La UE lo confirma: “La escasez de vivienda asequible se debe a otros factores, pero el auge del alquiler de temporada se asocia con la subida de los alquileres en muchas ciudades”
La respuesta a una pregunta parlamentaria que pone en duda los alquileres de corta duración.

En muchas ciudades europeas, encontrar una vivienda asequible se ha convertido en una especie de carrera de fondo: alquileres que suben más rápido que los salarios, una oferta cada vez más limitada y barrios donde quedarse a vivir ya no depende solo del presupuesto, sino también de la suerte. En ese contexto de tensión creciente, el debate sobre qué está empujando realmente los precios vuelve a convertirse en el centro de la conversación política en Bruselas.
Ahora, el asunto ha llegado directamente a la Comisión Europea a través de una pregunta parlamentaria que cuestiona el papel de la regulación del alquiler de corta duración en la crisis de la vivienda. En su respuesta, el comisario europeo de Vivienda, Dan Jørgensen, ha defendido que, aunque este modelo aporta beneficios económicos y sociales, en determinadas ciudades puede estar contribuyendo a una mayor presión sobre los precios de la vivienda.
En su explicación, publicada en el Parlamento Europeo, la Comisión trata de matizar el alcance del fenómeno y encuadrarlo dentro de un problema más amplio del mercado inmobiliario europeo, pero también reconoce que el crecimiento de este tipo de alquileres puede estar intensificando la competencia por la vivienda disponible. “La escasez de vivienda asequible se debe a otros factores, pero el auge del alquiler de temporada se asocia con la subida de los alquileres en muchas ciudades”, subrayando así su posible impacto en la evolución de los precios.
Lo que propone Bruselas
No obstante, el propio texto de la Comisión matiza que este tipo de alojamientos “ofrecen muchos beneficios”, desde más opciones para los consumidores hasta ingresos extra para los anfitriones, incentivos para rehabilitar viviendas y un impulso al turismo y al empleo. Aun así, advierte de que esos efectos positivos pueden coexistir con tensiones en el mercado residencial en determinados contextos, especialmente donde la oferta de vivienda es limitada y la demanda turística es elevada.
Más concretamente, la combinación de un crecimiento limitado del parque de vivienda y la rápida expansión del alquiler de corta duración, que en algunos lugares puede llegar a representar hasta el 20% del stock residencial, está intensificando la competencia por una oferta ya de por sí escasa. Además, señala que las subidas de actividad en este mercado “se han asociado” con precios más altos del alquiler y de venta en algunas ciudades europeas.
Ante esta situación, la Comisión ha dejado claro que prepara una nueva iniciativa legislativa sobre alquileres de corta duración, que formará parte del futuro Plan Europeo de Vivienda Asequible y de una futura Ley de Vivienda Asequible. El objetivo, según Bruselas, será dar a las autoridades públicas herramientas “justificadas y proporcionadas”, sobre todo en áreas con estrés habitacional, para abordar cuestiones pendientes como la protección del consumidor y la distinción entre anfitriones profesionales y no profesionales.
