El 'China Shock 2.0' golpea a Alemania: "China se ha comido gran parte del almuerzo de la industria y se prepara para la cena"
La industria alemana se enfrenta a grandes problema si China continúa ganándole terreno, según advierte el informe de un Think Thank de Bruselas.
Peligro para la industria alemana. Un informe del Centro para la Reforma Europea (CER, por sus siglas en inglés), advierte del shock que podría provocar el modelo de exportaciones masivas de China en el país germano.
Según este Think Thank de Bruselas, el nuevo plan quinquenal chino (2026-2030) no contempla la posibilidad de aplicar cambios en política económica. China va a seguir expandiendo su producción industrial y suplirá la escasa demanda doméstica con un aumento de las exportaciones.
En 2025 las exportaciones chinas crecieron más del doble del comercio mundial. Esta tendencia podría provocar un 'China Shock 2.0', según advierte el informe.
Cabe recordar que el primer shock tuvo lugar en el año 2001, cuando China entró en el comercio global tras unirse a la OMC. La oleada de importaciones baratas causó en Estados Unidos y otros países occidentales una crisis industrial. Se destruyeron hasta 2,5 millones de empleos.
"China ya se ha comido gran parte del almuerzo de la industria alemana y se está preparando para la cena", resume el CER, que centra su estudio en Alemania, aunque también analiza la posición del resto de Europa.
¿Cuál es el peligro para Alemania?
El informe expone los tres problemas a los que se está enfrentando la industria alemana:
- Pierde cuota en China al tener menos exportaciones allí.
- Pierde cuota en mercados internacionales.
- Sufre competencia dentro de Europa.
A esto hay que sumar la mejora de los productos chinos: ya no produce bienes tan baratos, sino que compite en tecnología, maquinaria avanzada y mercado del automóvil. Esto último es un golpe directo a Alemania. China ya exporta cerca diez millones de coches al año, la mayoría de ellos híbridos o eléctricos.
A pesar de todas estas señales, el CER lamenta que "Alemania sigue mostrándose reticente, incluso cuando China ya ha acaparado gran parte del mercado de la industria alemana y se prepara para seguir haciéndolo".
Consecuencias para el resto de Europa
El estudio expone la escasa reacción en los países europeos, no sólo en Alemania, lo que podría traer consecuencias de gran impacto en occidente.
Lo cierto es que la UE ha llevado a cabo algunas medidas, como el fomento de la compra de productos europeos. Pero no es suficiente.
"El superávit comercial de China con la UE sigue creciendo a un ritmo de alrededor del 30% anual, lo que demuestra que estos esfuerzos son demasiado lentos y limitados", subraya el CER.
Llegados a este escenario, los riesgos son que la producción global se concentre aún más en China, que haya una pérdida de innovación industrial en Europa y que los países occidentales dependan aún más de las materias o componentes procedentes de China.
¿Es tarde para reaccionar?
El informe es especialmente crítico con Alemania por haber tardado en reconocer el problema y por su nula o escasa respuesta. Según el CER, el país germano sigue actuando como una economía exportadora clásica, cuando el contexto ha cambiado por completo: China ya no es un socio, sino un competidor directo.
No es suficiente con una política de estímulos económicos. Esto podría acabar beneficiando a China al impulsar las importaciones. Es decir, Alemania no conseguiría reindustrializarse aunque gaste más. Son necesarias otras medidas.
"Berlín y Bruselas deben reforzar sus defensas comerciales y su política industrial o prepararse para compensar los costes sociales y económicos de la desindustrialización a manos de China", avisa el estudio.