ECONOMÍA
29/01/2021 20:57 CET | Actualizado 29/01/2021 22:35 CET

Así se derrumbó el muro de Wall Street

Cómo un foro creado por un inversor aburrido ha albergado la maniobra para hacer perder miles de millones a los fondos.

Dado Ruvic / Reuters

Se suponía que WallStreetBets iba a ir de tranquis. Su creador, Jaime Rogozinski, era consultor en Washington y estaba harto del envaramiento del lenguaje financiero: quería un espacio para dar consejos sobre inversiones de forma coloquial. Creó en 2012 un jardín para relajarse, lo cesaron por “avaricioso” unos años después y su criatura ha resultado ser un tiburón capaz de morder a Wall Street.

“Jamás imaginé que esto podría suceder”, ha reconocido este hombre de 39 años que se hace llamar Jartek en el mundo virtual. Ni él ni nadie. Lo de que un ejército de foreros pusiese a temblar a los grandes fondos y lograse disparar en más de un 1.000% el precio de las acciones de GameStop, una cadena de videojuegos con muchas problemas económicos, era algo que solo cabía en la cabeza del que haya escrito los guiones de 2020 y 2021.

Nada es tan bonito como parece, pero todo tiene una explicación y está en la historia del foro que Rogozinski creó en Reddit cuando trabajaba en el Banco Interamericano de Desarrollo en Washington. Ahí, entre memes, vaciles, triunfos y fracasos monetarios, fue cristalizando la idea de que el Bien podía triunfar sobre las fuerzas del Mal. O, al menos, el convencimiento de que se podía ganar pasta troleando a los grandes del mercado financiero.

La clave de todo en WallStreetBets, según su fundador, es la sinceridad: allí los usuarios cuentan cuando ganan, pero también cuando ven volar su dinero por una mala decisión. Todos juegan bajo la misma máxima: YOLO. You Only Live Once. Solo se vive una vez.

De comunidad a ejército

Los integrantes de WallStreetBets durante los primeros años de vida del foro eran poco más de mil jóvenes inversores que se hacían llamar “degenerados”. Ahora, el foro tiene más de 5,7 millones y es ese músculo el que les ha permitido desafiar a los fondos que basan su fortuna apostando por el hundimiento de empresas en problemas.

La clave para ese crecimiento ha sido, entre otras cosas, la popularidad de nuevas herramientas digitales como la plataforma Robinhood, una aplicación creada con el objetivo de democratizar el acceso a los mercados financieros.

Los foreros no perdona la avaricia excesiva. Ni siquiera la de su creador, Rogozinski, que ahora tiene 39 años y vive en Ciudad de México con su mujer y sus dos hijos. Este fue defenestrado como administrador de WallStreetBets después de la publicación de su libro WallStreetBets: How Boomers Made the World’s Biggest Casino for Millennials (WallStreetBets: cómo los boomers hicieron el casino más grande del mundo para los millennials).

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Jaime Rogozinski, fundador del foro WallStreetBets.

La comunidad, su comunidad, le dio la espalda y le quitó el control. Como se lo han quitado ahora a fondos como Melvin Capital, que habían invertido en corto apostando por la caída en Bolsa de GameStop y que siguen haciéndolo con otras compañías. 

Al tratarse de una empresa pequeña, esta iniciativa colectiva de WSB provocó un efecto inmediato en el precio de las acciones de GameStop. Los títulos subieron un 18% el lunes, un 93% el martes y un 134% el miércoles. 

¿La victoria del Bien contra el Mal? No está tan claro. No son pocos los analistas que consideran que esta comunidad convertida en ejército está actuando precisamente como aquellos a los que parecen combatir: manipulando el mercado para embolsarse grandes cantidades de dinero.

Cruzar la línea

Tras el éxito conseguido en GameStop, estos inversores también han apostado por otras empresas en dificultades como Blockbuster, los cines AMC, la empresa de teléfonos Blackberry, la cadena de tiendas Bed Bath & Beyond y la empresa de alquiler de aviones AeroCentury. Nadie sabe hasta cuándo durará esta euforia y cómo de grande será la caída.

“Un grupo de personas se ha organizado colectivamente para tener un asiento en la mesa de póquer, en la que antes solo te sentabas por invitación”, explica el fundador, para defender que la buena intención impulsaba su proyecto. Ahora no lo tiene tan claro.

“La comunidad ya no es lo que era”, se lamenta desde el exilio. Considera que el ejército del foro que fuera su válvula de escape está lo suficientemente envalentonado como para cruzar algunas líneas rojas. No habla completamente desde el rencor: hace unos días, recibió la llamada de un gran inversor a corto que le pedía ayuda para templar los ánimos de cientos de inversores online que le perseguían a él, a su mujer e incluso a su hijo.

El pasado le persigue y Rogozinski se muestra asustado por el futuro. “Es como ver una de esas películas de terror en las que puedes ver al malo subiendo lentamente las escaleras”, teme.

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