá de cuánto limón llegue finalmente desde fuera de Europa y de cómo responda el mercado. Por ahora, lo único seguro es que el limón español va a ser más caro… al menos durante las próximas semanas.