Adiós a los maratones de series

Las series ya no funcionan como antes en TVE, Antena 3 y Telecinco e incluso plataformas como Netflix se replantean su estrategia.
Una escena de 'Élite' (Netflix).
Una escena de 'Élite' (Netflix).

Era cuestión de tiempo. Los maratones de series —ver una temporada del tirón— se han convertido en los últimos tiempos en un medidor de éxito para plataformas como Netflix: estar en el ranking de las más ‘maratoneadas’ es todo un logro. Sin embargo, ese mismo hábito ha supuesto la sentencia de muerte para las producciones que se emiten en los canales generalistas. Sus series semanales en prime time no terminan de funcionar y los datos de audiencia son cada vez peores.

Algunas plataformas se han dado cuenta y ya han empezado a cercenar las posibilidades de hacer largos maratones. Han recurrido a las viejas fórmulas, las de siempre, para revertir la situación que se avecina por la burbuja que se ha creado con tanta producción.

Netflix, HBO, Amazon Prime Video y Movistar+

Netflix será una de ellas. Empezará a tantear a sus suscriptores en EEUU y Reino Unido aplicando algunos cambios en su estrategia de programación, según publica Comicbook. En lugar de colgar las temporadas de las series completas, en algunas producciones se estrenará un capítulo cada semana. En definitiva, lo mismo que ha hecho siempre su principal rival, HBO. Amazon Prime Video, por el momento, seguirá manteniendo su línea de dar toda una serie de golpe.

Movistar+ es de las que no se pilla los dedos y genera contenido tanto para los que siguen la televisión de manera tradicional como para los que ya se han adaptado a la rutina del streaming. Por eso, tienen canales como #0 que trabajan a la vieja usanza —capítulo por semana— y luego, una vez emitidos los contenidos, se pueden ver bajo demanda. En el resto de sus canales todo funciona como en Netflix.

La segunda temporada de El Puente fue la única excepción: se subió en box set (recopilatorio), además de emitirse de manera simultánea. La única serie que Movistar+ programa actualmente es Capítulo 0, que se emitirá una vez a la semana hasta Navidad, porque es una ficción de #0 —un canal convencional—producida por 7 y Acción (no es un original de Movistar).

Cómo Antena 3 ha matado sus propias series

Precisamente la estrategia de la que presume Antena 3 como modelo perfecto para rentabilizar sus series es la que ha espantado a la audiencia de sus ficciones en prime time. La cadena se ha olvidado de su público y produce con el único objetivo de incluirlas en las plataformas. ¿Le interesa más que una serie se dé el batacazo en audiencia y que luego acabe en el catálogo de Netflix? Parece que sí, aunque quieran liderar con toda su parrilla. Además, han encontrado también un negocio en producir originales para otras plataformas como Amazon Prime Video (La templanza) o Movistar (El embarcadero).

Si se pregunta a cualquier persona de Atresmedia por los malos datos, la respuesta es clara: piensan en hacer series de la calidad, series con el sello Atresmedia (a pesar de que Netflix no exige calidad para incrementar su catálogo). Esa es su ‘estrategia’. Como si no les importara hacer televisión para que ‘nadie’ la vea. Así, Apaches, 45 revoluciones o Toy Boy han sido un verdadero desastre y la cadena sigue presumiendo de La Casa de Papel, a pesar de que solo son responsables de su primera temporada.

Telecinco resiste con ‘su propio’ modelo: el de siempre

Es cierto que para hablar del liderazgo de Telecinco hay que obviar producciones como Brigada Costa del Sol, Secretos de Estado o Señoras del (h)AMPA, pero la cadena ha tenido series que han compensado los recientes malos datos (sin olvidar los récords de sus programas). Mediaset mantiene que una cadena generalista tiene que “hacer televisión para los que ven la televisión”. De hecho, su consejero delegado, Paolo Vasile, insistía hace un año en que “cada vez hay que hacer televisión más abierta”. Telecinco no se puede quejar de cómo le han funcionado series como La que se avecina o Vivir sin permiso.

La clave también está en que Mediaset no ha olvidado cómo se ha visto la televisión siempre en España: en familia. Producciones tan antiguas como Médico de Familia, Motivos personales o Periodistas aunaban a todo el mundo frente a la televisión y el canal sigue insistiendo en esa estrategia. Tanto en sus series como en sus programas, Sálvame, Gran Hermano o Supervivientes. Son contenidos hechos para comentarlos con la persona que se tenga al lado. Sin olvidar que el casting de sus series está medido al detalle: con Jose Coronado y Álex González en Vivir sin permiso, por ejemplo, abarcan a espectadores desde los 30 hasta los 60 años.

El caso de TVE

Lo de La 1 es otro cantar. La televisión pública se enfrenta constantemente al mismo debate: ¿debe entrar en la lucha por la audiencia o debe primar la calidad? La serie que reúne los dos factores es, sin duda, Cuéntame cómo pasó. La avalan sus 20 temporadas en parrilla. Aunque algunas de las últimas apuestas de TVE no han pasado desapercibidas (en el mejor de los sentidos), pese a no tener una audiencia brillante. Es el caso de Estoy vivo, Malaka o La caza. Monteperdido. La 1 está afinando con sus ficciones.

¿Por qué la vieja fórmula puede salvar a las plataformas y a la televisión?

Hay tanto contenido que ya nadie sabe ni qué elegir cuando quiere ver algo nuevo. Intentar encontrar en los catálogos una serie ocupa cada vez más tiempo en una sociedad que lo quiere todo ya. Y, paradójicamente, la clave estaría en restar inmediatez a las series de las plataformas: que en lugar de subir las temporadas del tirón, se suban los capítulos semana a semana.

Si se empezara a hacer así, quizás cadenas como Antena 3 podrían reformatear el chip, el agobio del espectador que no sabe ni qué ver acabaría y las horas de sueño y sofá perdidas en los maratones también. Todo el mundo puede llevar a cabo esa planificación, pero en 2019 el consumidor necesita que se lo den todo hecho.

Y la última clave: programar una serie ‘crea evento’. La gente la comenta en redes sociales, la ficción tiene más notoriedad y al menos su nombre empieza a sonar a quienes la ven y a quienes no, para que nadie se tenga que preguntar ‘¿qué es eso de 45 revoluciones?’.

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