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26/01/2013 10:13 CET | Actualizado 27/03/2013 10:12 CET

La Bundesliga se come la tostada

Allá en los 80 y los primeros 90, la que triunfaba era la Liga italiana. Jugar en alguno de los grandes equipos transalpinos era el summum para cualquier futbolista. Eran los que mejor pagaban, los que más innovaban, los que llegaban siempre o casi siempre a las finales europeas... Ahí tenemos al Milan de los holandeses y Sacchi, al Inter de los alemanes, a la siempre triunfante Juve, al Nápoles de Maradona, a la Sampdoria de Mantovani, al Torino de Mondonico, luego al gran Lazio de los argentinos, a aquel mítico Parma de Asprilla y Brolin, a la Roma de Völler y Hässler...

Años después, llegó el turno del fútbol inglés. Aprendida la lección de Heysel, abrieron su fútbol a grandes futbolistas extranjeros y sabiendo vender su producto y aprovechando la enorme influencia del antiguo Imperio Británico, supieron aunar el dinero fresco con ese gusto por la tradición que resulta tan atractivo. Al poco tiempo, se les sumó la Liga española. Espoleada por los años de bonanza económica y al tremendo empuje de Real Madrid y FC Barcelona, el campeonato nacional se convirtió en el puntero del mundo. Se enorgullece de ser la liga con más y mejores estrellas (y tener a Messi, a Cristiano Ronaldo y a Falcao no hace sino confirmarlo), pero en realidad, organizativa y económicamente es un gigante con pies de barro.

Y mientras los campeonatos italiano, inglés y español se disputaban el trono de mejor competición por equipos de Europa, ahí estaba el alemán, la Budesliga, compitiendo bien en Europa con Bayern y Borussia pero en una Liga que resultaba poco atractiva para las grandes estrellas, que llegaban a ella como antesala para dar el salto a la Premier, a la Serie A o a la Liga.

Pero las cosas han cambiado. La corrupción ha perjudicado mucho al calcio, que ha visto cómo sus equipos han flojeado espectacularmente en Europa y cómo se han convertido en reducto para veteranos. Ahora, comandados por la Juve, están en pleno proceso de reseteo. El fútbol inglés se ha llenado de jeques y oligarcas rusos. Siguen siendo los número uno en la tele, como decía antes, gracias a los millones que mueven en países como Malasia, Singapur o los del Golfo Pérsico. Pero últimamente están perdiendo fuerza en competiciones europeas, tienen problemas para generar canteranos de calidad (los resultados de la selección inglesa no ayudan) e importan casi todo, a veces con resultados bastante nefastos. Y España, como les comentaba, vive de los tirones de Barça y Madrid, con entradas caras, horarios demenciales, desorganización generalizada, jeques pero de los de pega...

El fútbol alemán no ha cometido los pecados de italianos, ingleses y españoles. Todos los clubes están saneados (hace más de medio siglo que ninguno se acoge a Ley Concursal). Los estadios son modernos y confortables (muchos se renovaron para el Mundial de 2006), con unas ocupaciones medias del 90%. Siendo el país más rico de Europa, el precio medio de la entrada es de 30 euros, mientras que en España es de 53 euros. Para que se hagan una idea: ver algunos partidos de 2ª B en España es más caro que ver un partido de la Budesliga. De ahí que en la pasada Europa League, los hinchas del Schalke se quejaban -en español- de que ver a su equipo frente al Athletic de Bilbao en San Mamés era muy caro y lo comparaban con sexo telefónico. En los estadios se puede beber cerveza (y se bebe mucha) pero no hay grandes disturbios. Desde antes de comenzar la temporada, el aficionado puede conocer con exactitud el día y la hora de cualquier partido de su equipo, y así, organizarse para viajar. Su liga la componen 18 equipos, por lo que no hay agobios en el calendario. Se pueden permitir el lujo de parar casi un mes para evitar lo más crudo del invierno. Y es una liga abierta: En los últimos seis años, ha habido cuatro campeones (Bayern, Borussia Dortmund, Wolfsburgo y Stuttgart).

Así que teniendo tan ventajosa posición, la Bundesliga está llamada a ocupar el trono de mejor liga del mundo en menos tiempo del que parece. Aprovechando también que tienen una excelente generación de jóvenes (Özil, Khedira, Reus, Götze, Kroos, Draxler, Neuer, Ter Stegen...), la Bundesliga está empezando también a ser atractiva para los jugadores extranjeros. Todo empezó en 2010, cuando un todavía muy aprovechable (como demostró luego) Raúl decidió fichar por el Schalke 04, cuando podía haber ido a Inglaterra o a Italia, como paso previo a los petrodólares que disfruta ahora en Catar. Después, llegó el fichaje de Javi Martínez por el Bayern. El deseado mediocentro campeón de Europa y el Mundo con España se iba al mítico equipo bávaro cuando estaba en las agendas de media Premier. Y el remate ha sido que el mismo Bayern será entrenado el año que viene por Pep Guardiola. El de Santpedor tenía cheques en blanco para entrenar en Italia y en Inglaterra. Pero ha decidido irse a Alemania. Que Guardiola esté en Bayern hará, seguro, un efecto llamada. Ya, de hecho, se rumorea con que Pep va a querer tener a su alrededor jugones españoles (se habla de Isco, de Muniain...).

Lo veremos con nuestros ojos. Prepáranse. La Bundesliga dominará el fútbol europeo.

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